El Telón de Azúcar

Foto: LibreRed.net
Rubén Cortés
A Hugo Chávez le ha tocado desempeñar el papel de policía bueno en el reparto de libretos acordado por los países del Telón de Azúcar para llevar su relación con México, en su condición de principal aliado de Estados Unidos en el continente.
El Telón de Azúcar -nombre que viene de la caña que se siembra en Cuba, su líder- se compone por los países de línea roja que están siendo contrapeso real de Washington en la región: Venezuela, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Ecuador, Bolivia y Argentina.
Son los mismos que en la pasada cumbre de Costa Rica forzaron a la OEA a aceptar la reinstalación de La Habana, que es donde se define la acción a seguir por todos ellos en los foros internacionales.
Y tienen a México como adversario ideológico (así lo calificó Fidel Castro el pasado 17 de mayo) por su cercanía a la política hemisférica de Estados Unidos.
Por eso castigaron al país durante la emergencia por la Influenza Humana, cerrándole los aeropuertos de Cuba, Ecuador y Argentina; mientras Bolivia limitó los vuelos, Honduras deportó a un mexicano enfermo y Nicaragua restringió sus importaciones de cerdo mexicano.
Pero Venezuela no se sumó y mandó un mensaje: “Enviamos nuestro pesar y solidaridad a México”. Además, fue el único país latinoamericano en expresar condolencias por la muerte de 45 niños en la guardería ABC de Hermosillo.
Una actitud de policía bueno que forma parte de la necesidad de Chávez de ablandar el frente exterior del sistema de “totalitarismo ligero” que impulsa desde que el 54,36 de los electores votó por el SI a la reforma constitucional que le permitirá presentarse a perpetuidad a la reelección.
Un estilo de gobierno basado en el aparato diseñado por Hitler en la Alemania nazi: el miedo y la adulación permeando todo el cuerpo social, votaciones, mítines, plebiscitos y un fuerte aparato policial y militar.
Tras intentar un golpe en Baviera en 1923 (Chávez intentó uno en Caracas en 1992), Hitler logró 10 años ddespués convertirse en canciller (Chávez tardó seis en ganar la presidencia) y en adelante todo fue sobre rieles tan democráticos como los que transita Venezuela.
De ahí que el 54,36 del plebiscito permite a Chávez redondear objetivos internos, mientras flexibiliza la política exterior con adversarios como México y el propio Estados Unidos para que no le armen demasiada alharaca.
Mientras él termina de pulir un autoritarismo del cual Venezuela tardará 20 años en salir.
Y garantiza que desde afuera nadie lo moleste.















El telón es de arapos porque lo que representa es la miseria y la mustia condición de ciertos enanos que intentan hacer camino al andar.
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