web analytics
Home » Columnas, Mesa Revuelta

Elogio de la ternura

Enviado por en 28/07/2012 – 00:01

 

Eliseo Alberto.

Rubén Cortés

Cada vez que leo un libro me pasa lo mismo: tengo ganas de saber cómo era el que lo escribió. Te voy a contar un poco sobre el hombre que escribió estos poemas.

Este es el arranque del prólogo del pintor Rapi Diego en Soñar despierto, un libro de poemas infantiles que escribió su padre Eliseo.

Lo retomo hoy para recordar que el martes se cumple un año de la muerte de su hermano Eliseo Alberto. Y para volver a escribir que Lichi es el mejor narrador de Cuba después de Alejo Carpentier.

Se entiende mejor al compararlo con otros autores cubanos exiliados, que publicaron obras en coincidencia con las suyas, como su Informe contra mí mismo y La nada Cotidiana, de Zoé Valdés, radicada en Francia, que abordan el desencanto ante la Revolución desde perspectivas distintas.

Lichi desde la añoranza, ella desde la venganza como método para recuperar lo perdido. Los personajes de Informe… apuestan al amor, a partir de una memoria abierta y desgarrada. La protagonista de La nada… a la rabia de un anticastrismo furibundo, que llega a ser burdo.

También ocurre al compararlo con Carlos Alberto Montaner, político-novelista de notable activismo contra el sistema cubano, quien en La mujer del coronel recrea un gobierno que vigila posibles infidelidades en una manifestación mediocre de erotismo y política.

Lichi no podría escribir una novela similar, por su raigambre de amor incondicional hacia la Isla y por su óptica diferente sobre el machismo cubano, como en Esther en alguna parte, que justifica éste como actitud de prepotencia del hombre respecto de la mujer, pero desde el cariño:

“Lino Catalá quería tanto a Maruja Sánchez que le gustaba hasta verla envejecer”. En Lichi, ese machismo es un homenaje al habanero de a pie, al recuerdo de los amores al final de la vida en una Habana digna dentro de la pobreza.

Otra admisible glosa sería un balance con la escritura de Leonardo Padura, residente en Cuba y quien alcanzó notoriedad en el exterior con la saga del policía Mario Conde, habanero fiel a los sueños de la Revolución, un “militante crítico” que cree en la justicia a pesar de los errores del sistema.

En cambio, los habaneros de Eliseo Alberto son unos afligidos incurables, por quienes no pasaron todavía las improntas del sistema. Vale, pues, repetir la afirmación: Eliseo Alberto es el mejor narrador de Cuba después de Alejo Carpentier.

Un logro homérico si se tiene en cuenta que lo consigue a partir del sentimiento menos popular: la tristeza, que Lichi convierte en un tema novedoso y singular, habitado por personajes que buscan redimirse con un sentimentalismo que toca profundamente el corazón.

Y acaban haciendo un elogio coral de la ternura.

Tags: , , ,