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viernes, abril 19

Kerry en Cuba: lo que no se dijo

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Ah Muán Iruegas

El Secretario de Estado de los Estados Unidos, John Kerry, viajó hace unos días a la capital de Cuba, donde en otro inolvidable “momento Kodak” del proceso de acercamiento entre ambos países, se izó la bandera de los Estados Unidos en su Embajada en La Habana.

Kerry pronunció un discurso, se tocaron los himnos de cada país, se leyó un poema, aparecieron los Marines que décadas atrás habían arriado su propia bandera y se la dieron a sus pares en activo para izarla de nuevo. Ambos países formaron un grupo (Comisión Bilateral) para tratar los asuntos en puerta, como medidas para generar confianza mutua y asuntos fáciles como los marítimos o ambientales, luego telecomunicaciones y aviación y al final lo difícil: derechos humanos, seguridad e indemnizaciones.

Durante la visita se dijeron varias cosas, casi todas de importancia. No obstante, lo que se dijo, puede complementarse con lo que no se dijo -en esta ocasión. Comencemos revisando lo que se dijo durante la visita del canciller estadounidense.

Dijo Kerry: “Seguimos convencidos de que el pueblo cubano será mejor servido por una democracia genuina donde la gente sea libre de elegir a sus líderes, expresar sus ideas y practicar su fe (…) donde el compromiso con la justicia económica y social se realice más plenamente, donde las instituciones respondan a quienes sirven y donde la sociedad civil sea independiente y se le permita florecer.” [traducción propia] *

Kerrry implicó en sus palabras –con toda diplomacia- que la democracia cubana no es genuina. Ante lo cual el canciller cubano, Bruno Rodríguez, por su parte, aludió al racismo y a la brutalidad policiaca que incuestionablemente privan en los Estados Unidos y dijo que estaba muy a gusto con la democracia cubana.

El Secretario Kerry ripostó diciendo que había una enorme distinción entre la forma en que se han tratado los derechos de los cubanos y un agente policiaco que comete errores por su cuenta, haciéndose Kerry el inocente o tratando de colocar a su país simplemente envuelto en casos así, lo cual es falso o en todo caso, inexacto. Debe reconocer que la brutalidad policiaca sistemática, combinada con racismo, son algunas de las taras que nuestros vecinos estadounidenses nunca han podido resolver como sociedad, al día de hoy.

Dijo Fidel Castro que Estados Unidos debe indemnizaciones a Cuba por su política de hostilidades. Creo que el Comandante ocupó honorablemente el lugar que merecía en la ocasión, a través de sus comentarios y su aniversario de cumpleaños. Sin embargo, me parece que el tema no prosperará y las ansiadas reparaciones no llegarán con facilidad, desventuradamente.

Las preocupaciones de los cubanos incluyen la devolución de la base de Guantánamo, asunto que los estadounidenses sacaron de la mesa de negociaciones (aunque un libro llegó a afirmar que anteriormente Castro ofreció detener fugitivos de Guantánamo, si lograban escapar) **. También es del interés cubano, obviamente, el embargo, que el Congreso estadounidense no facilitará, pues está dominado por los republicanos; incluso el propio Kerry advirtió que el tema del embargo está condicionado a temas “de conciencia” -aludiendo a derechos políticos.

A la parte cubana también le preocupan los programas subversivos o de cambio del régimen cubano y exigen su fin. Como tales, creo que pueden llegar a suspenderse, pero eso no acabará con el apoyo a la disidencia ni las exigencias de democracia occidental, liberal y electoral en Cuba. Acaso puedan limitarse las transmisiones de la radio y t.v. ideológica o propagandística que los estadounidenses han difundido en la isla. Pero si quieren operar con soltura en la globalización, los cubanos requieren una democracia liberal (sin adjetivos, diría el historiador mexicano Enrique Krauze). El unipartidismo no será aceptado, ni las golpizas a los opositores o detenciones arbitrarias (sin orden de detención), ni otros comportamientos primitivos de los cubanos.

La crítica más seria que conozco al historial de violaciones a los derechos humanos del gobierno cubano, es el del año 2014, por parte de Human Rights Watch. Allí se revelan los abusos cubanos en cuanto a detenciones arbitrarias, presos políticos, libertad de expresión y otras.

