Gato encerrado
La trama comienza con la merma de refinación de Pemex. Crece la demanda pero no así la capacidad de la empresa para refinar el crudo. Sin embargo, no construye refinerías. Y no explora, así que las reservas probadas también van resultando insuficientes.
La voz oficial nos dice que no hay capacidad de exploración, y uno se pregunta qué pasó con el acreditado Instituto Mexicano del Petróleo, otrora orgullo nacional… ¿también fue abandonado intencionalmente? Silencio. La demanda sigue aumentando, así que el guardadito petrolero que tenemos se va agotando. Y como no exploramos, no aumentan las reservas probadas. Algunos expertos indómitos siguen afirmando que son inmensas, pero como no son “probadas”, el dato se manda al cajón de las especulaciones.
Ante el agotamiento de Cantarel, se nos dice que ya no hay petróleo al alcance de la tecnología de Pemex, que será necesario perforar en aguas profundas (también hay opiniones en contra) y que, como la paraestatal no tiene con qué, habrá que “pedirle” a las empresas extranjeras que nos ayuden. La opinión pública se opone y el tema es retirado sigilosamente de los espacios informativos, para terminar en el olvido público. Pero el mensaje original, hay que perforar en aguas profundas y Pemex no puede, se queda en la memoria colectiva.
La siguiente noticia que se nos suelta es campeona de lo insólito: Pemex arroja pérdidas, aunque sus ventas de 100 mil millones de de dólares superan el PIB de varios países de América Latina. No pierde por mala administración, corrupción, o ineficiencia, sino por las pensiones, afirma Calderón. ¿Será que está sembrando la idea para luego cosechar la aceptación de anular las pensiones? Tiempo. Por lo pronto, ya nos echó el pial.
Poco después de su última reunión con los presidentes de los Estados Unidos y de Canadá, México firma un convenio en materia petrolera que permitirá la participación de empresas norteamericanas con Pemex… lo dicho desde hace tanto: la privatización se acerca disfrazada de beneficio para México.
Y la novedad de la semana: en su reciente viaje a Cuba, Calderón firmó un contrato con Cuba-Petróleo que permite a Pemex participar en la búsqueda y explotación de petróleo en la zona económica exclusiva (ZEE). Suena bueno para México, pero lo que no cuadra es que el país caribeño hace 50 años que tiene sobre sus espaldas un embargo impuesto por el gobierno estadounidense. Recordemos que tal embargo consiste en que el gobierno de Washington suprimirá cualquier relación comercial con el país que se atreva a tener vínculos económicos con la isla. ¿Cómo entonces es que Obama sí tolera el contrato Pemex – Cuba Petróleo? ¿Cómo es que Calderón, tan conservador él, ahora resulta que quiere estrechar lazos con un gobierno de izquierda? ¿No será que tras bambalinas Pemex es prestanombres de las petroleras norteamericanas? A eso apunta todo el entramado, pero entonces: ¿cómo es que el gobierno castrista acepta eso? Aquí hay gato encerrado, y está gordo.
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