Los rostros del gato
Nadie sabía ya de él. Su reaparición “pública” causó impacto e incredulidad . No solo por su aspecto físico digno de revista: rubio, ojo claro, facciones perfectamente balanceadas; sino por su antigua profesión, nada menos que portero del Monterrey.
Dicen que daba “el tip” de la posible víctima a sus compinches, por 100 mil pesos. Se le atribuyen al menos 20 secuestros.
¿Por qué el “Gato” Ortiz saltó de las canchas a la industria criminal? ¿Dinero fácil? ¿Desintegración familiar? ¿Falta de oportunidades? ¿Aburrimiento o diversión, como magistralmente lo filmó Stanley Kubrick en su “naranja mecánica?
La triste historia del “Gato Ortiz” no es más que la más reciente y mediática de las historias de miles de mexicanos jóvenes que están engrosando las filas del crimen organizado. Ahí para recordar: la del “Ponchis”, la de las hermanas y edecanes secuestradoras de Chihuahua, la de dos de los últimos ejecutados en Michoacán y la de “halconcitos” en Veracruz y en Sinaloa y en Durango…
¿Cuántos miles de los millones de “Ninis” estarán cruzando por la cada vez más frágil frontera del crimen y la impunidad? ¿Cuántos son los jóvenes asesinados en manos de organizaciones delincuenciales?
Un dato escalofriante del “Diario de Ciudad Juárez”, 86 menores de edad murieron en el 2011 en manos criminales. El caso del “Gato” Ortíz fue tan fuerte que sirvió al presidente Calderón para anunciar créditos educativos para 23 mil jóvenes.
Sí, algo inmediato hay que hacer por los jóvenes. Pero habrá también que ver si se crearán los empleos necesarios y bien pagados que se requieren para no llevar a los universitarios a conducir taxis o a poner un puesto ambulante.
Y en plena efervescencia política, seguro que escucharemos infinidad de voces muy “preocupadas” por ese sector de la población que ronda entre los 15 y 29 años de edad: 27 millones de mexicanos. Porque efectivamente nadie desearía tener un “Gato” Ortiz en la familia.
Es un hecho que las causas que arrojan a los jóvenes- o adultos jóvenes como los define el Inegi- a delinquir, son multifactoriales, pero no nuevas. Como tampoco es una novedad que el “interés” por atender a este sector social, redituable por cierto en millones de votos, se exponga cada seis años. Si ya le recordé “Naranja mecánica” no está de más ver “El Infierno” de Luis Estrada. No hay nada nuevo bajo el sol. Y no hay nada como el humor negro y las buenas películas para reflexionar.
Tags: el gato ortiz, Felipe Calderón
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No pues el pelado esta como quiere, esta buenon lastima por el daño que causo a la sociedad y a las familias lastimadas. Dios lo perdone.