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El dilema del PRD

Enviado por en 26/09/2012 – 02:05

 

Eloí Vásquez.

Alberto Aguirre M.

De raíces oaxaqueño, formado dentro del PC y amalista sin concesiones, Eloí Vásquez ha sido 100% perredista. Estuvo al lado de Porfirio Muñoz Ledo y René Arce, cuando se formó un crisol de voluntades ideológicas que conquistó, en 1993, la dirigencia nacional del sol azteca. Fue un opositor leal, cuando Los Chuchos llegaron a la cúpula partidista. Pasó por la presidencia del Consejo Nacional –el segundo cargo de mayor importancia dentro de la organización– y también dirigió a Foro Nuevo Sol, la corriente que muchas veces sido ha sido el fiel de la balanza, en el encono entre Nueva Izquierda y los lopezobradoristas.

Izquierdista, por los cuatro costados, Eloí recientemente hizo escuchar su voz, con el riesgo medido de desatar la ira de unos y otros.

De entrada, definió con todas sus letras lo ocurrido dentro del Movimiento Progresista, el bloque que apoyó los afanes de Andrés Manuel López Obrador en el 2012. Además del PRD, del PT y del Movimiento Ciudadano, pesaba la fuerza del Movimiento de Regeneración Nacional y en una jugada que ejecutó desde octubre de 2011, comenzó a posicionar a sus candidatos para la elección federal.

De facto, era el cuarto partido que integró la coalición izquierdista. Con todo lo que eso implicaba. En vísperas de que MORENA defina su futuro, el PRD –considera Vásquez– para el PRD surge una oportunidad que no tiene desperdicio.

De entrada, propone, no puede hablarse de una ruptura irreconciliable; más bien, es el tiempo de tomas las “las necesarias definiciones para mejorar la eficiencia en el desempeño del papel que a cada uno le corresponde, jugar en el conjunto de las fuerzas democráticas”.

Los 16 millones de votos obtenidos por López Obrador son de todos. Su imagen está indisolublemente ligada al PRD y ahora “será responsabilidad mutua cuidar que la competencia que se establecerá, debido al marco legal existente, se realice con reglas que privilegien que los partidos de izquierda lleguen unificados a la nueva disputa por la nación emplazada para el 2018”.

Dentro de seis años, sugiere el ex dirigente nacional de Foro Nuevo Sol, será López Obrador contra quien encabece al PRD. Ya se perfila Marcelo Ebrard, pero el terreno el que podrá avanzar Miguel Ángel Mancera es virgen, inconmensurable.

¿Y el PRD? Si no se enfila a un proceso de refundación, quedará marginado. Vásquez se pronunció –como la mayoría de los liderazgos más sólidos del perredismo– por una reforma a los documentos básicos, por la actualización del Estatuto partidista que abra al partido a otros sectores de la sociedad civil, como se planteó en el 2009 después del escándalo del “chuchinero”.

De nuevo, la autocrítica: “La mayor parte de las normas contenidas en los documentos surgieron del consenso en el marco del debate. No obstante, la actividad organizativa del Partido se desarrolló sobre la base de acuerdos de excepción, que pronto dejaron de lado los acuerdos del Congreso Nacional en materia organizativa”, expresó, “por ello resulta indispensable conformar un nuevo pacto de las expresiones y personalidades para la habitabilidad y fortalecimiento del PRD que contribuya al establecimiento de una plataforma confiable de convivencia que le de impulso al partido, sobre la base de reglas renovadas que estimulen el crecimiento y consolidación del principal partido de la izquierda”.

Al interior del PRD, es necesario un nuevo acuerdo entre los Chuchos, los Amalios, los bejaranos y los otros grupos –mayoritariamente del Estado de México y Guerrero– que estabilice los órganos de dirección y dé certeza al desarrollo del PRD como institución; revisar la existencia del porcentaje de dos tercios para la conformación de los órganos y recuperar la representación proporcional como mecanismo de articulación de la diversidad interna, eliminar del estatuto y de la práctica todo mecanismo de concentración y exclusión tanto en la elección de dirigentes como en la decisión de candidaturas.

En suma, el reto para el partido es vencer los vicios del sistema clientelar y de las simulaciones. Pero en el PRD, quien afilie más tiene más… y esa regla no ha sido abrogada.

EFECTOS SECUNDARIOS

LUJAMBIO. Maestro de una generación de itamitas que está próxima a alcanzar el poder, académico de altos vuelos, experto en asuntos legislativos… Alonso Lujambio Irazabal será recordado, sin embargo, por su desempeño como secretario de Educación Pública, dependencia en la que –paradójicamente– tuvo un desempeño por debajo de los estándares a los que estaba acostumbrado. Su relación con Elba Esther Gordillo fue prácticamente nula y no obstante que mantuvo a Fernando González como subsecretario de Educación Básica, dejó que su abogado de confianza, Francisco Ciscomani, enfrentara al poderío del SNTE. Su trabajo más destacado se dio al lado de José Ángel Córdoba Villalobos y estuvo relacionado con la disminución de la obesidad infantil.

CONFIANZA. El Índice de Confianza del Consumidor en América Latina, generado por la empresa de investigación de mercado GfK, ubica a México como una de las naciones de América Latina que mayor confianza mostró en temas económicos. Según con los resultados de la encuesta, el ICC en México está ligeramente por debajo de Chile, Perú, Colombia y Ecuador. A pesar de estas diferencias, la compañía al referirse a nuestro país menciona que el índice aún está bastante arriba del nivel que suele estar. Venezuela al igual que México reflejó un ligera baja en el ICC; aun así se mantuvo por arriba del estándar. El ICC entre los mexicanos bajó de 100 en julio a 90 en agosto
del 2012. La población mexicana, a pesar de las malas noticias que en temas económicos aquejan a Europa, aún confía en que las condiciones macroeconómicas del país son favorables; de igual modo, los mexicanos manifiestan su confianza en mejoras a nivel de finanzas personales.

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