Son idénticas
Al Obispo Samuel Ruiz también lo acusaron en su tiempo de protagonismo, igual que a Solalinde. ¡Chulo protagonismo -decía mi tía Tere-, vivir 40 años en las sierras ayudando a los pobres, para salir en el periódico! Alejandro Solalinde ha ayudado a sus hermanos que van en camino a una vida mejor, que a veces es la peor pesadilla.
El evangelio que leen Solalinde y Óscar Campos Contreras es el mismo. La acción que derivan de esa lectura, no. Uno sale al camino a buscar desamparados para ayudarlos, mientras el otro administra los cargos, los acuerdos, las prebendas y los castigos desde la administración eclesiástica. ¡Cómo se parece eso a la política! Unos, luchando por ayudar a quienes lo necesitan; otros, en la administración pública sin enterarse siquiera de qué pasa allá abajo, a nivel banqueta.
Los encumbrados de una institución y otra, sin embargo, encuentran como torcer la letra de la Biblia, de la constitución, de las leyes, para acusar a los auténticos. La iglesia y el gobierno son organizaciones que se supone cuidan a sus miembros, los protegen, buscan el bien común, dan orientación, resuelven divergencias, etc. Pero cuando se vician, sirven para explotar a los débiles para que los de arriba tengan más, más, más poder y dinero. De esto hay tantos ejemplos y tan conocidos, que no hace falta insertarlos aquí.
Solalinde tuvo que irse del país por amenazas que le hicieron quienes sienten amenazado su negocio con los migrantes. No se aguantó y regresó a seguir con su labor. Pues no, el Obispo de Tehuantepec Campos Contreras le puso freno. Y cuando se supo, y la indignación de no pocos salió a la luz, Campos Contreras tuvo una respuesta que ya le permitiría entrar a la política: que no es cierto, que él no dijo eso, que no le pidió dejar el albergue Hermanos en el Camino.
Y Leticia Gutiérrez, secretaria ejecutiva de la Dimensión Pastoral de Movilidad Humana adelantó que en noviembre Solalinde dejará el cargo de coordinador de esa DPMH “porque se renuevan estructuras” (mensaje: nadie lo mueve, son los tiempos, nosotros no somos malos), su acción al frente del albergue no se verá afectada por este cambio, pues los albergues dependen de las diócesis. Así se manda la discusión a otro lado, se nos pone un lapso propicio para el olvido, se sacuden la responsabilidad y mientras a ver qué sucede con Solalinde, con los migrantes, con todo esto.
Declaraciones falsas hasta en la expresión facial de quienes las hacen, protagonismo ese sí, gula de poder, amoralidad, eso identifica a las estructuras eclesiásticas y a las políticas en México, y creo que no sólo aquí. Son idénticas.
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Por menos de eso Chihuahua tuvo que aguantar un obispo hasta que se jubilo o lo jubilaron
Que diga la Sra. Gutierrez por qué, si los albergues dependen de las diócesis, no los mantienen. En varias ocasiones el padre Solalinde ha comentado que su familia le da dinero mensualmente para mantener el albergue. ¿A la Iglesia sólo le alcanza para el golf?
Hay mucha similitud entre Samuel Ruiz y el P. Solalinde, tienes razón, toda la Iglesia debería de actuar como ellos, pero en lugar de eso les ponen piedras en el camino, es una verguenza como actúan los altos jerarcas, deberían de presumirlos y hacer que todos sigan su ejemplo.