Joseph Biden y las citas
¿En qué se parece Joseph Biden al rey Jorge VI de Inglaterra?
Ambos eran tartamudos. Y ambos terminaron por superarlo. En el caso de Biden no solo lo superó mediante el método de pasar hora tras hora ensayando frente al espejo de su casa materna, sino que se convirtió en el mejor orador del Partido Demócrata en el Senado estadounidenses.
Joseph Biden fue el sexto senador más joven en la historia de Estados Unidos, electo a la edad de 30 años y reelecto por seis ocasiones más. De hecho, la historia moderna del Senado estadounidense –de 1972 a 2009- no se entendería sin Jo Biden.
Fue miembro del selecto Comité de Relaciones Exteriores del Senado y, por su liberalismo, frecuente contrapeso del poderoso senador Jesse Helms; también presidió el Comité Judicial de la cámara alta y fue legislador experto en producir leyes contra las drogas, el crimen organizado y la violencia contra las mujeres, y defensor contumaz de los derechos civiles.
Es decir, que Biden reúne muchos entorchados que, sumados a sus excelentes recursos de oratoria, lo catapultaron hacia la nominación presidencial en dos ocasiones.
¿Y por qué no llegó a la Casa Blanca un hombre con tantos y tan brillantes palmarés?
Pues no llegó porque fue, en su momento, muy malo para las citas.
Durante la década de los años ochentas Biden era considerado el sucesor natural de John F. Kennedy para alcanzar la presidencia. Era de ascendencia irlandesa, como Kennedy; católico, como Kennedy; carismático, como Kennedy, y para hacer más realista el simil, en el Senado ocupaba el mismo escaño que Kennedy. Y no lo digo en sentido figurado, pues bastaba con levantar la cubierta de madera de la mesa de trabajo de Biden para comprobar que Kennedy había firmado con su nombre en el reverso dos décadas antes.
Tal era la fascinación de Biden por Kennedy que, durante sus discursos, frecuentemente utilizaba frases de éste sin citar la fuente (frases que, por cierto, no todas habían sido de Kennedy, sino de su asesor político y redactor de discursos Arthur M. Schlesinger Jr., el brillante historiador que produjo sentencias geniales como: “La justicia es fácil… en retrospectiva”).
El tándem discursivo Biden-Kennedy sin rigurosa cita de fuentes fue, digamos, disculpado por la prensa, pues tan conocida era la admiración que el primero profesaba al segundo, que todos admitían como natural que un joven senador Demócrata rindiera de esa manera homenaje a su antecesor ideológico, pues Kennedy era a los legisladores de su partido lo que Isidro Fabela es para el Grupo Atlacomulco.
Y todo iba bien hasta 1987, cuando Joseph Biden aspiró a ser candidato a la presidencia por su partido y pronunció otro brillante discurso que resultó tan bueno, que no faltó quien investigara su estructura y contenido.
Resultado: el discurso de Biden tenía un párrafo que era una copia calcada de otro que tiempo atrás había pronunciado el político británico Neil Kinnock, líder del Partido Laborista inglés. Y ya metidos en eso de investigar, alguien más descubrió que en su época de estudiante, Jo Biden había plagiado cinco páginas de un artículo sobre temas jurídicos, asunto que al joven Biden le habían parecido “lo más aburrido del mundo”.
Pues bien, ese es el personaje que se entrevistó con Vázquez Mota, Peña Nieto y López Obrador. Un político genial, un orador extraordinario, un excelente legislador…pero descuidado para las citas.
Así que ojo con lo que le hayan dicho.
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