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Martes 17 de Octubre de 2017

Viva La cargada

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Alberto Aguirre M.

Humberto Moreira Valdés transitó, con menos pena que gloria, por dos meses de acoso mediático y embrollos legales. Poco le importó ser el enemigo político número uno del régimen calderonista. Tenía dos prioridades: vencer al PAN en Michoacán –la casa paterna de la familia presidencial– y apuntalar una coalición electoral con el partido del magisterio… a expensas del Partido Verde.

Este ciclo victorioso terminó ayer de la mejor manera, con la unción de Enrique Peña Nieto como precandidato único a la presidencia de la República. A contrarreloj, el ex gobernador de Coahuila pasará –sin embargo– sus últimos días al frente del PRI… sin el control de las variables.

Enemistado con panistas y perredistas, Moreira Valdés esconde en la disidencia interna a un antagonismo rampante. Y es que su estilo vertical e impúdico de hacer política –si fuera boxeador, le apodarían El marrullero– devasta, polariza. El senador Manlio Fabio Beltrones nunca creyó en sus promesas de juego limpio.

Primero el proyecto y luego el candidato, fue la apuesta. Formalmente, cumplió con esa petición y dejó que Marco Antonio Bernal, uno de los más devotos beltronistas, organizara los foros nacionales que sirvieron para integrar impecable un documento técnico y una pasarela aséptica, que sirvió a los priistas para pregonar durante algunas semanas que la unidad estaba incólume.

De principio a fin, Beltrones cuestionó: “unidad, sí, ¿para qué?”. El revire provino directamente de Moreira: “Un proyecto nacional nos une”, respondió, “los priistas estamos trabajado arduamente para continuar fortaleciendo el desarrollo social de México”.

Un proyecto con visión de futuro, pregona el ex gobernador de Coahuila, supuestamente enrolado en esa posición para ser árbitro imparcial de la contienda interna por la candidatura tricolor. Su toma de postura y la alternación de la convocatoria para el registro de precandidatos, son muestra indudable de que era juez y parte.

¿Unidad o unanimidad? La cargada que aceleró el secretario general de la CNOP, Emilio Gamboa Patrón, para sellar cualquier intento de éxodo, devino en uno de los desplantes más grotescos de la maquinaria priista en las épocas recientes. Hace cuatro sexenios, la CTM prometió 10 millones de votos a Carlos Salinas de Gortari, que nunca llegaron. Esta vez, ¿quién le exigirá a la CNC de Gerardo Sánchez García que cumpla con sus promesas similares de resucitar al voto verde?

La cargada, en todo su esplendor, después del aval de las autoridades electorales que dieron trámite a la queja del empresario saltillense Santana Armando Guadiana Tijerina, quien impugnó la convocatoria al proceso interno expedida por su paisano Moreira Valdés, pero fue desoído por los magistrados de la sala superior del TEPJF.

Y en apego a la congruencia que caracteriza a los priístas, los líderes de los tres sectores del partido y los dirigentes de todas las organizaciones adherentes, así como los directivos del PRI en las 31 entidades federativas y el Distrito Federal, otorgaron los oficios de respaldo a la solicitud que ayer presentó Peña Nieto. Nadie más podría cumplir con los requisitos de la convocatoria.

La cargada, como mero trámite. La Comisión de Procesos Internos, que preside Pedro Joaquín Codwell, no tendrá mayor empacho en expedir a la constancia que acreditará al ex mandatario mexiquense como candidato electo. La elección directa –método que había seleccionado la dirigencia priista para definir a su candidato presidencial– quedará cancelada. Si la hubieran realizado, nadie duda que Peña Nieto hubiera ganado de manera contundente e inobjetable. Nadie duda, de igual forma que hubiera perdido puntos valiosos de la preferencia electoral.

A la frialdad del mediodía, Peña Nieto añadió la insipidez de una retórica que representa todo, menos a un nuevo PRI. Ya llegarán los días de la campaña electoral donde se escuche su propuesta y defina cómo podría a México en un lugar mejor. Por lo pronto, su reconocimiento al sacrificio de Beltrones Rivera –solo al legislador mencionó por su nombre– refrenda su intención de mostrar que están listos para darle la vuelta a la página de los conflictos internos y encarar la competencia electoral.

El PRI, declaró, está listo para competir y ganar. El ahora precandidato único entiende los riesgos que traerán las semanas que restan para que termine el año. “No permitiremos que nuestra democracia se ponga en riesgo”, advirtió, “no caeremos en las provocaciones de nuestros opositores. Tenemos la convicción de conseguir el respaldo ciudadano con propuestas y compromisos, nunca con ataques y calumnias”.

En vísperas de la embestida definitiva, con más candidez que mala fe, los defensores de Moreira Valdés han enfocado sus baterías en la defenestración del senador Guillermo Anaya Llamas y de los empresarios que acudieron ante la PGR y la Cámara de Diputados a presentar las denuncias contra el ex gobernador de Coahuila. Allí no están quienes tienen el poder real de promover una acción penal en su contra son sus acreedores bancarios. Al tiempo…

EFECTOS SECUNDARIOS

TEXTUAL. “No votes. No te dejes engañar por los bribones de la democracia, y recuerda siempre que: que no hay servidores públicos sino aprovechadores públicos. Escoger al malo para evitar al peor es inmoral. No alcahuetees a ninguno de estos sinvergüenzas con tu voto. Que el que llegue llegue respaldado por el viento y por el voto de su madre. Y si por la falta de tu voto, porque el día de las elecciones no saliste a votar un tirano se apodera de tu país, ¡mátalo!”. Fernando Vallejo, al recibir el Premio de la FIL en Guadalajara, Jalisco.

Correo electrónico: aam@mexico.com

 

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