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Martes 21 de Noviembre de 2017

Avanzan los Biocombustibles

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Foto: Especial
Joaquín Ambía Garrido
En los últimos años, en materia de recursos energéticos, se ha hablado mucho de la necesidad de encontrar un remplazo para el petróleo. Se dice que por fin nos hemos dado cuenta de que sus efectos secundarios son más bien negativos al largo plazo; pero más bien es que cada vez es más caro sacar petróleo de los lugares donde aún abunda, como los mares profundos o las arenas de alquitrán. El caso es que, poco a poco, estamos teniendo un cambio en las fuentes de energía y su eficiencia. La tecnología de los coches híbridos no es tan nueva, es sólo que ahora vale más la pena, y en unos años será hasta necesaria.
Entre la inmensa cantidad de alternativas de las que se han hablado, la que está tomando más fuerza, y seguramente dominará por lo menos el sector de los automóviles (entre otros) por los próximos 100 años, es el llamado “biodiesel”; que en sí es un término bastante vago, se refiere a cualquier “diesel” o combustible líquido de origen animal o vegetal. De acuerdo a esta definición, el alcohol de caña que usan los autos del Brasil es un biodiesel, lo cual los convierte en pioneros de esta tecnología a gran escala. El problema es que prácticamente ningún otro país tiene la capacidad de producir la cantidad de alcohol de caña necesaria para que este sistema sea sustentable, con la tecnología actual.
El 29 de enero de este año, esta columna llevó el título de “La alternativa a la alternativa”. Ahí mencioné algunas de las razones por las que el biodiesel va ganando terreno, sobretodo relacionándolo con el mercado, la realidad actual y su capacidad de transformación. También hablé de una línea de investigación del doctor Keasling, en la que había logrado modificar genéticamente a la bacteria escherichia coli para procesar fibras de las plantas que normalmente se desechan y transformarlas en un biodiesel tan parecido al actual, que se podía usar directamente en los motores a Diesel. Pero no había aún ninguna propuesta concreta de llevarlo al uso cotidiano.
Ahora Andreas Schirmer y su grupo de investigación, de la compañía de biotecnología “LS9” con sede en San Francisco, California, han encontrado y patentado un par de genes (juicios morales y legales a parte), que implantados en la famosa escherichia coli, son capaces de trasformar glucosa en un diesel listo para utilizarse. Este combustible tiene también varias ventajas ecológicas: no requiere refinación y los hidrocarburos producidos por este método son más puros, por lo que al quemarse producen menos emisiones dañinas.
De acuerdo al artículo de la compañía, están trabajando en el método para llevar a cabo el proceso en cantidades industriales y en un futuro no muy lejano podrá salir a la venta. Quizás en los Estados Unidos habrá gasolinerías LS9 que vendan biodiesel; y en México nos llegue como BioPemex, aunque no provenga en absoluto del subsuelo.

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