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Lunes 18 de Diciembre de 2017

Por la liberalización de la mariguana

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Raúl Tortolero

Es un paso interesante la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) de permitir cultivar y consumir cannabis a unas pocas personas de una asociación civil, que no lucen siquiera como usuarios de esa planta, pero que llevaron su caso a tribunales porque piensan que con esto vamos tomando el camino correcto en un país que ha sufrido por políticas prohibicionistas y una guerra sin sentido, y que va a disminuir la violencia asociada al narcotráfico.

Sin duda un producto que es “democratizado” y ya no es monopolio de las mafias de traficantes, va a dejar de estar asociado a cientos de miles de muertes, porque ya no será lucrativo como lo ha sido. El lucro proviene de la prohibición del producto. Si quien así lo deseé puede tener plantas de mariguana en su casa, se rompe la cadena comercial que sólo hizo crecer a los cárteles y generó terror entre la población, asesinatos, desapariciones, extorsiones, corrupción en todos los niveles, y migración.

La llamada Sociedad Mexicana de Autoconsumo Responsable y Tolerante (Smart) fue fundada para solicitar autorización para cultivar y consumir mariguana con fines recreativos, lúdicos, y sin fines de lucro, a la Comisión Federal contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), misma que les negó el permiso, y por ello trasladaron su caso hasta la última instancia posible, la SCJN. Ahí, 4 de cinco ministros votaron a favor para asumir como inconstitucionales cinco artículos de la Ley General de Salud, los que prohíben el cultivo y uso recreativo de la mariguana, pero que mantienen como ilegal el comercio de la yerba.

Es un pequeño paso, pero significativo, rumbo a la liberalización del uso de la mariguana. Y el tema no es que sea importante o no consumir mariguana, salvo acaso para los enfermos que sí la necesitan por causas médicas diversas, sino por dos razones de fondo: una, porque es la ciudadanía la única que debe decidir lo que consume o no consume, y no los gobiernos, ni el Estado, sin consultar a la población. Y dos, porque ha fracasado, y es una aberración, toda guerra contra el uso de las drogas. Ya hemos tenido suficiente con los desastrosos resultados de los últimos años.

Una encuesta de Gallup muestra cómo en Estados Unidos la gente estaba de acuerdo en legalizar la mariguana, en una tendencia creciente, que fue de 1975 con un 20%, a 2008 con un 37%, a octubre de 2015 con un 58%. En México, según esa misma fuente, la población consultada, representativa, contestó que la mariguana debería ser legal, en 2008 con un 7%, en 2013 con un 17%, y en 2015 con un 20%.

Una encuesta nacional en vivienda realizada por Parametría en octubre de 2015, revela que la ciudadanía en México está a favor de que se permita el uso de la mariguana con propósitos medicinales, en agosto de 2013 con un 64%, y en octubre de 2015, con un 81%.

En Estados Unidos, actualmente hay 23 estados (más el distrito de Columbia) que han legalizado la mariguana de una u otra manera. En el distrito de Columbia, 4 estados han legalizado a la planta para uso recreativo. Una reciente encuesta de Gallup hecha en Estados Unidos, entre el 7 y el 11 de octubre, señala que el 58% de los habitantes de ese país, está de acuerdo con el uso legal de la canabis sativa. Teniendo México una amplia frontera con Estados Unidos, y un intercambio comercial y una economía tan ligada e incluso tan dependiente, resulta un despropósito remar en sentido contrario a lo que allá sucede.

Mientras en Estados Unidos la tendencia es muy clara hacia la liberalización de la mariguana, en México no tienen sentido las políticas prohibicionistas, ni las alusiones del gobierno federal a una supuesta moral pública, basada presuntamente en pretender cuidar la salud de la gente. El Estado no debe prohibir nada a la población argumentando que está viendo por su salud. La libertad es un derecho humano muy fundamental, y nada debe atentar contra esto.

