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AMLO: 18 millones 727 mil 398 corruptos

Enviado por en 04/07/2012 – 00:07 2 Comentarios

Rubén Cortés

AMLO significa “la intolerancia, la sordera, la confrontación con lo que no se le parece, el resentimiento político, la revancha, el mesianismo y la incapacidad de autocrítica para castigar las corrupciones de muchos miembros de su partido”.

Lo que, el 12 de mayo, le dijo en su cara Javier Sicilia al segundo lugar de las elecciones presidenciales de 2006 y 2012 siempre ha sido cierto, pero antier se cumplió a rajatabla cuando AMLO desconoció su derrota incuestionable del domingo.

El Programa de Resultados Electorales Preliminares dio al priísta Enrique Peña 18 millones 727 mil 398 votos, a AMLO 15 millones 535 mil 117, a la panista Josefina Vázquez Mota 12 millones 473 mil 106 y al aliancista Gabriel Quadri un millón 129 mil 108.

Hace seis años, AMLO basó su rechazo a la derrota en que el PREP había sido violado con un algoritmo por “la mafia que nos robó el poder” y ahora en que “los votos fueron comprados”.

Es decir, ahora los ciudadanos sí votaron en su contra, pero el PRI compró los votos. Por ejemplo, dice que sólo en el Estado de México compró dos millones 919 mil 327 votos. Sin embargo, él consiguió en el mismo estado dos millones 300 mil 127 votos. ¿Los compró también?

Vamos, Peña ni siquiera ganó en estados gobernados por el PRI, como Veracruz, donde obtuvo un millón 172 mil 721 (abajo del PAN); Quintana Roo, donde consiguió 171 mil 311 (abajo del PRD), o Nuevo León, donde se llevó 650 mil 141 (abajo del PAN).

Afirma que quienes “votaron por Peña Nieto apostaron por el régimen de corrupción; es duro decirlo, pero así es”. Para él, hay 18 millones 727 mil 398 ciudadanos corruptos.

Pero es natural que AMLO se manifieste así, pues su característica más débil como político es su bajo nivel educativo, que le causa dificultades para expresarse y organizar las ideas y lo restringe para escoger las palabras.

Es una persona sin buen gusto, ordinaria y cerril, lo que demuestra una estética pobremente cultivada, lo cual correspondería al universo de su vida íntima y no debería importar a otros, pero no es así en este caso, cuando ofende y denigra a terceros.

Por eso AMLO no asistió a un debate presidencial en 2006 ni jamás ganó alguno, y es incapaz de ofrecer una conferencia de prensa sin el apoyo de 200 seguidores para que amenacen y abucheen a los periodistas que lo cuestionan.

Porque pasa aceite para coordinar dos frases y necesita de porros para que coaccionen, desafíen, reten, intimiden, provoquen, amonesten y amaguen a quienes le exigen que responda claro, sin mostrarse ladino e injurioso, o como un granuja, un zorro.

Y un grosero.