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Martes 21 de Noviembre de 2017

La Importancia de Moby

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Foto: Especial
Joaquín Ambía Garrido
Cuando la industrialización llegó a la pesca, la población de ballenas en los océanos bajó drásticamente, se estima que en un 75%. Aunque la mayoría de las especies no se encuentran realmente en peligro de extinción, la baja en población relativa, tiene efectos más significativos de lo que se pensaba antes para el ecosistema marino.
En muchos modelos de la bioquímica marina, ni siquiera se considera a las ballenas, pues su masa es muy poca comparada con la masa total de plancton y los otros organismos. Sin embargo, para el ecosistema marino, las ballenas constituyen el equivalente a los grandes árboles de la superficie en cuanto a que son los organismos que almacenan la mayor cantidad de carbono orgánico a largo plazo. Esto mantiene la cantidad de biomasa más estable, funcionan como un regulador a futuro. Además, relativamente a su tamaño, las ballenas necesitan menos comida que los animales más pequeños, es decir, son más eficientes para acumular carbono orgánico.
El doctor Andrew Pershing y sus colaboradores de las universidades de Maine en los Estados Unidos y Columbia Británica en Canadá, han dado a conocer esta semana, los resultados de sus estudios relativos al impacto de dicha reducción en la población de ballenas en el ecosistema marino. Reportan que la biomasa marina se ha reducido alrededor de un 30%. Lo cual, para el ecosistema global, en el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono, representa el equivalente a la pérdida de 110,000 hectáreas de bosques.
En este problema somos capaces de ver claramente la causa, el mecanismo y sus impactos. Podemos ver claramente las medidas que podemos tomar para revertirlo. Es importante señalar este tipo de situaciones como los verdaderos objetivos para mejorar la ecología del planeta, no el fantasma del calentamiento global, del que nadie entiende a fondo los mecanismos que lo gobiernan.
No todas las noticias con respecto a las ballenas son malas, de hecho, ahora que somos un poco más concientes, sus poblaciones se están recuperando a diferentes ritmos. El mejor estimado es un promedio de recuperación un 3% anual. Estos números, predicen que recuperaríamos la población que teníamos antes de la industrialización de la pesca en 47 años. No es malo en realidad, si logramos mantener este ritmo, quizás nuestros nietos podrán ver las mismas ballenas, que según Duncan-Duh, veían nuestro abuelos.

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