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Crímenes de odio

Enviado por en 11/03/2012 – 00:07

María Elena Ramos

A últimas fechas se percibe “un incremento de agresiones contra personas pertenecientes al colectivo lésbico, gay, bisexual, transexual, transgénero, travestista e intersexual”, afirma Alejandro Juárez Zepeda, director general de Ombudsgay, organización de la sociedad civil encargada de la defensoría de derechos humanos de estos grupos.

A tono con este clima, se produjeron las declaraciones de Juan Pablo Castro Gamble, quien condenó los “matrimonios entre jotos”, al representar al Partido Acción Nacional en el Parlamento Juvenil de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (si no es panista, ¿por qué representó a ese partido?).

Precisamente mañana, se presentará una denuncia penal en contra de Castro Gamble, representante de una juventud digna de los años 30 del siglo pasado, en Alemania…

Jaime López, presidente de la organización Agenda por la Diversidad Sexual, quien presentará la denuncia, a título personal, y también entregará una queja ante el PAN y el Conapred, señaló que los dichos de Castro Gamble, generan discriminación y homofobia, delitos tipificados en el Código Penal del Distrito Federal. Igualmente, dijo, este tipo de declaraciones deriva en “crímenes de odio”.

De acuerdo con el director de Ombudsgay, en 2011 se incrementaron las agresiones contra el colectivo lésbico, gay, bisexual, transexual, transgénero, travestista e intersexual (LGTBI).

“En abril de ese año, se registraron tres asesinatos de personas homosexuales y trans en el estado de Puebla. Por su parte, organizaciones LGTBI de Chihuahua han denunciado que en lo que va de este año 19 personas homosexuales han sido asesinadas en dicha entidad.

“Asimismo, son ilustrativos los asesinatos de los activistas (pro derechos homosexuales) Quetzalcóatl Leija (4 de mayo de 2011, en Chilpancingo), y el de Christian Iván Sánchez Venancio (23 de julio, Distrito Federal.

“En relación con el primero de estos dos crímenes, debe destacarse que la Procuraduría de Justicia de Guerrero han difundido como móvil la versión de que diferencias particulares con el agresor motivaron el homicidio. Sin embargo, es evidente que esto constituye un pretexto para encubrir el verdadero motivo, dado que el asesinato fue cometido con tal saña que permite suponer que se trató de un crimen de odio.

“En el caso de Christian Sánchez, a pesar de que la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) sigue actualmente una línea de investigación por crimen de odio, trabajadores de esta misma dependencia filtraron información sobre los hechos previos al asesinato, que involucraban la presencia de personas que ejercían la prostitución y consumían drogas. En ambos casos se constata la pretensión de las autoridades por criminalizar a las víctimas y responsabilizarlas de sus propios homicidios.

“Los crímenes de odio por homofobia tienen características muy particulares, entre ellos la saña con que se cometen y la concepción, por parte de quienes los perpetran, de que se trata de una forma de ajusticiamiento o reivindicación social que castiga a quien se aparta del patrón heteronormativo”, afirma Juárez Zepeda, para quien una percepción parcial de la impunidad que rodea la homofobia, la reduce a asesinatos, pasando por alto, por ejemplo, “los mensajes homofóbicos y de incitación al odio y la violencia”. El director de Ombudsgay, dice eso en su artículo Ver para existir: homofobia e impunidad en México, publicado por la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal.

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