El desprestigio de ser político…
Patricia Betaza
Hace unos meses el gran escritor español Javier Marías en su artículo del País Semanal – 3 de Julio de 2011- hacía una disección de los políticos quienes, a su juicio, se clasifican en cinco categorías. Antes preguntaba, ¿Por qué quieren ser políticos? El cuestionamiento venía al cuento porque según Marías, la población los aborrece, tienen mala fama y por si fuera poco se les culpa de todos los males..
Con la lucidez e ironía que lo caracterizan clasificó Marías:
“ 1.- Personas mediocres que nunca podrán hacer carrera ni sueldo; 2.- Quienes ven en la política un modo de enriquecerse; 3.- Los que tienen ansias de poder, mandar por mandar, que les obedezcan, les pidan favores, aparezcan en la “tele”,, ser alguien. 4.- Fanáticos de sus ideas que aspiran a imponerlas y 5.- Personas con verdadera vocación política, espíritu de servicio, buena fe, ganas de ser útiles a la población y mejorar las condiciones de vida de libertad y justicia”.
Estos últimos, el ideal y por supuesto, los mínimos. Javier Marías obviamente se refería a clase política de España la que, turnándose entre izquierda y derecha, tiene hoy a millones de personas sin empleo y a un país casi en la bancarrota. Leer este artículo me provocó sentimientos encontrados: alegría por darme cuenta que los políticos son iguales en cualquier parte del mundo, es decir los malos políticos sólo cambian de nombre y apellido. ¡No son sólo un mal nuestro! Y tristeza porque definitivamente muy pocos encajan en la quinta categoría.
Me acordé de este extraordinario artículo de Marías, por el discurso del escritor colombiano nacionalizado mexicano Fernando Vallejo, pronunciado al recibir el l Premio de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, en Lenguas Romances. Lo escuché por youtube. No dejó como se dice, títere con cabeza al hablar de los políticos. Primero anunció que donaba su premio de 150 mil dólares a dos asociaciones protectoras de animales. “Cuando tomo dinero me tengo que lavar las manos”, dijo, a consejo de su madre. Y remató”: si me hubieran educado en la escuela del PRI, ya estuviera millonario” ”.
Llamó burro a Fox. “Déjenlo que se exprese, él tiene derecho, soy defensor de los animales” De Calderón, según consignan los medios, dijo “Es un hombre indigno del puesto que ocupa”. Advirtió sobre otro “Chavecito en México. Nadie quedó a salvo: “No hay servidores públicos hay aprovechadores públicos”, resumió el filoso escritor de “La Virgen de los Sicarios” y “La puta de Babilonia”. El discurso provocó risas y aplausos.
La maestría de Marías y Vallejo para definir a los políticos es de antología. En un ejercicio simple, basta con salir a la calle ya sea en Madrid o en la Ciudad de México, y preguntarle a cualquier persona qué opina de quienes los gobiernan, seguramente encontrará muchas similitudes con lo descrito por las dos grandes plumas. Usted sólo ponga nombre y apellido. Me quedo con esta última joya de Vallejo: “nadie tiene la obligación de hacer el bien, pero nadie tiene el derecho a hacer el mal” y agregaría ¿Cuántos políticos estarán en la quinta categoría ?
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