El problema es Mony de Swaan
El país no tendría muchos de los problemas que tiene en telecomunicaciones si en 2010 el entonces titular de SCT, Juan Molinar, no hubiese entrado en conflicto de intereses colocando en Cofetel a su jefe de asesores, Mony de Swaan.
El más reciente desatino de De Swaan se registró ayer al culpar a las televisoras del fracaso del Programa de Transición de Televisión Digital Terrestre, cuando es su responsabilidad: no tiene un programa para ello y, por tanto, incumplirá.
Dice que en seis meses empezará por Tijuana el cambio de televisores analógicos por digitales, pero ni existen mediciones, campañas informativas o licitación para el proveedor de los codificadores.
Ya la CIRT había alertado acerca de ese “calendario”, porque primero debe existir un programa de subsidios para la adquisición e instalación de decodificadores y antenas.
Así que las televisoras no tienen qué ver con el fracaso del programa: si el “apagón analógico” no se desarrolla en las fechas previstas será porque De Swaan no hizo lo que le correspondía.
Como sea, su designación al frente de Cofetel fue error de Molinar, quien se guió por sus afectos, no por el profesionalismo: De Swaan carecía de experiencia en telecomunicaciones.
Es licenciado en Relaciones Internacionales pero, cuando llegó a Cofetel, de lo que sabía era de otros temas: a lo largo de 11 años se había desempeñado como burócrata en el IFE, Secretaría de Gobernación, Seguro Social y SCT, siempre de la mano de Molinar.
Incluso, hasta fue directivo en la farmacéutica Pfizer. Sólo empezó a empaparse con las telecomunicaciones en marzo de 2009, cuando Molinar se lo llevó a SCT y, muy rápido, el 7 de Julio de 2010, lo impuso como Consejero Presidente de Cofetel.
Por supuesto que se trata de alguien con una inteligencia notable, pues además de Relaciones Internacionales, estudió Política Comparada en London School of Economics y Seguridad Nacional en la Universidad Hebrea de Jerusalén.
Pero lo suyo no son las telecomunicaciones ni sus reglas: al frente de Cofetel, burló a los poderes Ejecutivo y Legislativo al omitir la entrega de sus informes de labores 2011 y 2012, por lo que enfrenta denuncias ante la Secretaría de la Función
Pública y la Auditoría Superior de la Federación.
Molinar no le hizo un favor colocándole en Cofetel sólo por ser su amigo. A los amigos no hay que complicarles la existencia, como la tiene el propio Molinar, por la muerte de 49 niños en la guardería ABC, después de haber dirigido el IMSS.
Ahora, De Swaan está acusado por la Cámara de Diputados por violar el reglamento de Cofetel y la Ley Federal de Telecomunicaciones.
Y lo más seguro es que no acabe su mandato. Que se vaya antes, pues.
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