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Lunes 18 de Diciembre de 2017

Ayotzinapa: sin resultados del gobierno, ni independientes

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Raúl Tortolero

Este sábado 26 de septiembre se cumplió un año de los terribles hechos de Iguala, y miles de personas marcharon en la Ciudad de México para exigir resultados serios en las investigaciones. La verdad de las cosas es que, ni por parte de la PGR, como tampoco por parte de la investigación de los llamados “expertos independientes”, los padres de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, ni tampoco la ciudadanía, podemos conocer bien a bien qué fue lo que realmente ocurrió, ni tenemos una idea de dónde están los jóvenes normalistas.

Las autoridades federales, que atrajeron el caso dada su importancia y gravedad, no han arrojado datos duros y convincentes, y en caso que los estudiantes estuvieran muertos ya, no han podido ser ubicados sus restos, con lo que el caso sigue abierto y las dudas no quedan despejadas, como la tranquilidad de los padres tampoco puede finalmente acompañarlos.

Pero en honor a la verdad, hay que decir también que las investigaciones independientes, que están costando a todos los mexicanos cerca de dos millones de dólares, tampoco están ofreciendo información contundente, resultados sobre el paradero de los jóvenes.

Es decir, estas investigaciones hacen señalamientos críticos sobre las investigaciones federales, y qué bien que éstas sean revisadas, pero lo que importa no es hacer quedar mal al gobierno -que ya de por sí poco se ayuda con sus cifras económicas y de empleo, con sus reformas tóxicas, con su gran corrupción, con su indolencia-, sino encontrar la verdad de los hechos. ¿Responde el informe independiente qué fue lo que pasó? No parece ser así, por desgracia. Al menos no por ahora.

Y al final del día, no importa si la verdad proviene de las autoridades federales o de un grupo de expertos independientes pagados en dólares, sino que los papás de los 43 y la gente podamos contar con la certeza de lo ocurrido, que sean juzgados los responsables, que caiga quien deba caer, sea quien sea, y tomar las medidas necesarias para que no vuelva a ocurrir algo similar jamás.

Ya Ayotzinapa es el nuevo 2 de octubre de 1968 de hoy, de Peña Nieto. Ha habido un pésimo manejo político de este grave asunto por parte del gobierno federal, y ahí están los resultados: la politización electoral del caso.

No obstante, un punto que cabe subrayar es que, se diga lo que se diga, el Ejército y la Policía federal, en realidad, nada tienen qué ver en este asunto. Si la policía municipal y la policía estatal hubieran hecho su trabajo, respetando la ley, y conforme a derecho, guardando los protocolos que deben normar su conducta, no habría habido lugar a persecuciones de los estudiantes, ni a la tortura y asesinato de algunos de ellos, y tampoco, por supuesto, se habría dado pie a ninguna desaparición.

A los estudiantes que en algún momento intentaron tomar autobuses, o que de hecho los tomaron, las autoridades locales tendrían que haberlos detenido, sin violencia, y llevado al Ministerio Público local en Iguala, para que en todo caso se les abriera un expediente.

Pero como esto no tuvo lugar, sino por el contrario, los policías, las cuestionadas y cuestionables autoridades locales hicieron todo menos actuar como representantes de la ley, hicieron todo menos actuar como debían, y de facto actuaron más bien como delincuentes, operaron como criminales, es que pudo haber espacio para la desaparición de los jóvenes normalistas.

Los estudiantes que tomaron los camiones de distintas líneas, tendrían que haber sido detenidos por las fuerzas policiacas locales, conducidos a donde se conduce a cualquier ciudadano que haga lo mismo en cualquier lugar del país, y los camiones devueltos a las líneas que los usan para transportar a la gente.

En cambio, los policías según las versiones de distintas investigaciones, habrían entregado a los jóvenes a manos extrañas, y de ahí en adelante no se sabe más de ellos. Todo lo cual, por supuesto, representa una seria traición a la ley.