Dice un párrafo de ese reporte: “El gobierno cubano continúa reprimiendo individuos y grupos que critican al gobierno o exigen derechos humanos básicos. Sus funcionarios emplean un rango de tácticas para castigar el disenso e instilar miedo en el público, incluyendo golpizas, actos de exhibición pública, término del empleo y amenazas de prisión a largo plazo”. (***)

Por su parte, en otros momentos de la relación Cuba-Estados Unidos, éste último país llegó a considerar “interrumpir cualquier movimiento de un régimen sucesor por reemplazar a Fidel Castro, pero ofrecer asistencia a un gobierno de transición deseoso de realizar elecciones” de acuerdo con la fuente británica referida. (**)

En 2013, Raúl Castro dijo que se irá del poder en 2018. En caso de ser cierto eso, se ha estimado que el sucesor de Don Raúl Castro en el poder cubano, pudiera ser Miguel Díaz-Canel, ex ministro de educación (superior) y luego uno de los vicepresidentes en la nomenklatura cubana. Considerado un buen administrador, Díaz-Canel ha sido un intermediario capaz entre el gobierno central y el ejército cubano; jugó un papel relevante en las reuniones entre los gobiernos cubano y venezolano (****). No obstante, esto significaría que la elección del nuevo líder se realizaría por parte de las élites cubanas y no de su pueblo.

También hay toda una serie de implicaciones de la visita y el acercamiento, que corresponden a la política interior estadounidense y que se cruzará con la próxima campaña presidencial en los Estados Unidos. Lo más destacado es que precandidatos republicanos siguen atacando la política de Obama de acercamiento con Cuba y es previsible que los ataques continuarán hasta noviembre de 2016, cuando se lleven a cabo las elecciones. Destaca entre los opositores Marco Rubio, porque es un orador muy elocuente, cubano-americano y radical contra los Castro, pero es un político serio a quien no se puede descartar con ligereza.

Kerry dijo sobre el tema, de manera elíptica, que no ve ni a un republicano ni demócrata echando por la ventana el acercamiento Cuba-Estados Unidos. Creo que depende de quién estemos hablando, y aunque ciertamente será muy difícil echar para atrás los acuerdos, lo cierto es que hay precandidatos presidenciales estadounidenses que hoy afirman que volverán a romper con los cubanos. No parece probable que esto ocurra, pero sí parece muy probable que se estará machacando sobre el tema durante toda la campaña presidencial estadounidense.

El nudo donde ambos países siguen en trayectoria de choque, es el constituido por el unipartidismo, la represión de disidentes políticos y el control de la prensa. Las tres cuestiones seguirán siendo fuente de fricciones entre los dos países. De hecho, el Congreso estadounidense financia la promoción de derechos humanos y libertades fundamentales en Cuba, así como el libre flujo de información. Obama no define esto, pues está constreñido por la separación de poderes –que no existe en Cuba.

Al respecto de libertades y detenciones arbitrarias, de acuerdo con el Washington Post, en Cuba ha habido cerca de 3 mil detenciones políticas de diciembre pasado a la fecha de la izada de bandera, día en que se detuvo a 220 personas. Afirma que casi siempre los detenidos fueron golpeados por el gobierno cubano. (*****)

Por su parte, el viernes pasado algunos disidentes cubanos fueron recibidos, aunque no en la ceremonia principal, sino en una reunión posterior en la casa del Encargado de Negocios de EE.UU., Jeffrey De Laurentis. La prensa reportó cientos de detenidos de la disidencia, como se dijo, ese mismo día.

Por todo lo anterior, pero sobre todo por el patente fracaso económico de la revolución cubana, no es de extrañarse que la mitad de los cubanos desearían salir de su propio país, de acuerdo con la misma fuente.

Ahora bien. Entre las cosas que no se dijeron, puede resultar interesante la ausencia o virtual exclusión de China del área.

China logró acercarse a varios amigos de los cubanos, como los venezolanos y otros países de Sudamérica. Su poderío económico le permitió “pagar la amistad” de algunos a quienes les llevaban inversiones, infraestructura, préstamos, etcétera.

Como Cuba está ahora aproximándose a los estadounidenses, en términos geopolíticos Cuba está concediendo a los Estados Unidos un cierto derecho. Cuba está allanando una zona de influencia a los estadounidenses, de la cual estará al parecer excluida China. ¿Y Rusia? Habrá que ver sus actos, pero tiene una influencia limitada.

Todo este tipo de toma y daca es lo usual en la política internacional. Yo diría que lo de China es una razón por las cual el acercamiento a los cubanos sí se encuentra en el interés nacional de los Estados Unidos. No es sólo un capricho de Obama, como parecen insinuar los republicanos.

Eso es lo que los disidentes cubanos deben entender. No son el botín principal o el objetivo prioritario de la política estadounidense, sino un subproducto de una política que busca agenciarse un “amigo” o vecino –y de paso, sacar del patio a los chinos.

