Una Ciudad Habitable.
Hace algunos días platicando con un amigo, salió a colación el clima que se percibe en muchas ciudades de México, que nos impide vivir en paz. El engorroso estrés a que estamos sometidos nos quita la tranquilidad. Es verdad que vivimos una época de modernidad, pero eso no implica que debamos perder las cosas buenas del pasado. Platicamos y añorábamos cuando podíamos pasear por las calles a cualquier hora del día o de la noche sin mayor preocupación, llevar serenata con los amigos sin temor a ser agredidos, en ese tiempo se disfrutaban los espacios públicos, vivíamos y gozábamos nuestra ciudad.
Ahora esos tiempos son parte de la historia, junto con la modernidad se han presentado fenómenos a los que no estábamos acostumbrados, como el incremento de la violencia, balaceras, secuestros, levantones, delincuencia organizada, tráfico vehicular, contaminación, el cambio climático, nuevas enfermedades y hasta el engendro del mal llamado: corrupción, que como bien dicen, no es cosa de los tiempos, sino de los hombres.
Contrario al pasado, ahora existen mayores comodidades, nuevos y diferentes medios de comunicación, tenemos información mundial -literalmente- en la palma de la mano, el acceso a la tecnología es interminable, hemos perdido la capacidad de asombro, ahora somos: cibernéticos y globalizados. En el campo de la salud existen mejores medicinas y se ha incrementado el promedio y la calidad de vida.
Hemos transitado con mucha velocidad de una época a otra, sin embargo las aspiraciones continúan siendo las mismas, queremos ciudades donde quepamos todos, ciudades seguras, en donde exista convivencia armónica, donde los policías sean verdaderos servidores públicos y protejan a las personas, necesitamos una ciudad de certidumbre, donde nos respetemos unos a otros, una ciudad en donde impere el estado de derecho, donde podamos usar los espacios públicos con tranquilidad, donde veamos crecer a nuestros hijos sabiendo que les espera un futuro cierto.
Ahora el reto es estar a la vanguardia en modernidad, en calidad de vida, en servicios públicos, aprovechando las oportunidades y la vocación de cada región, debemos buscar incrementar las potencialidades para el desarrollo y el progreso, construyendo al mismo tiempo un centro de convivencia y desarrollo social, en el que las personas sean el centro, motivo y fin del actuar de la autoridad.
Cada ciudad, cada región, tienen sus propias particularidades, cada una de ellas cuenta con sus propias tradiciones, sus costumbres, su comida, sus sitios especiales, con ese simbolismo que los hace peculiares; es su cultura la que les otorga identidad.
En ese tenor bienvenidas la modernidad, la tecnología, las nuevas y pujantes generaciones, sin necesidad de cambiar nuestra identidad, nuestros valores, la forma de vida y estar conscientes que el reto es formar ciudades habitables.
Hoy, tenemos todos una nueva oportunidad para construir y transformar nuestro San Luis en una ciudad habitable. En donde los nuevos esquemas y las oportunidades de modernidad, nos permitan crecer con armonía, nos permitan llegar desarrollar un nuevo esquema de convivencia en donde todos participemos con nuestras autoridades, en donde todos aportemos con ideas y proyectos apostando al futuro.
Hoy tenemos la oportunidad de seguir construyendo, tenemos la oportunidad de unir fuerzas, de caminar hacia un mismo rumbo y con un mismo objetivo.
Vamos juntos por una ciudad habitable.
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