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Martes 21 de Noviembre de 2017

Cornea Biónica

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Foto: Especial
Joaquín Ambía Garrido
Poco a poco, con el paso del tiempo y el avance de la ciencia, algunas ideas que clasificábamos totalmente en ciencia ficción, se convierten en verdadera ciencia; y con un poco más de tiempo, se pueden convertir en parte de la vida ordinaria. Esta idea, de la que hablaré hoy, tiene que ver con el ojo biónico, totalmente artificial, pero vamos por partes. Se podría empezar por una cornea artificial; su aplicación podría ser inmediata y los potenciales beneficiarios muchísimos.
La cornea es el lente más exterior de nuestros ojos y hasta el día de hoy, si se daña irreversiblemente, en un accidente o con las naturales vicisitudes que traen los años, la única solución para recuperar la vista parcial o totalmente, es tener un transplante. Pero aunque la operación normalmente no tiene complicaciones, no siempre es fácil encontrar un donador, pues debe dar su consentimiento en vida y la cornea debe ser transplantada recién muera el donante. De ahí la necesidad de una cornea artificial.
El doctor May Griffith de la Universidad de Linköping en Suecia, ha tomado este toro por los cuernos y con una solución muy creativa nos ofrece lo más parecido a la primera cornea artificial. En realidad lo que ha hecho es un imitador biosintético que hace las veces de la matriz extracelular de la cornea. En otras palabras, construyó el “esqueleto” de la cornea artificialmente. Este “esqueleto” en sí, no mejora la vista, pues no es una cornea completa, pero sí facilita la regeneración de la misma. Además, como las células regeneradas son del mismo paciente, también se tiene un poco de regeneración nerviosa, restaurando sensibilidad y en ocasiones, dando mejores resultados que los ofrecidos por un transplante.
Sin embargo, esta “cornea artificial” tiene un par de contras, la primera es que la vista no se recupera inmediatamente como con los transplantes, pues primero se tiene que regenerar el tejido. Tardarán un par de meses en ver los resultados finales. Lo cual en realidad no creo que sea mayor problema para quien de otra forma no vería nunca. El otro problema es que este procedimiento no funciona para todos. En el estudio que presenta el doctor Griffith, 6 de 10 pacientes mejoraron la vista, 2 la mantuvieron prácticamente igual y los dos restantes incluso empeoraron. Esto podría ser porque esta “cornea artificial” requiere que el paciente sea capaz de regenerar las células de la cornea. De cualquier forma un éxito en el 60% de los casos es bueno; sólo tendríamos que preocuparnos por encontrar donadores para menos de la mitad que los actuales.
Otros investigadores están trabajando en otros aspectos del ojo artificial, se trabaja en la retina, en la recepción de la luz e incluso en la comunicación con el cerebro. Quizás en un mediano plazo, podremos hablar realmente de ojos artificiales. Y a largo plazo, tal vez los compraremos en el súper.

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