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Lunes 18 de Diciembre de 2017

Acabemos la tóxica reforma fiscal

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Raúl Tortolero

Según una interpretación hecha por el Instituto de Estudios para la Transición Democrática, a partir de datos revelados tanto por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), como por el Consejo Nacional de la Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), actualmente en México sólo el 20.5% de la población no puede considerarse como pobre.

No es, por supuesto, una apreciación alentadora, y a partir de esta lectura se puede deducir también que durante el presente sexenio, el país ha empeorado económicamente, se ha estancado, ha sumado más pobres y los salarios siguen muy desfasados como para satisfacer las necesidades básicas en la realidad nacional.

Por ejemplo, una estadística que ilustra el mal camino por el que nos conduce el gobierno federal, es que haya dos millones más de pobres ahora, y sólo menos de 90 mil pobres extremos menos. 53.2% de la población en 2014 tenía ingresos por debajo de la línea de bienestar.

En cuanto a salarios mínimos, la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) muestra que, en cuanto a quienes ganan un salario mínimo, 58% están en situación de pobreza, y 12% entran en pobreza extrema. Si se estudia a quienes ganan dos salarios mínimos, encontramos que un 42.3% se halla en pobreza moderada y un 4% en pobreza extrema.

Hay programas sociales cuya pretendida meta ha sido combatir la pobreza extrema. No hay bases para celebrar avances en este cometido. Más bien, una de las nuevas claves con que vale la pena referirnos a la realidad económica actual, es una clase media dejada de lado, abandonada, muy golpeada, sobre todo, por los impuestos, y poco apoyada e incentivada, pese a que en ella se concentra mucho del ímpetu de la pequeña y mediana empresa, y el ánimo emprendedor en general en el ámbito económico.

Las políticas públicas, en lugar de articular esquemas de empuje económico que aprovechen la inventiva de la clase media y valoren al mismo tiempo el esfuerzo de las clases populares y mejoren su remuneración, se han concentrado en inyectar recursos y apoyos paternalistas entre los pobres extremos, y aún en ese propósito no han salido bien libradas.

Asimismo, los recortes en renglones sensibles del desarrollo social no pueden entenderse cuando se está despilfarrando el dinero de todos los mexicanos en un avión de todo lujo para presidencia, o en gastos de comunicación social y propaganda e imagen, lo cual habla de la futilidad y lejanía con que desde el gobierno entienden la realidad nacional.

Ante este panorama, son decisivas las propuestas de Acción Nacional ante la próxima aprobación de la Ley de Ingresos de la Federación 2016, que impulsan combatir la muy destructiva reforma fiscal del PRI, que tanto ha perjudicado a la economía familiar en todo el país: regresar el IVA del 16 al 11% en las fronteras, y eliminarlo en importaciones temporales para maquiladoras; quitar el IVA también al transporte suburbano y metropolitano.

Además, la agenda del PAN busca: bajar el Impuesto Sobre la Renta del 30 al 28 por ciento para personas morales; del 35 al 30 por ciento para personas físicas como tope máximo; deducibilidad al 100 por ciento en prestaciones sociales de los trabajadores como seguros de gastos médicos, vales de gasolina, de despensa, y fondos de ahorro y de pensiones; aumentar deducciones personales en personas físicas de los 94 mil actuales a 150 mil pesos; para los pequeños negocios regresar al Régimen de Pequeños Contribuyentes; deducibilidad inmediata, permanente y sin límites en las inversiones para poder deducir en el mismo ejercicio el 100 por ciento de las inversiones en activos fijos, entre otros puntos importantes.

Es la hora de luchar.

@raultortolero1

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