El hecho de haber detenido a los jóvenes y haberlos llevado ante un juez cívico, los habría mantenido seguros de agresiones externas, vinieran de donde vinieran. Pero en Guerrero no hay ley que valga, y eso va desde los gobiernos municipales, hasta el nivel del gobernador. ¿Por qué no ha sido llamado a rendir cuentas el entonces gobernador? ¿No tiene nada qué decir al respecto?

Tienen razón aquellos que han declarado que en Guerrero las líneas que separan a las autoridades y a los criminales son muy tenues y a veces simplemente no existen. Si existieran, no habría policías que actúan como delincuentes, alcaldes que actúan como protectores de cárteles, o de bandas organizadas de criminales; no habría regidores, diputados, rectores, secretarios, gobernadores, que no se sabe para qué oscuros intereses están ahí. Pero nadie confiaría sus hijos ante estos delincuentes disfrazados de autoridades.

Se necesitan cambios muy urgentes en Guerrero. Y esos cambios no parecen, por desgracia, estar siendo exigidos por los padres de los 43 normalistas, no parecen estar esos cambios entre sus principales metas, entre los objetivos de su movimiento.

Por lo tanto, no es razonable que algunas de las protestas quieran ser dirigidas en contra del Ejército, como si esta institución hubiera tenido alguna responsabilidad directa en los hechos, graves, gravísimos, ocurridos hace exactamente un año.

Las autoridades federales, empero, ahora deben interesarse en poder coadyuvar en encontrar una solución plausible para los padres de familia de los 43 desaparecidos, y para los familiares de quienes fueron torturados o asesinados. Deben poder ser parte de la solución, aún cuando no son parte directa del origen del problema.

Querer tendenciosamente buscar hacer aparecer como responsable parcial de los hechos al Ejército, es un despropósito, es absurdo, y sólo podría convenir al tipo de voces que desean a toda costa usar la desgracia ajena, la acaecida en los estudiantes de Guerrero, para desprestigiar a una institución, o a todas las instituciones de una vez, porque para ellos, el Estado, visto como algo abstracto, en la suma de sus institutos, debe ser responsable de todos los males del país.

Olvidan estas voces manipuladoras –porque las hay- que “el Estado” no sólo se compone del gobierno y sus instituciones, sino también del pueblo, y de un territorio en el que ambos se relacionan de una u otra manera.

Ahora bien, debe quedar claro que, al menos de acuerdo con los reportes del GIEI, la policía municipal, estatal, tanto como la federal y el propio Ejército, contaron con la información y el monitoreo de los estudiantes el día de los hechos, desde temprana hora, y sabían que éstos se encontraban en actividades de boteo y toma de autobuses. ¿A quién le correspondía intervenir ante esto? Evidentemente, a las policías municipales y a la estatal, cosa que no hicieron.

El Ejército no puede, por ley, intervenir en las funciones que sólo le corresponden a las autoridades locales, cuando se trata de infracciones administrativas, o de delitos del fuero común, por ejemplo. El Ejército no puede hacer las veces de la policía municipal, ni de la estatal, que para eso existen, para resolver los asuntos locales.

Cualquiera sabe que una institución federal no debe invadir las responsabilidades de una local, como tampoco, claro, una autoridad local podría hacerse cargo de responsabilidades federales. Cada institución tiene sus propios cometidos. Se deben regir por la ley. ¿Cómo se hubiera visto si la policía federal o el propio Ejército hubieran intervenido ante un simple boteo, o aún ante una de las trilladas tomas de autobuses por parte de estudiantes, sea en la entidad que sea? Sería muy imprudente, y sobre todo, innecesario.

La cosa es que, a un año de distancia de los hechos, estamos como al inicio: sin información, sin resultados, sin respuestas. Y cuando el asunto debería haberse ya cerrado, por el contrario, todo apunta a que apenas va iniciando…

@raultortolero1

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2 comentarios

  1. saira carral el

    El gobiernoo a dado muchos resultados y grasiss a eso se a sabido la vdd xq aun segimos acusando a los militares cuando en vdd n es asii

  2. Saira carral el

    El gobiernoo a dado miles de resultados…..es loqbmexico n entiendee nostros somos los ignorantess….abran los ojos xq nostros culpamos a personas q n deberiamos de culpar km alos militares y al gobierno

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