Comisionitis en San Lázaro
Hace 15 días, mientras Manlio Fabio Beltrones negociaba con la cúpula del movimiento obrero independiente y trataba de desactivar un cerco al Palacio Legislativo de San Lázaro, que buscaba boicotear la presentación de la reforma a la Ley del Trabajo, en el Pleno de la Cámara de Diputados, un motín se alentaba entre la bancada priísta.
“Vamos con Malio Fabio hasta donde él ordene”, referían algunos instigadores de la rebelión en ciernes. No se referían a los contenidos de la reforma laboral, sino al reparto de las presidencias de las comisiones legislativas. “Necesitamos contrapesos. No vamos a dejar que se agandayen”.
Los gandayas. Así denominaban en esos días –y todavía, pero con menos estridencia– a la fracción mexiquense –que con su membresía de 37 diputados federales, constituye el grupo mayor dentro de la bancada tricolor– y también, a otros legisladores presuntamente consentidos por el peñismo.
Beltrones ni enterado estaba de que al menos 15 coordinadores de bancadas estatales habían acordado frenar cualquier avorazamiento, del que responsabilizaban al coordinador de los mexiquenses, José Manzur.
Tampoco era algo grave. En ese momento, el coordinador de la bancada priísta había logrado los acuerdos internos para que Carlos Aceves del Olmo quedara al frente de la Comisión del Trabajo –única de las 55 comisiones de la Cámara de Diputados actualmente en funcionamiento– y estableció un criterio que prevalecerá: la proporcionalidad, tanto en la definición de los titulares, como en la integración de esos órganos, casi todos con 30 diputados federales.
El PRI tendría derecho a presidir al 41% de esos órganos, mientras que el PAN tendría al 23%, el PRD 20% y el Partido Verde, al 7%, pero esa era una división aritmética, que cuando esos asuntos están en negociación resultan inexactas.
Dos semanas después, no hubo agandaye dentro del PRI y apenas cinco diputados mexiquenses estarán al frente de igual número de comisiones. En estricto sentido, el PRI y sus aliados –el Partido Verde y Nueva Alianza– tendrían a los presidentes de 23 comisiones, pero se amplió la lista, en un arreglo al que se sumaron el Partido del Trabajo y al Movimiento Ciudadano.
Desde el principio, imperó un acuerdo tácito: los priístas encabezarían la comisión de Presupuesto y Cuenta Pública, que presidirá la peñista Nuvia Mayorga Maldonado si no se modifican los acuerdos vigentes, mientras que el PAN se quedará con la Comisión de Hacienda.
El bloque que encabezan los priístas tendrá la Comisión Jurisdiccional y las presidencias de los comités de Gobernación, Justicia, Relaciones Exteriores, Distrito Federal, Energía, Vivienda, Desarrollo Metropolitano, Competitividad, Comunicaciones, Infraestructura, Agricultura, Ganadería, Reforma Agraria, Recursos Hidráulicos, Agua Potable, Desarrollo Social, Deporte, Atención a Grupos Vulnerables, Atención a la Niñez y Defensa Nacional.
Movimiento Ciudadano podría proponer al presidente de la Comisión de Marina; el PAN al de Frontera Norte, y el Partido Verde, al de Frontera Sur-Sureste.
Panistas y perredistas tendrán, al menos 11 comisiones. La indefinición respecto de cuáles serán las que obtengan ha impedido que el asunto llegue al Pleno. Los desacuerdos estaban entre el PAN y el PRD, a partir del reclamo del coordinador de la bancada del sol azteca, Silvano Aureoles Conejo, de la titularidad de las comisiones de Desarrollo Agropecuario y Turismo, que reclamaban los blanquiazules.
Al final de la historia, los 37 diputados priístas que conforman la fracción mexiquense serán secretarios en las comisiones… y tratarán de imponer el estilo peñista de legislar. ¡Órale!
EFECTOS SECUNDARIOS
MURMULLOS. Al final de la semana, tomaba fuerza la versión –y también la molestia– sobre el “arreglo” judicial que desvanecería el proceso que se sigue contra Napoleón Gómez Urrutia, el auto exiliado líder del sindicato minero. Lo cierto es que no cesan las presiones sobre funcionarios del Consejo de la Judicatura Federal para lograr que el dirigente minero quede exonerado de la acusación de fraude y peculado. Pero entonces, ¿se irá a la basura el trabajo realizado por la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda y su contraparte, en la Procuraduría General de la República? Ambas dependencias lograron acreditar que los 55 millones de dólares del fideicomiso minero F/9645-4 fueron a parar a cuentas personales y de familiares del dirigente minero en instituciones bancarias de Nueva York y otros paraísos fiscales. Funcionarios judiciales se quejan de que Gómez Urrutia busca poner en entredicho la independencia del Poder Judicial de la Federación, y abusa del derecho de amparo, ya que hasta el momento ha interpuesto más de 20 recursos de este tipo. Los trabajadores mineros afectados amenazas con acudir a instancias internacionales de justicia y de derechos humanos para exhibir y denunciar a las componendas de las autoridades mexicanas, en caso de que Gómez Urrutia deje de estar bajo proceso.
¿DESTAPE? A 50 días de dejar Los Pinos, Margarita Zavala Gómez del Campo estuvo antier por la noche en Nueva York para recibir la Medalla de Oro, el máximo galardón que desde 1997 otorga la Americas Society y que anteriormente recibieron personalidades de la talla de David Rockefeller, Paul Volcker, Carlos Fuentes o Lorenzo Zambrano, por citar tan sólo a los más cercanos. En su discurso de aceptación –una pieza cuidadosamente elaborada–, la abogada y esposa del presidente Felipe Calderón Hinojosa, sentenció: “siempre queda uno con la sensación de que no ha hecho lo suficiente y que todavía hace falta mucho por hacer; muchas brechas qué cerrar –de igualdad, de acceso a la justicia, de educación y de oportunidades. Mucho por hacer, porque nuestra gente lo vale”.
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Era lógico que iba a darse la disputa por las comisiones, pero más allá de sus intereses, debería basarse el reparto en la capacidad y el talento en materia de cada legislador.