La guerra contra el narco (parte XIII)
Creo que quienes tenemos el privilegio de reportear y publicar en espacios de difusión amplia, debemos esforzarnos para informar lo mejor que podamos acerca de lo que sucede en estos tiempos en México. Muchas personas están muriendo a causa de actos que involucran a la política. No veo cómo un reportero pueda cumplir su trabajo si no tiene principios e ideas políticas en torno a la situación actual.
Quienes dicen que carecen de ideas políticas porque son imparciales, mienten. En un momento como el actual, es perverso que haya quienes invoquen esa pretendida inocencia. Cuando vives tiempos vergonzosos, la vergüenza cae sobre ti.
El comportamiento de la prensa en situaciones de conflicto o de crisis es vital. Al momento, todo parece oscuro y el oficio se vuelve más duro, pero la experiencia dice que el rigor y el humanismo sacan adelante al periodismo. Tarde o temprano, la historia se convierte en un juez implacable. La propaganda del gobierno suele durar poco; el periodismo honesto, esperemos que no.
Hoy en México, “la guerra contra el narco” declarada por Felipe Calderón en un momento de debilidad política y sin una visión realmente estratégica, ni siquiera ha traído más seguridad. El miedo es lo que ronda.
¿Cómo burlamos el discurso de miedo impuesto por el Poder, y empezamos a escribir y trabajar en torno a la esperanza?
Esa es la pregunta que algunos reporteros nos hacemos hoy en México.

















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