Si los Estados Unidos hubieran querido aproximarse más o ayudar a los disidentes, lo hubieran hecho. Una Embajada siempre puede al menos mandar una nota diplomática a la correspondiente cancillería. Incluso si quiere uno intervenir en los asuntos del otro país –y hacerse el disimulado- uno puede decir en su nota diplomática que sin querer uno ser un intervencionista, se ven motivos humanitarios para ayudar a fulano o zutano, que no aparecen o que fueron encarcelados, etc. Esas son tretas de diplomáticos con las que en ocasiones buscan forzar la intervención o participación de un determinado gobierno. Y así uno los puede ayudar desde una Embajada. Al menos queda registro de que la persona existe, lo que dificulta asesinarle, desaparecerle, etc.

Evaluaron bien los estadounidenses que no vale la pena reunirse con los disidentes, si se arriesga por ello lo principal. Lo principal es el negocio geopolítico de los Estados Unidos, ese que resultó tan mellado al tener que aguantar durante medio siglo, a 90 millas de Miami, a un Estado hostil: el cubano. El acercamiento no es simplemente un acto de generosidad de los involucrados; para que perdure, debe involucrar los intereses de las partes. Es el realismo lo que le dará viabilidad al acercamiento.

Por último, la nota ridícula o al menos un tanto vergonzosa, la dio el canciller cubano Rodríguez Parrilla, quien tuvo que “comerse un sapo” -como decimos en México- y decir una frase antes impensable en un revolucionario, en un socialista y en definitiva en un cubano como los que conocíamos. Dio Rodríguez la bienvenida “a las empresas estadounidenses que quieren aprovechar las oportunidades que Cuba ofrece”. ******

Este es el mensaje más extraño que he escuchado de un canciller de Cuba, desde que tengo memoria. “Bienvenida a las empresas estadounidenses”-dijo el canciller cubano. Esto parece realismo mágico; el politburó cubano puede completar el cuadro, diciendo como monjes a coro, a las empresas de los Estados Unidos: “¡Bienvenidos los nuevos patrones!”

En 1960, Fidel Castro nacionalizó los activos extranjeros. Él personalmente firmó el decreto que nacionalizó los bancos estadounidenses en la isla. Fue ante eso que el presidente Eisenhower rompió relaciones, instauró el bloqueo, congeló bienes cubanos en su país y recortó la cuota de importaciones cubanas de azúcar.

Y ahora ¿qué rayos están haciendo los dirigentes isleños con la revolución cubana?

¿Para qué nacionalizaron a las empresas estadounidenses a inicios de su revolución, si iban a terminar dándoles la bienvenida?

Aunque debo reconocer que esto último no es ni lo que se dijo, ni lo que no se dijo, sino lo que no se entiende de la dirigencia cubana. Y lo que nadie se tomó la molestia de mencionar -durante la fiesta.

Creo que haría bien el gobierno cubano, el comandante Fidel Castro o algún miembro destacado de la dirigencia de ese país, en aclarar las contradicciones en que se están viendo envueltos en su proceso de “infatuación” con los Estados Unidos.

Si no lo hacen, se les reclamará. Y no simplemente por internet desde México, como en esta inesperada ocasión.

Se los reclamará su propio pueblo.

Y algo me dice que el pueblo cubano “no necesariamente los absolverá”.

*– El texto en lengua inglesa puede verse, entre otros sitios web, en el Washington Post, en:

https://www.washingtonpost.com/world/national-security/us-flag-to-fly-again-over-newly-reopened-embassy-in-cuba/2015/08/14/a6797036-41cf-11e5-8e7d-9c033e6745d8_story.html

**–El libro se titula “Cuba: what everyone needs to Know” y fue escrito por Julia E. Sweig y publicado en 2009 por la editorial británica Oxford University Press. Un extracto del libro donde se refiere el ofrecimiento mencionado de Castro puede verse en: http://www.cfr.org/cuba/cuba-everyone-needs-know/p19379?excerpt=1

***– http://www.hrw.org/world-report/2014/country-chapters/cuba

****–http://www.nytimes.com/2013/02/25/world/americas/raul-castro-to-step-down-as-cubas-president-in-2018.html?_r=0

*****–https://www.washingtonpost.com/opinions/the-reality-in-cuba/2015/07/01/5b891ba2-1b6a-11e5-bd7f-4611a60dd8e5_story.html

******–Las palabras exactas de Rodríguez Parrilla fueron “Y damos también la bienvenida a las empresas estadounidenses que quieren aprovechar las oportunidades que nuestra Cuba ofrece”. Pueden verse la versión taquigráfica en:

http://www.granma.cu/relaciones-diplomaticas-cuba-eeuu/2015-08-15/