Es ridículo que el gobierno además, mienta, como cuando puso impuestos a las bebidas azucaradas argumentando que con ello iba a bajar su consumo y que con esta medida cuidaban nuestra salud. ¿Somos ahora un país más sano? No. ¿Poner impuestos es el camino para alcanzar una mejor salud pública? Patrañas.

El Estado no debe meterse en la vida privada de las personas. Mientras menos Estado, mejor. El Estado-tutor, el Estado-padre es resultado de una sociedad inmadura, cuyos ciudadanos, aún en pañales en tanto tales, no se sienten capaces de regular sus propias conductas y necesitan que algo externo, una autoridad, algo que vean hacia arriba, venga a establecerles reglas que a su vez deban acatar, incluso sin haber sido tomados en cuenta para estructurarlas. Pero esto corresponde a un estadio que estamos abandonando a grandes pasos en México. No somos unos niños ni merecemos ser tratados como tales.

Ahora los ciudadanos, cada vez más conscientes e informados, y teniendo a la mano tecnología de comunicación que permite el flujo de información inmediata, en tiempo real incluso, siendo una sociedad más madura, no siente la necesidad imperiosa de tener un tutor que le dicte qué hacer y qué no hacer, que decida por ella incluso sin tomarle en cuenta. No siente la necesidad de que algo externo administre su conducta, sino que sabe que es el propio ciudadano quien, haciendo uso de su libertad, es decir, de la toma de decisiones con responsabilidad, debe asumir qué hace.

La sociedad mexicana sin duda está preparada para la liberalización de la mariguana, pero insisto, ése no es el tema de fondo. El tema de fondo es la madurez de la ciudadanía, de la democracia, la capacidad de auto-regularse, de no necesitar ser “tutorada”, y entonces pasar de una sociedad de prohibiciones a una de libertades, asumiendo la responsabilidad de cada decisión. Y el tema de fondo es, también, acabar con la capacidad de lucrar de las mafias, de que tengan el monopolio de la droga y con ello enorme capacidad de corromper y de armarse y ser violentas. Todo esto significa la liberalización de la mariguana. Por cierto, la mariguana no va a destruir a la familia, ni a la moral pública, ni tampoco ninguna otra cosa más. No es un signo del Apocalipsis, ni del fin del mundo tampoco.

El gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez, alias “el Bronco”, se equivoca… Y está muy desinformado. Afirmó que “quien se mete mugrero se vuelve loco”, dijo en alusión a usuarios de mariguana. No tiene idea de lo que dice. Nadie se ha vuelto loco con el consumo de mariguana, y en todos lados se venden “mugreros” mucho peores que esa planta, como por ejemplo, los cigarros, que contienen según algunos estudios, hasta 4 mil sustancias, incluyendo veneno para ratas, como el talio, pero sin olvidar el cianuro, tolueno (solvente para pintura), cadmio (agente cancerígeno), amoniaco, etc.

Fuma tabaco quien así lo desea, y nada se ganaría si se prohibiera su uso. Entonces por supuesto los mismos fumadores conseguirían de forma clandestina esa otra hoja y se harían millonarios los narcos de tabaco y habría violencia asociada a la pelea por las plazas para vender tabaco.

Hoy en día se gasta mucho más dinero público en intentar evitar que los actuales consumidores consigan sus drogas, que lo que se gasta en educar a la gente en cuidar su salud, en programas preventivos, y en tratamientos curativos. Pero por mucho, los narcos ganan miles de millones gracias a las prohibiciones, que encarecen los productos, y esos millones, son muchos más de los que se destinan a la salud por parte de las autoridades de salud y de educación juntas.

El Estado debe transitar de imponer políticas prohibicionistas que sólo generan ganancias multimillonarias para los narcos, y violencia, a facilitar políticas para administrar y regular la producción, el traslado, el comercio, y el consumo de las drogas, empezando por la mariguana. El postulado de fondo es que el Estado no puede decidir por encima de la libertad del individuo, lo que éste hace con su cuerpo, y con su vida. Es la hora de luchar.

@raultortolero1

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