Una historia en el VI Gran Remate de Libros
No se identificaba con cuentos de hadas; los personajes y situaciones eran muy ajenos a la vida de una niña de clase media que vivía en una gran ciudad. Por eso empezó a escribir sus propias historias. Ahora es una de las más populares e importantes autoras de literatura infantil y juvenil en México.
Ella es Mónica B. Brozon, a quien encontramos en la explanada del Auditorio Nacional, donde se lleva a cabo el VI Gran Remate de Libros, evento en que más de 250 casas editoriales ofrecen volúmenes hasta con 80 por ciento de descuento (hay ejemplares de sólo cinco pesos).
Mónica guió a un grupo a través de los stands de las editoriales y les fue recomendando lecturas. Acercar así a los autores con la gente, es una idea de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, organizadora del Gran Remate, que inició el primero de abril y termina hoy.
La escritora encontró textos de Mark Twain, Philip Pullman, John Irving, Susan Sontag, Doris Lessing, Stephenie Meyer, Francisco Martín Moreno y Eduardo Mendicutti, entre otros. Le gustó la experiencia de pasear y aconsejar sobre libros al público.
“A todos, en todas las etapas de nuestra vida, nos gusta escuchar historias”, dice. Sin embargo, el placer de leer está, para muchos, “como en un pedestal, como algo inalcanzable, que implica un esfuerzo extra”.
Brozon ha escrito 28 libros de literatura infantil y juvenil. Ha ganado premios como El Gran Angular, Barco de Vapor, A la orilla del viento, y Juan de la Cabada. “Las princesas siempre andan bien peinadas”, “Memorias de un amigo casi verdadero”, “36 kilos”, y “El espacio inexistente”, son algunos de sus títulos.
Algunos de sus lectores dicen que una vez que empiezas a leer uno de sus libros, no lo sueltas sino hasta el fin. Sus historias tratan sobre niños y jóvenes con vidas comunes, normales. Cuando era niña, “me hacía falta esa literatura realista, que hablara de cosas que yo tenía alrededor”, dice. Entonces, escribir ese tipo de historias para niños y jóvenes, “creo que en un principio respondería a esa carencia.
“Mi primer libro fue justamente Diario de un niño, que trata sobre circunstancias con las que cualquier niño se podría identificar y me sentí muy cómoda, me gustó mucho”, cuenta .
Además, señala, escribir literatura infantil y juvenil es un género “muy noble” del que se puede vivir en México, incluso si escribes poesía para niños.
Para ella:
“El gusto por la lectura se adquiere cuando los padres empiezan a leer historias a sus hijos desde muy chiquitos. Los enganchas naturalmente, no hay manera de que no sea así, porque a todos, en todas las etapas de nuestra vida, nos gusta escuchar historias. Cuando es un poco tarde (un niño de ocho años y más) yo creo que el ejemplo funciona. El que un niño vea a sus padres metidos en un libro con interés y emoción, le genera curiosidad por lo que hay allí . Entonces, el chiste es poner a su alcance libros que sean capaces de provocarle esas emociones. Y salir de una vez por todas de ese error garrafal que ha tenido el sistema educativo de poner a los niños a leer El Quijote, Rulfo o Dostoievski, que son lecturas maravillosas pero no para niños, porque provocan el efecto exactamente contrario, porque no les entienden, no les interesan”.
Este domingo, último día del VI Gran Remate de Libros, las puertas del Auditorio Nacional estarán abiertas de las 11:00 a las 19:00 horas.
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