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Una semana agitada

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Alejandro Zapata Perogordo

Nadie sabe lo que nos depara en cada instante que vivimos. Cada momento nos trae algo y en estos días ha habido temor, incertidumbre, sorpresa e incluso, esperanza. La treceava semana del año ha sido trepidante.

En una semana digna para la memoria, disfrutamos del puente que la semana larga nos trajo por la emblemática efeméride del natalicio de Benito Juárez, fiesta que llegó de la mano del inicio de la primavera.

Y como cada día nos trae algo, la semana que acabamos de pasar no ha sido excepción sino confirmación de que en México, hay muestras de solidaridad, de confianza en las instituciones, de respeto y asombro ante la naturaleza.

Se inicia con un fin de semana largo, lo que implica un “san lunes”, por la conmemoración del natalicio del Benemérito de Las Américas Don Benito Juárez. Seguramente como preludio de los siguientes días, el martes al filo del mediodía se presentó tremendo temblor oscilatorio, según dicen los conocedores el más fuerte desde 1985, alrededor de 7.4 grados Richter.

Cada quien cuenta su propia historia, la mía semejante a la de muchos más, al encontrarme sentado en el recinto de sesiones de la Cámara de Senadores, sentí un mareo y de inmediato tuve la sensación que me iba a desmayar, hasta que escuche un grito: “esta temblando”, ahí me cayó el veinte, no era yo, el piso se estaba moviendo.

Me levante de inmediato buscando la salida al igual que mis compañeros, pero nos detuvimos cuando escuchamos la voz tranquila, serena y pausada de quien presidía la sesión, el senador José González Morfín, pidiendo calma y permanecer en el salón, lo que hicimos hasta que dejo de temblar. No paso a mayores, el edificio nuevo del Senado superó la prueba, aunque el susto fue mayúsculo.

Al siguiente día, miércoles 21, aún sin dejar atrás los estertores del sismo, era la fecha convocada por los Ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, integrantes de la Primera Sala Penal para la discusión del controvertido caso de la francesa Florence Cassez, así que estábamos al pendiente.

Independientemente de la situación jurídica, el debate social en torno a este asunto ha provocado múltiples opiniones y posiciones, por lo que la presión hacia los encargados de resolver su situación es muy dura. Además el precedente tiene implicaciones sobre el sistema penal mexicano, por lo tanto se tornaba aún más interesante, adicionado por la posición del gobierno francés, los organismos de derechos humanos, la actuación de la Procuraduría General de la República y la exigencia sobre los derechos de las víctimas.

Coincidentemente el tema se abordó en la misma fecha de la conmemoración del natalicio de quien defendió la soberanía del país y la actuación de la autoridad con apego a la legalidad, don Benito Juárez, razón por lo cual se agrega en los discursos por ese motivo, la alusión a este caso.

Y ya para concluir la semana, contamos con la honrosa visita del Papa, su Santidad Benedicto XVI a tierras mexicanas. Es la primera ocasión desde que asumió el cargo que nos visita. Nos agarra en procesos electorales, con problemas de violencia e inseguridad, dándonos con todo por la lucha en obtener la presidencia de la república y en un combate cruento contra la delincuencia organizada.

En fin, desastres naturales que superan el control humano y a los que estamos expuestos, las conmemoraciones y la búsqueda de la justicia y para concluir, el aspecto espiritual, que nos recuerda que somos transitorios en este mundo de pecadores.

Interesante la semana, además intensa.

Permítame en ese sentido reflexionar sobre el valor de la vida, el valor de las instituciones públicas en las que se funda nuestro sistema político y, el valor que representa la visita del Santo Padre.

El sismo nos deja la impresión de que somos seres insignificantes ante el poder de la naturaleza, pero al mismo tiempo, nos ha permitido confirmar que más allá de las diferencias, los mexicanos somos solidarios y que ante fenómenos de esa índole, somos capaces de organizarnos y de actuar en conjunto por un propósito: el bien común.

Celebrar como cada año el nacimiento de Juárez representa un reencuentro con nosotros mismos y con el país, nos invita a mantener vivos los anhelos de una república soberana e independiente, digna de todos.

Por eso, la resolución de la Corte en torno a Florence Cassez, también resulta ser una muestra de que en México la justicia debe estar por encima de todo y que sin importar el carácter de las resoluciones, impere el respeto y el estado de derecho.

Y por último, de la visita del papa, no resta más que esperar que traiga consigo momentos de alivio espiritual que tanta falta hace a un país tan maltratado y tan urgido de tener razones para la esperanza.