Ahí viene el PRI
Guillermo Chao Ebergenyi
El PRI es un partido político que no fue fundado para llegar al poder, sino que lo fundaron en 1946 desde el poder mismo con el único objeto de conservarse en él. Por ello, el PRI no se parece a ningún otro partido.
Si alguna característica tiene el PRI es su acendrado pragmatismo. Y se debe reconocer que fue con base en ese pragmatismo que el PRI sobrevivió a la Guerra Fría, la Perestroika, la caída del Muro de Berlín y otros hitos de la historia reciente, porque el PRI con frecuencia es como la gelatina: cabe en casi cualquier molde y cualquier época, y se mueve, aunque, como la gelatina, no avance.
Por lo menos eso es lo que dicen sus rivales, que ahora, abrumados por los resultados del 4 de julio, cuelgan al PRI toda clase de etiquetas excepto aquella que realmente se ganó al arrasarlos en las urnas.
Sobre el PRI se han escrito toda clase de teorías y epitafios, pero casi todas resultaron equivocadas o precipitados. Unas por desproporcionadas y otros por ser históricamente falsos. La más absurda de ellas es decir que el PRI gobernó 70 años cuando en realidad lo hizo 54, porque el PRI de entonces, ya desembarazado del llamado sector militar, no sólo tenía una estructura diferente a la de sus antecesores, sino que también había protagonizado un cambio de conducta hacia el civilismo.
Ese pragmatismo es lo que lo hace estar un paso adelante de sus adversarios, aparecer como mejor estructurado, más disciplinado y maduro. En el PRI también hay tribus, grupos, sectas, pero ahora saben lidiar con ellas. La derrota del 2006 les enseñó que cuando los priístas riñen entre sí terminan por autodestruirse.
El PRI ha sido, además, proveedor de líderes de otros partidos. Hasta Amalia García, todos los que fundaron y habían presidido al PRD eran ex priístas en papeles de Mandrágora. Así que qué le pueden contar sus rivales al PRI si de él abrevaron, en el se formaron, ahí comulgaron y no pocos se enriquecieron.
Pero como la condición de invicto no es una gracia eterna, alguna vez tenía que perder el PRI, que en 2000 perdió y en 2006 volvió a perder. Tal vez caiga de nuevo en 2012, pues el pragmatismo no excluye la autodestrucción, pero en tanto eso sucede los priístas sacan provecho de sus viejos y probados recursos con sus nuevos candidatos.
¿Es otro PRI? Los que lo odian aseguran que es el mismo de siempre. Los que lo votan creen que sí. Pero sea lo que fuere, es un PRI revitalizado con abundantes dosis de antioxidantes retóricos al que le pasa lo que a las corbatas, pues de tan viejo parece nuevo e interesante.
En todo caso, el PRI, que en sus peores momentos sólo atraía el voto de la generación anterior y la del medio rural, ha comenzado a atraer los votos de la generación actual y urbana, pues de otra manera no podría anotarse victorias con el 60 por ciento de los votos.
Lo peor que pueden hacer sus adversarios es no darse cuenta de ello, porque si no lo perciben a tiempo y ajustan en consecuencia, en 2012 los barrerán.
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Gracias por explicar de manera sencilla algo del pri. sería interesante y provechosa la publicación de mas artículos como este.
Gracias, saludos.