Hecatombe en el PAN

Raúl Adorno Jiménez
En el PAN se ve venir una hecatombe ante la designación del nuevo dirigente nacional de Acción Nacional, ya que todo parece apuntar que será César Nava, quien habrá de ocupar el puesto que dejó vacante Germán Martínez. De ser así, una vez más se impondría la decisión del Presidente Felipe Calderón, y ello ahondaría las diferencias que existen con algunos de los grupos internos de este partido político.
De hecho, es conocido que el Presidente Calderón cuenta con el apoyo mayoritario de los 400 miembros del Consejo Nacional del PAN, mismo que aprobó en su momento la llegada de Germán Martínez, de tal manera que en esta ocasión, nada hace pensar que los consejeros vayan a actuar de diferente manera.
Vale la pena comentar que como en la designación pasada, ahora también los consejeros que expresaron su apoyo para que hubiera más contendientes, están recibiendo llamadas telefónicas desde altas instancias gubernamentales para presionarlos y pedirles cerrar filas en torno a César Nava.
Como en los tiempos en que el PRI gobernaba el país, el Presidente de la República, quien supuestamente sólo es uno más de los 400 consejeros, impondrá su voluntad, sacrificándose la doctrina democrática que siempre fue presumida por los panistas.
Sin embargo, ya se conforma un frente antinavista para tratar de evitar el dedazo que se impondrá desde Los Pinos para designar a César Nava como el candidato oficial para contender por la dirigencia nacional del blanquiazul.
Con el espaldarazo del primer mandatario se ve difícil que pudiera perder Nava, como lo entienden ya muchos panistas, que a querer o no, se resignan a que el delfín de Felipe Calderón será quien lleve los destinos del PAN en los próximos años.
Este apoyo fue notorio, durante la presentación del libro Entre generaciones de Luis H. Álvarez, donde Nava participó como ponente, siendo el más felicitado y abrazado por sus compañeros de partido.
Pero siempre hay un pelo en la sopa, y en esta ocasión César Nava no la tendrá tan fácil como su antecesor Germán Martínez, quien se postuló como candidato único o de unidad, como lo llamaron en su momento. En contra del candidato oficial, un grupo de cuatro panistas compuestos por los senadores Humberto Aguilar Coronado y Ricardo García Cervantes, así como el actual coordinador de los diputados blanquiazules, Héctor Larios Córdova, y el diputado electo Javier Corral, se aprestan a conformar un frente común en contra del dedazo.
En este intento de insurrección ante el dedazo presidencial, los panistas mencionados están buscando unir fuerzas con el senador Santiago Creel, e incluso se ha comentado que buscan acercarse al mismísimo jefe Diego Fernández de Cevallos, para tratar de poner freno al poder presidencial.
Pese a estos pataleos, parece que el presidente Calderón está dispuesto a ejercer todo su poder político para imponer su voluntad, lo que representaría un sisma que pondría al PAN en la antesala de perder la Presidencia de la República, por su inminente derrota frente al PRI en el 2012.
Panistas consultados sobre esta situación no tienen la menor duda de que si la próxima designación del dirigente nacional del PAN genera una división interna, el único beneficiado de esa fractura sería el Partido Revolucionario Institucional, quien sumaría ventajas para volver a Los Pinos.
El PAN está en medio de una encrucijada, porque si finalmente se impone el dedazo, esto generaría molestia entre importantes grupos que dejarían cada vez más solo al primer mandatario, quien enfrentará en la próxima legislatura una bancada mayoritaria del tricolor en la Cámara de Diputados, situación que lo deja muy vulnerable.
Pero el apostarle a una elección democrática entre los 400 consejeros, también podría generarle muchos problemas a Calderón, pues según los propios panistas, sería suicida que llegara una voz crítica a la dirigencia nacional del PAN y estuviera enfrentándose constantemente con el primer mandatario.
No obstante lo anterior, parece que no habrá medias tintas y la posibilidad de que llegue un dirigente que pudiera tender puentes entre el Ejecutivo, el PAN y sus legisladores, cada vez se hace más difícil, pues el nombramiento de César Nava se antoja inminente.
Habrá que estar pendiente que sucede en el blanquiazul, porque por segunda vez en el gobierno de Felipe Calderón, el PAN sufrirá la imposición de su dirigente nacional.















Escribe un comentario