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A López Obrador se le va el avión

Enviado por en 11/06/2012 – 01:41 Un Comentario

Carlos Blanco
Millones de mexicanos vieron el segundo y último debate registrado entre los candidatos presidenciales, a escasas tres semanas de las elecciones, y queda la percepción de que al abanderado del PRI, Enrique Peña Nieto, algo le falta. No tanto presencia, personalidad, la tiene.
En ocasiones da la impresión de que no está muy bien conectado con las más sentidas preocupaciones de la clase social más desprotegida, que es la más numerosa.
No emociona su discurso. Pareciera más un niño aplicado que se aprende y recita la lección, de manera admirable, aunque a veces titubea, que el jefe de Estado que le urge a México para poner un alto a esa injusticia que ha campeado por la nación en los últimos años y que ha logrado que la riqueza se concentre cada vez más en pocas manos.
Aprende rápido. Atrapa bien las bolas que le mandan y supo librar el obús que le envío Josefina Vázquez Mota al sacar a relucir el tema de los jóvenes de la Ibero, contestando que es respetuoso de la diversidad.
Pero la candidata presidencial del PAN volvió a caer en los mismos errores que cometió en el primer debate. Se la pasó descalificando a los otros tres aspirantes.
Olvida que lo que menos se desea son dimes y diretes, sino alternativas que generen empleos y que acaben con los altos niveles de inseguridad que mantienen en la incertidumbre a la población y espanta inversiones y al turismo.
Josefina adolece de visión política. Lo volvió a refrendar ayer cuando organizó un encuentro con Margarita Zavala, la esposa de Calderón, en un intento por demostrar a los panistas que cuenta con el apoyo del jefe del Estado mexicano, sin reflexionar en que a la pareja presidencial le restan no más de seis meses como huéspedes de Los Pinos. ¿Quién desea estar cerca de una fogata que se extingue?
El problema con Andrés Manuel López Obrador es él. No cambia. Habla de la corrupción y que la va a acabar. Pero es un tema que lo saca a relucir porque sabe que preocupa a todos los mexicanos, no porque sea un asunto que le quite el sueño.
Cuando era jefe de gobierno del DF, su entonces asesor jurídico, Samuel del Villar, le envió muchos reportes sobre casos de corrupción en la administración capitalina; la mayoría de los expedientes el tabasqueño los tiró al cesto de la basura. Lo mismo hizo con Samuel, arrumbándolo en una vieja e incomoda oficina. Por eso Del Villar mejor se fue a trabajar a su cubículo en el Colegio de México.
Ahora con toda desfachatez López Obrador habla de que emprenderá una “renovación moral”, plagiándose la frase de la autoría de Samuel del Villar que tanto impacto tuvo durante la campaña presidencial del priísta Miguel de la Madrid. Si Del Villar resucitara y escuchara lo que dice el tabasqueño, seguro que le daba un infarto.
López Obrador volvió a manejar el tema de presupuesto federal, y dijo que con ese monto se le podría dar a cada mexicano unos 11 mil pesos mensuales. Pero a quién se le ocurre decir semejante cosa. Si el presupuesto se utiliza para pensionar a todos los mexicanos. Entonces cómo funcionarán los hospitales. Quién se encargaría de traer y distribuir el agua. Quién hace las carreteras. Como se pagaría la educación de millones de niños y jóvenes mexicanos, etc.
Ahí es donde se le cruzan los cables a López Obrador. No puede ser que a estas alturas de la vida siga diciendo esas cosas. Pero solamente a él se le ocurren.

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