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Martes 21 de Noviembre de 2017

Las Serpientes sin Sexo

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Foto: Especial
Joaquín Ambía
Prácticamente todos los vertebrados se reproducen sexualmente, y como casi todos los animales con los que interactuamos son vertebrados, pocas veces nos imaginamos que existan otras formas de reproducción. La realidad es otra, existen muchas variaciones. Hay animales que por naturaleza no son ni masculinos ni femeninos, sino ambos, se llaman hermafroditas y después de tener relaciones sexuales, los dos (o tres o los que sean) participantes quedan embarazados. En este grupo están los caracoles de jardín, algunos gusanos y las sanguijuelas. Sin embargo, también se puede dar la reproducción realmente asexual, de hecho es la forma más común para los organismos unicelulares. Pero conforme la complejidad se hace mayor, es menos común encontrar este tipo de reproducción pues tiene la desventaja de propagar un número bastante limitado de genes, propiciando problemas hereditarios.
El debate sobre los beneficios de la reproducción sexual sobre la asexual es añejo, y siempre se le dan ventajas a la reproducción sexual, tanto por el lado experimental, pues vemos que todas las especies más complejas se reproducen de esta forma, como por el lado teórico. La principal ventaja de la reproducción asexual es que sólo se necesita un organismo de la especie para lograrla. La principal ventaja de la reproducción sexual es que se mezclan las cargas genéticas de dos organismos de la especie, dando mucho mayor margen a nuevas posibilidades para una mejor adaptación.
Pero para darle en la torre a una discusión prácticamente terminada, salió la boa constrictor imperator que es capaz de reproducirse sexualmente, como casi siempre lo hace, y también es capaz de reproducirse asexualmente. Sin lugar a dudas esta serpiente tiene cierta ventaja reproductiva. Además, la forma de reproducción asexual, no produce solamente clones de sí misma, sino que recombina el material genético de uno de sus óvulos con otra célula. Digamos que el resultado de esta reproducción llamada partenogénesis es que los hijos de la serpiente pueden abuelear; Aunque los genes disponibles siguen siendo menos variados que cuando la reproducción es sexual.
Este tipo de partenogénesis se creía imposible en vertebrados hasta que esta semana el Dr. WarenBooth de la Universidad de Carolina del Norte en Raleigh reportó sus resultados. En ellos también resulta interesante ver que absolutamente todos los hijos de la serpiente que se reprodujo por partenogénesis fueron en realidad hijas. Además la madre no estaba aislada, de hecho fue cortejada por boas machos antes de su reproducción asexual. Presuntamente el cortejo jugó un papel importante en la reproducción, de modo que no parece viable que un grupo de serpientes hembras se perpetúe sólo reproduciéndose asexualmente.
En mi opinión, es posible que estemos sólo frente a una rareza de la naturaleza. Un mecanismo que fue vital para los ancestros de la boa, y aunque dejó de ser el principal, no se atrofió del todo. Más casos y más experimentos nos darán más de que hablar.

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