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El salvavidas de Josefina

Enviado por en 23/04/2012 – 00:02

Alberto Aguirre

Hace tres lustros, Josefina Vázquez Mota era una genuina representante de la sociedad civil. Repartía su tiempo entre el negocio familiar –la distribución de los productos de Comex por toda la República Mexicana–, algunas tareas periodísticas, la promoción de su libro Dios mío, hazme viuda y el cuidado de su familia.

En 1999, el PAN buscaba desesperadamente candidatas al Congreso federal y fue entonces que líderes empresariales recomendaron a la inquieta empresaria poblana. Algunos atribuyen a Carlos Medina Plascencia y otros, a Francisco Barrio Terrazas, haberla convencido de integrarse a la lista de diputados federales por la cuarta circunscripción.

Fue una tarea difícil, pues Pina –como entonces le llamaban sus amigas– quería mantenerse alejada de la “política-política”. Ya había tenido algunos intercambios informales con legisladores y funcionarios públicos, sobre todo cuando estudió en el IPADE y se hizo cargo del Centro de Desarrollo Integral de Comex.

Antes de aceptar la candidatura, había sido electa de asuntos femeniles de la Coordinadora Ciudadana, una APN cuyo consejo directivo encabezaba entonces Guillermo Velasco Arzac. Y estaba por terminar su segundo libro, El desafío de ser tu misma, que nunca pudo convertirse en un best seller, como su anterior obra.

Vázquez Mota apenas fue tres meses diputada federal. En noviembre, producto de otra auscultación en fast track –y después de que dos perredistas rechazaran las ofertas foxistas– Vázquez Mota se convirtió en la primera mujer en ocupar la Secretaría de Desarrollo Social.

Allí, en Instituto Nacional de Desarrollo Social, con la asesoría de Rogelio Gómez Hermosillo y Cecilia Loria, pudo cimentar extensas redes con los colectivos y las ONG’s que a partir de mañana constituirán la “Ola Cívica”. Su estreno tendrá lugar muy temprano, en el Club de Industriales, con un foro sobre ecología y sustentabilidad con la clara intención de posicionarse en un rubro que ninguna de las demás fuerzas políticas –ni siquiera el “ambientalista” Gabriel Quadri– han podido ocupar.

Articulado por Gómez Hermosillo, este movimiento trabajará las próximas semanas a favor de la candidatura de Vázquez Mota, mas no para el PAN. La “Ola Cívica” tendrá la misión de lograr “aterrizar” el discurso josefinista y orientar su estrategia electoral, para convertirla en una “campaña ciudadana”.

Más que ser una acción del “relanzamiento” anunciado hace dos semanas, este esfuerzo busca retomar los postulados iniciales de Vázquez Mota, quien en el inicio de su gira nacional –la noche del 29 de marzo– llamó a los panistas a construir una “gran alianza ciudadana”.

Tan convencida está Vázquez Mota de la viabilidad de esta propuesta, que incluso antes de iniciar su campaña había ofrecido construir un “gobierno de coalición”. Y tenía el aval de Los Pinos, donde desde finales del año pasado han querido construir un “partido de ciudadanos”, basados en un modelo de trabajo territorial desarrollado en el Distrito Federal por Obdulio Ávila.

Ese modelo, cuya implementación estuvo a cargo de la secretaría electoral –que tenía a su cargo David Sánchez Apreza– realizó un intenso trabajo territorial que cada semana se materializó, tanto en los llamados Días Azules, como en las jornadas de presencia electoral. Fueron casi dos años de proselitismo “en tierra”, de una estrategia multidimensional que permitió al mismo tiempo atender gestiones, conocer de primera mano las necesidades de la gente, hacer presencia partidista mediante la distribución de miles de piezas de comunicación, detectar a miles de simpatizantes y recorrer a pie más de 200 colonias en todo el Distrito Federal.

Inexplicablemente, la cúpula panista no retomó ese modelo. Y en vez de enfilarse a conquistar el voto de los switchers, se enfrascó en una guerra intestina que todavía no vive sus capítulos definitivos.

Pero ya no queda tiempo. El trabajo territorial ha quedado a cargo de las estructuras partidistas, quienes tienen la meta de captar 30% de la votación nacional. Y con esfuerzos como la “Ola Cívica”, los josefinistas creen que pueden conquistar a una franja del electorado que los llevaría a una increíble victoria.

El “poder ciudadano”, como en el 2000, otra vez al rescate de los panistas.

EFECTOS SECUNDARIOS

CUIDADO. En los preparativos al lanzamiento de la “Ola Cívica”, los josefinistas hicieron una rápida revisión. Y notaron que en otros países latinoamericanos existen iniciativas similares. Allí está el “Poder Ciudadano” en Venezuela, que aglutina a las bases chavistas. Y también un movimiento político de similar nomenclatura, que respalda al gobernante izquierdista Rafael Correa. No es casual, entonces, que el partido Convergencia haya optado –en su reingeniería de imagen– apostarle al Movimiento Ciudadano.

INACCESIBLE. La semana pasada, el Centro de Justicia de las Américas divulgó, por séptimo año consecutivo, su Índice de Accesibilidad a la Información Judicial por Internet. México aparece en el noveno lugar, entre los 33 países que integran la OEA. Respecto del año anterior, observa una mejora modesta. El Poder Judicial obtuvo buenos puntajes, al contrario que la página de internet de la Procuraduría General de la República alcanzó una calificación “media”, al aparecer en el lugar 15, con 44 puntos. Para corregir el rumbo, deberán incorporar información sobre estadísticas de causas ingresadas, resueltas y pendientes ; mejorar en las categorías de presupuesto, salarios, antecedentes curriculares, patrimonio y temas disciplinarios de funcionarios relevantes y concursos y licitaciones para contrataciones. En una frase: deberán ser más transparentes.

CASTIGO. La priista Araceli García Rico, candidata al Senado de la República en el Distrito Federal, propuso penalizar a todas aquellas empresas que soliciten exámenes de no gravidez y a quienes no contraten mujeres embarazadas. Ella misma actualmente encinta y no ha dejado de hacer campaña.

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