Chávez=AMLO: tiempo al tiempo
“A las familias con casas lujosas, buenos coches y propiedades ¿les conviene una guerra civil? En absoluto. Por eso, votan por mi o habrá guerra civil”. Lo advirtió Hugo Chávez en Venezuela, pero es un discurso polarizador del cual no está lejos AMLO.
Y menos lo estará cuando inscriba a Morena como partido de los sectores antisistema y autoritarios, lumpen político, resentidos y quienes viven sin trabajar, gracias a la tolerancia política de la democracia mexicana, como el SME, Panchos Villa, Atencos…
Es para eso que AMLO integra un partido, tal cual hizo Chávez con el Partido Socialista Unido: para que se rija por el sistema de ordeno y mando, como indica el proyecto de estatutos, que pretende “liberar a Morena de los sectarismos que operan en el PRD”.
AMLO se quitará de encima el equilibrio de poderes entre las tribus perredistas (Los Chuchos, Bejaranos, Amalios, Ebrard…) que lo obligó a abandonar un partido que nunca pudo controlar del todo o, al menos, no como él quiso.
En Morena quedarán prohibidas la creación de tribus, facciones, grupos, corrientes internas y la asignación de cargos por cuotas, el clientelismo, la perpetuación en los cargos y el uso de recursos para imponer o manipular la voluntad.
Será AMLO quien decida sin contrapesos, como en su etapa de Jefe de Gobierno (2000-2005), cuando ordenó reguardar por dos sexenios toda información relacionada con la construcción de los Segundos pisos del Periférico y Distribuidor Vial San Antonio.
Regaló a la Iglesia Católica tres hectáreas frente a la Basílica de Guadalupe para que construyera la Plaza Mariana, además de las escrituras en el Registro Público de la Propiedad y el Comercio, con cargo al erario: siete millones 131 mil 558 pesos.
Ocultó información que debía ser pública porque “podía dañar el prestigio y popularidad del Jefe de Gobierno”, sobre el padrón de beneficiarios del Programa de Adultos Mayores, Madres Solteras y Discapacitados y fideicomisos para obras públicas.
Morena también prohibirá “la corrupción, el influyentismo, el amiguismo y el nepotismo”, algo difícil de creer si se trata de un partido dirigido por AMLO porque:
–No se deslindó del pase de charola realizado por sus estrategas Luis Mandoki y Luis Costa Bonino en busca de seis millones de dólares para su campaña presidencial.
–El 3 de marzo del 2004, su entonces secretario particular, René Bejarano, apareció en televisión recibiendo un soborno de 45 mil dólares.
–Como Jefe del GDF, pagaba a su chofer, su amigo Nico, salario de subsecretario. Nico, mandó a sus hijos a exclusivas universidades de Estados Unidos y el izquierdista ex alcalde de Cancún, Greg Sánchez, le dio la concesión de los comedores de la cárcel local.
Para eso mismo quiere un partido.
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Y aún con todo eso, muchos de sus seguidores están a favor de que se arme su partido… al fin, se creen el cuento de que no es corrupto, que el sólo quiere el bien para todos. En verdad espero que MORENA no se vuelva un partido, porque no creo que México necesito otro más…