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La ultima sesión del senador Lujambio

Enviado por en 26/09/2012 – 00:04

Francisco Garfias.

Gonzalo Altamirano Dimas había planeado ayer trasladarse al Senado con el único propósito de saludar personalmente a Alonso Lujambio. Lo iba a esperar en la puerta del salón donde el grupo parlamentario del PAN realiza sus reuniones previas. Quería verlo, decirle unas palabras, darle ánimos.

No lo veía desde que hace ocho meses se lo llevaron a un hospital de Little Rock, Estados Unidos, en un desesperado intento por salvarle la vida. Estaba contento, convencido de que, ahora si, iba a hablar con él, aunque fuese muy brevemente

Ocho meses antes había intentado verlo. Fue aquel jueves gris de mediados de enero. Gonzalo se trasladó a Nutrición, donde tenían hospitalizado al todavía secretario de Educación por el cáncer de médula que finalmente lo mató.

Pero su jefe ya no estaba, iba rumbo a Estados Unidos, en una escala que duraría meses, antes de regresar a morir, ya como senador, en el país que lo vio nacer.

“Él fue quien me llevó a la SEP”, recordó, con nostalgia, el otrora jefe del PAN-DF.

Ayer se levantó con la noticia de la muerte de Lujambio. Lo sacudió. Pero sus planes de ir al Senado no se alteraron. Supo que le iban a rendir un homenaje de cuerpo presente en la Cámara alta. El trágico destino había impedido que le manifestara de viva voz su sentir, pero no que le dijera adiós en silencio. Quería ser parte de ese homenaje, aunque fuese de lejitos.

Gonzalo permanece como titular de la Unidad de Coordinación Ejecutiva de la SEP. Su deseo de comunicarse con Lujambio se cumplió parcialmente. Apenas regresó de Little Rock, a finales de agosto, le mandó una extensa carta en la que le dijo lo que le quería decir.

Nunca supo si la leyó o no. Quiere pensar que sí se enteró del cariño y la admiración que sentía por él. Gonzalo lo describió en vida como un hombre tan activo “que no le daba tregua al tiempo”.

* * *

Alonso se llevó el respeto de sus compañeros senadores. Lo vimos ayer durante el homenaje de cuerpo presente que se le ofreció en el salón de sesiones de la Cámara alta. De izquierda a derecha, integrantes de la clase política realizaron guardias de honor alrededor del féretro cubierto con la bandera mexicana.

Caras que representan horizontes ideológicos opuestos desfilaron ante los restos del alguna vez fue aspirante a la candidatura del PAN a la presidencia de la República.

Gustavo Madero, Leonardo Valdés, Ernesto Cordero, Luisa María Calderón, Roberto Gil, Emilio Gamboa, Cristina Díaz, Alejandro Encinas, Manuel Camacho, Dolores Padierna, Jorge Emilio González, Manuel Bartlett, Layda Sansores, Ana Guevara…

Yunques, calderonistas, maderistas, priístas, izquierdistas, socialdemócratas, ex comunistas. Allí estaban todos. Unidos momentáneamente por la muerte de un compañero. Eran caras serias, solemnes, tristes frente a un acontecimiento esperado, pero no por ello menos doloroso.

Alonso tenía apenas 50 años. La enfermedad le robó por lo menos un tercio de su vida. ¿Qué sentiste al verlo? Le preguntamos a Armando Ríos Piter. “Recordé lo vulnerables que somos”, repuso el senador perredista. El legislador guerrerense conoció a Lujambio cuando éste era director del Departamento de Ciencias Políticas del ITAM. “Éramos cuates”, presumió.

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Lo venimos repitiendo hace semanas. La democracia sindical y la transparencia en el manejo de las cuotas de los trabajadores permanecerán como asignatura pendiente. Fueron sacados de la famosa Reforma Laboral que se debate en la Comisión del Trabajo de la Cámara de Diputados.

El rancio sindicalismo volvió a imponerse. Utilizaron el artículo 123 de la Constitución como escudo para proteger sus privilegios. Elba Esther, Carlos Romero Deschamps, Ricardo Aldana, Joel Ayala, Carlos Aceves del Olmo, Isaías González pudieron más que el impulso reformador que presume el presidente electo, Enrique Peña Nieto.

Seguirán los liderazgos a perpetuidad en los sindicatos, el manejo discrecional de recursos a manos llenas. Los viajes alrededor del mundo, mascotas en avión, casas en el extranjero, carros de lujo, propiedades, topa de Hermes, Ferragamo, Vuitton, Channel, Armani. Lo más apropiado para líderes sindicalistas y obreros ¡que caray¡

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Rodrigo Medina no deja la gubernatura de Nuevo León. Es falso que haya planes de incorporarlo en lo inmediato al gabinete de Enrique Peña Nieto. Se queda en Palacio de Gobierno hasta que termine su gestión, las guste o no a sus poderosos detractores.

“Eso de que preparar maletas es una verdadera jalada” aseguró el diputado Pedro Pablo Treviño, ex secretario del trabajo en Nuevo León. Muy orondo presumió que su estado es el que este año captó más inversión extranjera: 2 mil millones de pesos. Por encima del Estado de México, 900 millones de pesos; Chihuahua, 833 millones, sin contar el DF, donde están las corporaciones.

“Somos también el primer estado en cumplir con el mandato de Ley evaluar el 100 por ciento de las corporaciones policiacas”, aseveró.

Fin.

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