La alianza monstruosa
Francisco Hoyos Aguilera
Sólo la lógica del poder y de los intereses puede explicar la decisión del PAN y del presunto frente de izquierda para aliarse electoralmente en diferentes estados de la República. Dudo mucho que la opinión del coordinador de los senadores priístas, Manlio Fabio Beltrones, de calificar esta decisión de “engredo” sea una reacción de miedo como dijo el presidente del PAN, César Nava.
Será muy difícil que le expliquen a los electores (sí, a esos que siempre olvidan hasta la siguiente elección) que no forman parte de sus estructuras territoriales que ahora es momento de unir el agua y el aceite, para sencillamente quitar al que gobierna para gobernar ellos.
El secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, quien dice que no es político pero que es de los pocos que han demostrado entender la política y manejarla, dejó claro que estas coaliciones son fraudes electorales; la definición más clara para la aberración que están a punto de consumar.
Hace varios meses, en septiembre del año pasado, comentamos en este espacio que la unión entre panistas y perredistas era imposible por el costo político que ello representaba para ambos partidos, en particular para el PRD.
Hoy resulta que debe parecer normal que se impulse a Gabino Cué como candidato a gobernador en Oaxaca, en un amasijo de partidos en el que el senador ya dijo que estará bien con tirios y troyanos (¿cómo lo va a hacer?) reconociendo al presidente Felipe Calderón y quedando como buen amigo de Andrés Manuel López Obrador.
Por mucho que los acólitos del obradorismo callen o justifiquen estas alianzas, se trata de una burla para el propio movimiento que iniciaron en 2006. La declaración de Manuel Camacho Solís, coordinador del Diálogo por la Reconstrucción de México (sic), de que las alianzas con el PRI están descartadas es otra broma macabra, cuando es evidente que el tricolor es el partido a vencer en las 10 elecciones a gobernador de este año.
Basta revisar algunas de las posibles postulaciones: el polémico alcalde Gregorio Sánchez para gobernador de Quintana Roo; Rafael Moreno Valle, senador del PAN, en Puebla; Manuel Clouthier Carrillo, el hijo del Maquío y diputado federal; Lino Korrodi, el exitoso empresario y también polémico amigo de Vicente Fox, en Tamaulipas; sin descontar a Xóchitl Gálvez o, aún peor, al senador José Guadarrama en Hidalgo.
El mismo coordinador del DIA afirmó que la tibia oposición pública de López Obrador será respetable pero que no detendrá las alianzas, porque de lo contrario el factible “carro completo” priísta hará de la elección presidencial de 2012 una mera formalidad.
En concreto, sólo Zacatecas y posiblemente Veracruz son los estados que pueden ganar tanto el PRD como el PAN. Ninguno, solo o juntos, logrará victorias en el resto de las contiendas. Por mucho que puedan criticar al PRI, el tricolor ha mantenido dos elementos políticos indispensables en una campaña electoral que panistas y sobre todo los perredistas han despreciado de manera recurrente: congruencia y coherencia.
Después de tres años, el PRD vendrá a decirle a los electores que la agria guerra que se libró en contra del PAN debe quedar olvidada, porque eso garantiza que gane el PRI.
¿Y qué garantizan ellos?

















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