Enrique Peña Nieto: ¿Post tenebras lux? o ¿Post lux tenebras?
María Elena Ramos
La gran interrogante es si el movimiento protagonizado por los estudiantes alcanzará para hacer perder la Presidencia de la República a Enrique Peña Nieto.
Los estudiantes han declarado que no apoyan ni repudian a algún candidato, que tienen el deseo de una elección libre e informada, que su lucha es por la democracia e igualdad en los medios de comunicación, por el manejo de información en ellos de manera honesta.
Pero el hecho es que su lucha se derivó del maltrato de que fueron objeto por parte de algunos medios, de algunos jerarcas del PRI, del mismo equipo de campaña de Enrique Peña Nieto, luego de sus protestas contra el puntero.
Aunque el movimiento de los jóvenes sea en el sentido de la apertura de los medios, en el imaginario colectivo ya no se puede dejar de asociar su lucha como una anti Peña Nieto.
Si no fuera así, entonces, ¿por qué algunos líderes de opinión insisten en agredir a los jóvenes?; repiten, sin probarlo y como si fuera un mantra, que hay mano negra, que por supuesto que el candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador está detrás de los estudiantes y cosas así.
Y, por supuesto, está el manifiesto público de diez puntos lanzado hace unos días por Peña Nieto, en donde se compromete, entre otras cuestiones, a proteger la libertad de expresión y a “no restaurar el pasado que superamos”. Y es esa la cuestión toral.
Por ahora nadie tiene la respuesta al asunto de si Peña ganará o no la Presidencia de la República (a pesar de las encuestas), de si el movimiento de los jóvenes ayudará a descarrilarlo o no. En el trecho que queda todo puede suceder.
El hecho irrebatible es que por lo menos momentáneamente los jóvenes han sido escuchados, incluso por Televisa. (Nos sentimos en un mundo paralelo cuando vimos que esa televisora daba cuenta de las marchas pro AMLO alrededor del mundo y proyectaba el video completo de lo sucedido en la Ibero).
¿Pero qué pasará después? Si el candidato del PRI gana la Presidencia de la República, ¿deveras no restaurará (o no tratará de restaurar) “el pasado que superamos”? Con las recientes adhesiones de diversas personalidades al Revolucionario Institucional, ese partido abarca, tal vez como nunca antes, casi todo el espectro político: desde la ultraderecha, hasta la izquierda. ¿Qué voz predominará?
Una cosa son las promesas de campaña y otra la realidad. Incluso la televisora mencionada podría clausurar en cualquier momento su “primavera informativa”.
Caso en algo parecido, fue el después de las polémicas elecciones de 2006. Algunos pensamos que el candidato declarado triunfador, presionado por la mitad del electorado que no lo favoreció, sería sensible y se haría más a la izquierda. Ello, sobre todo, para reconciliar al país.
Fuimos ingenuos. El nuevo Presidente sólo se dedicó a su guerra.
¿Habría que creer en las buenas intenciones de Peña Nieto? Pues cada quien lo decidirá. Lo que no nos gustó es que después de su manifiesto de libertad y apertura, se haya negado a dar (en programa televisivo) aunque sea algunos nombres de los que integrarían su nuevo gabinete.
¿Por qué el misterio?, ¿para no generar resquemores?, ¿para no dividir?, ¿las secretarías siguen siendo un botín?
Suponemos que en una democracia más avanzada no habría mayor problema en dar a conocer durante la campaña electoral, incluso todos los nombres de aquellos hombres o mujeres probos que desde el gabinete orientarían de la mejor manera un país, ¿qué no?
La pregunta fundamental es: ¿de ganar Peña Nieto se hará post tenebras lux o nos invadirán post lux tenebras?
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