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Lo dijo Jacobo

Publicado el Jueves 20 de Agosto de 2009Comenta esta información
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Martha Anaya
Hace años, no era extraño escuchar: Lo dijo Jacobo… Sí, era él quien daba las noticias; era su nombre el que les daba el peso –para bien o para mal- que debían tener; era a través de su persona, al frente del noticiero 24 Horas, que los gobiernos en turno daban a conocer al país lo que, consideraban, debía saberse.
Fue quizás, cuando Jacobo Zabludovsky tuvo más poder. Quizás, también, más popularidad. Sin embargo, sería años después cuando este hombre de 81 años, se convertiría en un ser entrañable, un ser querido y aún más respetado.
Ocurrió cuando salió de Televisa (en el año 2000), cuando enfrentó un cáncer que superó con enjundia, cuando comenzó a conducir el noticiario “De una a tres” en las emisoras Radio Red y La 69 de grupo Radio Centro, desde la ciudad de México. Fue a partir de entonces que muchos descubrieron al hombre detrás de la pantalla.
Profesional a cabalidad, amante de la fiesta taurina, tangófilo empedernido, Jacobo es un personaje extraordinario de esta ciudad. Un ser al que ayer, ¡por fin!, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal le entregó la Medalla al Mérito Ciudadano en una emotiva ceremonia en la que estuvieron presentes personajes como el empresario Carlos Slim y el ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, Juan Ramón de la Fuente.
El Centro Histórico fue el tema central de su discurso. Y no era para menos. Él mismo nació en La Merced un 24 de mayo de 1928. Desde ahí comenzó a husmear en los rincones y callejuelas de esta antigua y querida ciudad que hoy algunos llaman chilangolandia. Pero Jacobo sigue amando ese centro histórico, esas vecindades y callejones que lo vieron crecer, por lo que no sería extraño que propusiera a los legisladores crear la delegación del Centro, respetando sus actuales límites y territorios.
La presea que hoy se le entregó, quiero decirlo, bien la merece. Se le otorgó “por su trabajo, esfuerzo, dedicación y su compromiso con la información”.
Enrique Pérez Correa, presidente de la comisión encargada de la medalla, recordó la narración que hizo Zabludovsky durante todo el día, y a través de un teléfono móvil que tenía instalado en su carro, luego del terremoto de 1985 que azotó la ciudad de México. A quienes nos tocó vivir aquellos momentos, no podemos olvidar aquella transmisión. Era prácticamente la única manera de enterarnos de lo que estaba ocurriendo. Y él nos contó minuto tras minuto lo que miraba, al paso de su carro.
Yo lo recuerdo también en algunas giras internacionales. Solía levantarse muy temprano y acudir a la sala de prensa a las 6 de la mañana para leer los periódicos y prepararse para lo que traería el día que iniciaba. Normalmente éramos los únicos que nos encontrábamos en las salas de prensa a esas horas y un café solía acompañarnos. A partir de entonces aprendí a respetarlo.
Él suele contar que en su vida profesional hubo dos momentos importantes: cuando conoció a Alonso Sordo Noriega, porque él le enseñó todo lo que sabe de periodismo radiofónico; y cuando conoció a José Pagés Llergo –quien lo invitó a colaborar en la revista Siempre-. Llergo lo transformaría “de un periodista de columna de espectáculos a un periodista de opinión”.
Hoy, muchos otros lo incluirán a él en los momentos más importantes de su vida y seguramente lo situarán a él entre sus momentos más importantes. Y no faltará quien recuerde: “Lo dijo Jacobo…”.

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