¿Pacto por Los Pinos?
Una de las muchas historias furtivas –y por lo mismo, ignotas– que rodean las negociaciones del primer debate tiene que ver con la vestimenta que aquel domingo 6 de mayo lucieron los cuatro candidatos presidenciales.
De acuerdo a esas versiones, no confirmadas, habían pactado una colorimetría para el traje que portarían. Todos cumplieron a cabalidad, a excepción del priísta Enrique Peña Nieto, quien de último momento habría decidido usar la corbata escogida por sus asesores.
Esa anécdota abonaría a favor de los argumentos de aquellos que creen que –al menos entre los representantes partidistas y los coordinadores de las campañas– existe un diálogo fluido y capacidad para llegar a acuerdos, y viene a cuento en función de lo que mucho se comenta en vísperas del segundo debate presidencial. Según esos rumores, los estrategas del PRI y del PAN se abrían puesto de acuerdo para emprender una ofensiva contra Andrés Manuel López Obrador, iniciada con los spots que recuerdan el conflicto postelectoral del 2006, y que tendrá uno de sus momentos climáticos el próximo domingo 10, en Guadalajara.
Así como hace un mes estaba claro que la mejor forma de desgastar a Peña Nieto era recordar el pasado funesto que se acredita al viejo PRI, para esta ocasión resulta casi obvio que volver a señalar a López Obrador como “un peligro para México” puede minar su crecimiento y –sobre todo– generarle desconfianza entre los jóvenes estudiantes que han tomado las calles para demandar equidad en la contienda electoral.
Fuera de esta maniobra política –aparentemente– el candidato presidencial de Nueva Alianza, Gabriel Quadri de la Torre, estrena nuevo “entrenador” para el debate, en la persona de Gabriel Castillo, un “asesor externo” que reemplaza al ex vocero presidencial, Carlos Salomón Cámara, quien termina así su periodo como asesor de imagen al servicio de la familia Gordillo.
Más allá de la coyuntura del debate, cada vez con más nitidez se escuchan voces que refieren la construcción de puentes entre el candidato presidencial del PRI y Los Pinos. La candidata priísta al gobierno del Distrito Federal –de acuerdo a estas versiones– tendría un papel relevante en esta historia.
“Los contactos han sido frecuentes”, señala un funcionario partidista enterado de las conversaciones, “y no se han interrumpido a pesar de los rumores de acciones penales contra los ex gobernadores de Tamaulipas”.
Y añade que estos vínculos sólo son con la casa presidencial. “Con el secretario (Alejandro) Poiré, por ejemplo, existe una relación difícil, complicada”. ¿Cuáles son los temas de esas conversaciones?, se le pregunta.
“Lo que puede pasar antes y después del 1 de julio”, ataja.
Más por intuición que por conocimiento de causa, en sectores perredistas cercanos a Marcelo Ebrard están convencidos de que existe un pacto entre el PRI y el PAN, dada la virulencia de los ataques y descalificaciones “disfrazados de supuestos promocionales de campaña” contra López Obrador.
“Son un claro síntoma del nerviosismo que invade a Felipe Calderón Hinojosa ante el ascenso en las preferencias ciudadanas del abanderado de las izquierdas”, refiere Vladimir Aguilar García, secretario de Planeación del CEN perredista, “a cambio de permitir el triunfo de Enrique Peña Nieto, Calderón Hinojosa hizo con anterioridad un pacto con el PRI que le garantizara impunidad, inmunidad y protección para él, sus familiares, los de su esposa y sus más cercanos colaboradores y amigos. De ahí que la presencia de Vicente Fox, Manuel Espino, Lía Limón y otros conocidos miembros de la familia panista en la campaña del PRI, partido que hasta hace unos días era considerado su acérrimo rival, sea parte de la bien orquestada campaña emprendida en contra de AMLO”.
Suena a un disparate. ¿Lo será?
EFECTOS SECUNDARIOS
DESCENTRALIZACIÓN. De regreso a la campaña, después de haber suspendido su gira por maternidad, la candidata del PRI al Senado de la República por el Distrito Federal, Araceli García Rico, se pronunció a favor que haya una reestructuración de la división territorial, de modo que se creen cuatro nuevas delegaciones políticas. Habría entonces 20 demarcaciones –con la fragmentación de Iztapalapa y Gustavo A. Madero, las dos más pobladas en la Ciudad de México–, cada una con una población promedio de medio millón de habitantes, lo que permitiría mejorar la atención de las demandas de la población y reducir el aparato gubernamental.
¿EMPATE EN TABASCO? A mediados de la semana que está por terminar, el equipo del candidato del PRI a la gubernatura de Tabasco, Jesús Alí de la Torre, circuló el reporte de una encuesta elaborada por el despacho BGC, Ulises Beltrán y Asociados, sobre la contienda en aquella entidad del sureste, que se levantó en los últimos días de mayo. Entre Alí de la Torre y su principal contendiente, el perredista Arturo Núñez Jiménez, se registra una situación de virtual empate técnico: ambos registran 6.7 puntos en el índice de opinión generado por la casa encuestadora, mismos porcentajes de rechazo (32%) a votar por ellos y hasta niveles similares en opiniones negativas. El documento reporta una ligera ventaja para el priista en el careo de atributos y la continuidad del gobierno estatal versus el relevo por una administración perredista. La información entregada, sin embargo, no contiene la pregunta electoral. Ante lo cerrado de la contienda, el locutor Jesús Sibilla ha emplazado a los candidatos a participar en un debate radiofónico –que se organiza al margen de los dictados de la autoridad electoral– que tendrá lugar el próximo viernes 15.
PUNTADA. El secretario general de la CNOP refutó la primicia ofrecida por Andrés Manuel López Obrador en el seno de la edición especial de Tercer Grado, en El Canal de las Estrellas, sobre su presunto pase al primer lugar en la contienda presidencial, dos puntos por encima del priísta Enrique Peña Nieto. “A López Obrador le faltan 6 millones… pero de votos para acercarse a Peña Nieto”, ironizó el líder del sector popular del PRI quien acudió a Hidalgo, para reforzar las campañas de los candidatos del tricolor al Congreso de la Unión.
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