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AMLO desconocido

Enviado por en 13/07/2012 – 02:05 Un Comentario

Alberto Aguirre M.

Fallaron los cálculos de quienes pregonaron –hasta el cansancio– que Andrés Manuel López Obrador volvería a “mandar al diablo a las instituciones” y emprendería el camino de la sedición.

De facto, el candidato del Movimiento Progresista aceptó que el cómputo de los votos generados en la elección presidencial, el pasado 1 de julio, no fue favorable. Pero no los desconoció.

“Sufragio con efectivo no es elección”, definió –con más precisión que ingenio–, el senador petista Ricardo Monreal, quien ahora está a cargo del equipo que acopia las pruebas y trata de allanar la ruta escogida por López Obrador.

Agraviado –como en el 2006– el político tabasqueño no ha cambiado, pero no es el mismo. Antes y ahora ha optado por una férrea defensa de sus ideales, que raya en la obstinación según sus detractores. Antes y ahora se alejó de instigaciones violentas.

El tipo de antagonismo al poder que López Obrador sustenta es amorfo y eso es lo que más desconcierta, incluso a sus más cercanos colaboradores. Hace poco, Monreal Ávila trataba de sustentar su propuesta de ejercer una oposición “indignadamente responsable” pero no pudo convencerlo de bordear el camino de las protestas. Y es que además del objetivo primario de “limpiar” la elección, ahora tiene claro que debe procurar un cambio en el sistema político.

López Obrador sigue representando la peor pesadilla para el establishment, pero no es el mismo. ¿Volverá a llamar a sus simpatizantes o tomar las calles, como vaticinaban sus detractores? Para nada. Eso no significa, por el contrario, que renuncie a su derecho a congregarse en las plazas públicas de todo el país, no sólo en la Ciudad de México.

López Obrador sabe que en el Movimiento de Regeneración Nacional hay un ejército civil que reconoce su liderazgo y se encuentra en estado latente, expectante. Como hace seis años, el candidato presidencial de las izquierdas se enfila a una lucha política en condiciones bastante desventajosas. La diferencia radica en la articulación de su movimiento y, sobre todo, en su acrecentada autoridad moral.

Después de un infame último mes de campaña electoral –el manejo de crisis del llamado Boninogate es la evidencia más palpable de su desgracia– el Movimiento Progresista ha acreditado una fluida capacidad de respuesta ante la adversidad.

Pero no sólo es el nivel de organización del movimiento, sino la estrategia que se ha planteado. López Obrador y Monreal han podido controlar la percepción de lo que ellos y sus adversarios representan; se han abstenido de cometer imprudencias o caer en provocaciones. Han impuesto disciplina y unidad en el mensaje. Y a partir del acopio de las pruebas que dan sustento al juicio de inconformidad sobre el resultado electoral, han logrado articular un genuino movimiento de protesta.

Es el punto de inflexión para AMLO y los suyos, pues a medida de que su movimiento se torne más exitoso, será más peligroso. Hasta ahora, el consenso en los aparatos gubernamentales era a tolerar una cierta cantidad del activismo obradorista, porque es visto como una forma de desahogo, como una catarsis. Pero si el movimiento toma fuerza, tendrán que corregir sus escenarios.

“Que no se viole impunemente la constitución, que no se cancele en los hechos la vía democrática. Proceder de otra forma sería renuncia a nuestros derechos y permitir la antidemocracia como forma de gobierno”, planteó anoche López Obrador, quien adelantó el siguiente paso en su estrategia: el lanzamiento de un Plan Nacional para la Defensa de la Democracia y la Dignidad de México.

“Siempre actuaremos por la vía pacífica. No daremos ningún pretexto para que los violentos nos acusen de violentos. No aceptamos que la corrupción domine la vida nacional. Lucharemos por el renacimiento de México”, insistió.

A menudo se exige que AMLO adopte el camino de la moderación que siguió Luiz Inacio Lula Da Silva para alcanzar la presidencia de Brasil, después de tres fracasos electorales. Si bien ese dirigente izquierdista procuró una alianza con sectores moderados, nunca se apartó de las movilizaciones.

Más que el ejemplo de Lula, el político tabasqueño podría seguir el modelo de protesta del líder obrero Lech Walesa, creador del movimiento Solidaridad en Polonia.

A final de cuentas, el Movimiento Progresista dejará en manos de los magistrados del Tribunal Electoral que “se limpie la elección” y después, que se invaliden los comicios y se repare el daño.

El “juicio madre” engloba un rosario de agravios, de los que serían responsables priístas, panistas y consejeros electorales, además de empresarios, encuestadores y medios de comunicación.

Además de la inequidad en el trato de los medios, los representantes legales de López Obrador se han querellado por la adquisición encubierta de tiempos en medios electrónicos, financiamiento encubierto, la utilización de las encuestas como instrumento de propaganda, actos de presión y coacción del voto, intervención de autoridades ajenas a las autoridades electorales, pero también por el incumplimiento del IFE y de la Fepade en el cumplimiento de sus obligaciones constitucionales.

La lucha postelectoral apenas comienza.

EFECTOS SECUNDARIOS

AMARRADOS. Más mexiquenses irían al “proyecto nacional”, como también le llaman al equipo peñista. Destacan el actual secretario de Gobierno, Ernesto Nemer, y el ex senador Humberto Lira Mora. A la secretara de Salud se incorporaría María Elena Barrera, aunque los industriales del sector pedirán que sean ratificados Salomón Chertorivski y Mikel Arriola. A la SAGARPA iría Ivonne Ortega, gobernadora saliente de Yucatán y a la Reforma Agraria, Jesús Aguilar Padilla, ex gobernador de Sinaloa.

DESPABILADOS. Al parejo del inicio de los trabajos del equipo de transición de Enrique Peña Nieto, hay definiciones en los terrenos de la Conferencia Nacional de Gobernadores. Y gobernador de Puebla, Rafael Moreno-Valle, quiere aprovechar el buen ánimo imperante para que los mandatarios estatales citen al candidato triunfador de las elecciones presidenciales y así lo propondrá en el arranque de la plenaria de la CONAGO que tendrá lugar esta mañana en Querétaro, donde además están de manteles largos, por los 10 años ininterrumpidos de sesiones. Al mandatario poblano le urge una reunión con Peña Nieto, a quien buscará exponerle los proyectos que proyecta para Puebla, así como solicitar su impulso y comenzar a elaborar el Presupuesto de Egresos 2013.

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