Mentira, la divisa de Madero y Padierna
Más les valiera a las dirigencias partidistas y a los precandidatos presidenciales manejar un discurso congruente, atractivo e innovador, que privilegiar posturas desgastadas que no les servirán para atrapar la atención y el ánimo de los electores. Y esto viene a colación con motivo de las críticas que desde diferentes frentes se emitieron para desacreditar el evento en el que el PRI celebró el registro de Enrique Peña Nieto como candidato a la Presidencia de la República.
Esto de ninguna manera significa que a Peña Nieto no se le pueda criticar, en tanto que no está exento de cometer errores, como el haber entablado una alianza con la cuestionada maestra Elba Esther Gordillo, cuyos “trabajos” en materia electoral se encuentran muy desacreditados. En Michoacán sus servicios no sirvieron de nada. La hermana del presidente, Luisa María Calderón, la “Cocoa”, resultó derrotada por el priísta Fausto Vallejo.
Pero en lo que toca a las posturas incongruentes, cabe mencionar que en este sentido el presidente del PAN, Gustavo Madero, señaló el mismo día en que se registró el precandidato Peña Nieto que su partido apuesta por procesos democráticos internos, a diferencia de quienes prefieren “candidaturas de cargada, fincadas en movilizaciones clientelares y teatros políticos de antaño”.
Resulta increíble que Madero se atreva a emitir ese tipo de comentarios, siendo que, para empezar, es del dominio público que Santiago Creel está padeciendo las consecuencias de militar en un partido autocrático. Es el patito feo de la contienda, el marginado al interior del PAN, a diferencia de Ernesto Cordero que goza de todo tipo de facilidades por parte de su partido y del gobierno federal.
Cómo puede decir Madero que el PAN es un partido democrático, cuando todo mundo se ha percatado que tal y como acontecía con el viejo PRI, el presidente en turno es el dueño de los destinos del partido que lo postuló como candidato. Fox no pudo controlar a la dirigencia del PAN, porque simplemente no era panista. Pero en el caso de Calderón, ha sido notorio que él pone y quita, a la hora que le plazca, a los dirigentes nacionales, como si el partido Acción Nacional fuera una especie de paraestatal. ¿Dónde está el PAN democrático?
El propio Gustavo Madero ha sido testigo de la forma en que se han venido desenvolviendo los precandidatos presidenciales de su partido, como por ejemplo, el ex secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, quien ha recibido el apoyo abierto de los gobernadores de extracción panista, que no escatiman esfuerzos a la hora de apoyarlo. Le han organizado actos multitudinarios, y para ello se valen de recursos oficiales para solventar todo lo que se necesita para eventos de tal naturaleza, como la colocación de templetes, instalación de equipo de sonido, sillas, carpas y alquiler de autobuses para el acarreo de manifestantes.
En esos actos, los gobernadores panistas le han entregado a Cordero cientos de miles de firmas de apoyo a su candidatura. Y a todo esto, habría que indagar cómo le hacen los gobernadores para multiplicar en los medios los discursos y la imagen de los políticos que participaron en el acto proselitista, porque dicha difusión, gratis, no sale. La radio, la televisión y la prensa escrita, cobran por los espacios. Todo es negocio y las pautas informativas se cotizan muy caro. A poco los gobernadores o los precandidatos presidenciales sacan el dinero de sus bolsillos, para pagar un minuto o 30 segundos al aire en los noticieros del Canal 2 de Televisa o el 13 de TV Azteca.
En materia de “cargadas” Ernesto Cordero ha recibido el apoyo de gobernadores panistas. Antier estuvo en León, Guanajuato, donde el ejecutivo estatal Juan Manuel Oliva le entregó un paquete con dos mil quinientas firmas de panistas activos y adherentes. De igual forma, en la prensa han sido publicados desplegados, donde legisladores y funcionarios de su partido le brindan su respaldo. Incluso, el pasado 18 de noviembre, Cordero presidió un acto en el Museo Interactivo de la Economía del Centro Histórico de la Ciudad de México, en el que estuvieron presentes secretarios de Estado, como Dionisio Pérez Jácome, de la SCT; José Antonio Meade, de Hacienda, Abelardo Escobar, Agricultura, así como gobernadores, legisladores y funcionarios del gobierno federal.
Sobre ese acto proselitista Madero no dijo esta boca es mía. Tampoco dijo nada cuando la precandidata del PAN, Josefina Vázquez Mota, realizó su segundo informe legislativo en el Teatro Metropólitan. Quien no recuerda la serie de espectaculares que colocó en diferentes calles y avenidas de la ciudad de México el equipo de la ex titular de la SEP para publicitar su evento. En esos anuncios la panista manejó: “En la Cámara de Diputados se debate todo, nunca el amor… por México”.
A la diputada con licencia mucho se le cuestionó la costosa producción que montó para el evento, comenzando por la instalación de un sofisticado sistema de iluminación y de sonorización, así como de pantallas gigantes adentro y afuera del Teatro. Por cierto, las instaladas en la banqueta del Teatro, de nada sirvieron. Muy poca gente acudió al publicitado y costoso evento, salvo los mil 500 “acarreados” que acomodaron en el interior del teatro.
Trascendió que para el acto la precandidata invirtió más de cinco millones de pesos, aunque en forma posterior, Vázquez Mota expresó que ella había puesto de su bolsillo algo así como 800 mil pesos. ¿Y el resto, de dónde salió?
Por eso resulta absurdo que los precandidatos presidenciales hagan gala de que son muy honestos y transparentes, cuando por la vía de los hechos dejan en evidencia que no lo son. Tampoco se trata de caer en el cinismo, sino simplemente ser congruentes con lo que se dice y con lo que se hace. Ya los ciudadanos sabrán escoger en las urnas al candidato presidencial, cuya trayectoria política, esté enmarcada por el respeto a la legalidad.
El acto de registro de Peña Nieto también fue criticado por la secretaria general del CEN del PRD, Dolores Padierna, la cual señaló que el evento representó a un priísmo “átavico, dinosáurico”, que no posee soluciones, sino que difunde demagogia.
Con qué cara la señora Padierna se atreve a cuestionar el evento en que se registró como precandidato Peña Nieto, en tanto que esta dirigente perredista es producto de los más viejos vicios del sistema político mexicano. Ella, al igual que su marido, René Bejarano, crecieron gracias a los servicios que prestaron al sistema gubernamental corrupto. En su carácter de dirigentes de la organización Nueva Tenochtitlan se dejaron utilizar por Manuel Camacho Solís y Marcelo Ebrard para ganar adeptos en las colonias populares del centro de la Ciudad de México, ya fuese regularizando terrenos u ofreciendo despensas a bajo precio. O consiguiendo vivienda a los colonos, en su carácter de consentidos del gobierno capitalino que les brindaba todo tipo de apoyo para engordar las organizaciones clientelares, con objetivos político-electorales.
A los dirigentes y a los precandidatos presidenciales tienen que reflexionar en el discurso que han venido utilizando. Al electorado ya no le provocan mayor impacto las frases desgastadas, recurrentes. Desean políticos que sí cumplan con lo que prometen. Que en vez de impulsar su crecimiento en las encuestas, a costa de deshacer la imagen del contrincante, que mejor construyan y multipliquen una plataforma que permita construir un México más justo. Nada más habrá que imaginar los miles de millones de pesos que le van a costar al pueblo de México las campañas electorales, como para que los contendientes se la pasen repitiendo rollos que ya nadie les cree.
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