El naufragio de una alianza
Francisco Garfias
Se agota el calendario electoral y la tan cacareada alianza del PRD y PAN para la gubernatura del Estado de México, nomás no encuentra un candidato competitivo que haga realidad los sueños de Felipe Calderón, Marcelo Ebrard, Manuel Camacho, y Chucho Ortega de tener un Malova mexiquense que le complique la carrera presidencial al gobernador Enrique Peña Nieto, puntero en las preferencias electorales hacia el 2012.
Ni la panista Josefina Vázquez Mota, ni el perredista Alejandro Encinas aparecen en la pista.
La primera se destapó como candidata a la presidencia de la República y no hubo poder humano, ni presidencial, que la convenciera de buscar la gubernatura de la entidad más poblada del país.
El segundo dice que no va con el PAN, pero tampoco sin el PRD. O sea: no va.
A los aliancistas les queda la “pepena” de un priista despechado, que no pertenezca a la desacreditada vieja guardia de ese partido. Allí están Humberto Lira Mora, Mauricio Valdés o incluso Manuel Cadena. Son las opciones. Ellos ya no tienen nada que perder. Es difícil pensar en seducir a Eruviel Ávila, alcalde de Ecatepec, con quien han coqueteado hasta la saciedad
Peña Nieto ha podido mantener muy unido al PRI. Le ayuda su posicionamiento en las encuestas sobre la elección presidencial del año que entra. No es fácil chaquetearle al favorito para suceder a Felipe Calderón en Los Pinos. Eruviel lo sabe.
A azules y amarillos les queda la opción de un candidato local, cuya presencia sería casi testimonial. Y es que ni Ulises Ramírez, Luis Felipe Bravo, o José Luis Durán, los panistas que han alzado la mano; tienen arrastre suficiente para preocupar al PRI, Mucho menos los perredistas, que apostaron todo por Encinas, ante la ausencia una figura local que pudiera hacer las veces del Malova Mexiquense.
El panorama, pues, es complicado para los aliancistas, que han hecho a un lado convicciones y principios, con tal de derrotar un estereotipo: el de los cacicazgos del PRI.
El 27 de marzo es la consulta ciudadana para dar la bendición a la alianza del PAN con el partido que oficialmente no reconoce al presidente Calderón. El “sí” parece amarrado por los promotores azules y amarillos, a pesar de las sospechas de que el gobierno estatal va a movilizar a las huestes del PRI para “cucharear” este ejercicio. La cobertura se las dará Alianza Cívica, encargada de preguntar a los ciudadanos “¿Estarías de acuerdo en una alianza entre PAN y el PRD que proponga un/a candidato o candidata con un programa de gobierno común?”
Esta alianza contra natura, por lo demás, tiene en Andrés Manuel López Obrador a uno de más enconados detractores. En declaraciones recientes, el Peje recordó que el próximo 19 de marzo se renueva la dirigencia nacional del partido. Aseveró que si se coaligan ambas fuerzas políticas, quien quede en la dirección será nada más un florero, un adorno. “Si nos desdibujamos como partido político y si no enarbolamos un proyecto distinto, dejamos a millones de ciudadanos sin opción de un cambio verdadero”, advirtió.
Once días después de la Consulta vence el plazo para el registro de las coaliciones. Si para entonces no han dicho Eureka con el candidato, el priísmo de la entidad podrá respirar tranquilo. El camino de Peña Nieto hacia la candidatura presidencial del PRI, con una izquierda partida en dos, parecerá menos sinuoso.












