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miércoles, abril 24

“Terror en Francia: la solución imperialista”

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Ah Muán Iruegas.
Con escenas casi cinematográficas, los atentados en París por parte del Estado Islámico, han generado una severa respuesta militar por parte de los franceses. Francia está en guerra. Pero la estrategia que ha esbozado el presidente francés Francois Hollande para combatir al también llamado “ISIS” (por sus siglas en inglés), no necesariamente va a tener éxito. En parte, porque las soluciones a la vista, no serán duraderas.
Hollande ha ordenado el bombardeo de territorios sirios controlados por ISIS. El presidente galo dijo que Francia está en guerra, pero no contra civilizaciones -lo que claramente hace referencia y niega la famosa tesis del estudioso estadounidense Samuel Huntington del  choque de civilizaciones o “Clash of civiliations”. En lugar de ello, Hollande dice estar exclusivamente en contra el terrorismo del Estado Islámico. 
Lo cual no obsta para que el señor presidente proponga una solución del tipo “imperialista”, con las grandes potencias del mundo decidiendo la suerte de los países periféricos como Siria, del mismo modo en que lo hicieron en los siglos XIX y XX: trazando no solo las fronteras de diveroso países en Áfica, sino de modo destacado, en Oriente Medio. 
Por otra parte, Hollande precisó que no quiere contener al mencionado grupo terrorista -que no Estado- sino eliminarlo. Agregó que continuará la ofensiva militar y para sostener sus palabras envió a la zona de guerra nada menos que al  portaaviones francés Charles de Gaulle
Tenemos primero una respuesta militar un tanto visceral de Hollande, al parecer poco meditada. En dos días decidió impulsar una guerra que puede tener consecuencias que durarán décadas. Así como también hizo el presidente francés una propuesta de modificaciones legales o constitucionales. Todo ello recuerda la respuesta militar de George Bush, luego del ataque a las torres gemelas. En ambos casos, la problemática deriva en mayor autoritarismo en las “cunas gemelas” de la democracia liberal: Francia y los Estados Unidos de América.
El bombardeo de Hollande, por su parte, sin ser desestimable, no parece suficiente para derrotar a un ejército que no se percibe dispuesto a la retirada -sino en todo caso a dispersarse por el mundo. Aunque el “califato” que pretende el ISIS, sí requerirá tarde o temprano una base territorial. 
De cualquier forma, parece necesaria la participación de tropas en el terreno. Además, las hipotéticas fuerzas de ocupación no pueden ir por un verano, como golondrinas, sino tienen que permanecer en el territorio ocupado años o incluso décadas. Lo cual cuesta bastante dinero.
Pero los occidentales no parecen querer “bajarse de su avión” a combatir en tierra. El primero en ponerse en la retaguardia y no en la vanguardia, fue Barack Obama, quien dice que no es necesaria la intervención de tropas en tierra. ¿Todavía le afecta el “síndrome de Vietnam” o es que no quiere arriesgar la incipiente recuperación económica estadounidense? Quizás sean ambas cosas.
Si Francia y Estados Unidos no quieren enviar tropas, la derrota de ISIS no es segura. Pudiera ser de ayuda la participación de infantería kurda y de otros grupos de la región, pero eso sólo hará más complejo el problema, pues la participación de los kurdos no puede hacerse sin que ellos tengan en mente la creación de un nuevo estado: el Estado kurdo, el del pueblo kurdo, un pueblo sin país propio –por el momento.
Adicionalmente, está el pequeño detalle de que los occidentales no pueden bombardear, digamos, Bélgica. En un barrio de Bruselas se planeó parte de los atentados y allí se encuentra presumiblemente uno de los sospechosos. Pero allí sólo pueden utiilzar los europeos a su inteligencia y en todo caso suspender garantías y registrar y protegerse calle por calle. Pero ello sólo puede hacerse sobre el terreno y con sumo cuidado, a riesgo de agredir civiles en el intento.
El número mínimo de agentes involucrados en la seguridad interna indispensable, en territorio francés, puede deducirse del siguiente modo. Se estima que tres o cuatro mil ciudadanos franceses, al menos algunos de ascendencia árabe o religión musulmana, fueron a entrenarse a Siria con las fuerzas de ISIS -que por su parte cuenta con cerca de 30 mil efectivos.
Para espiar o vigilar a una persona, se estima que se requieren diez agentes -algunos dicen que hasta veinte.De los tres mil franceses que se entrenaron en Siria, se ha dicho que 300 aproximadamente han vuelto a territorio francés. Por tanto, se requieren al menos 3000 agentes encubiertos sólo para seguir a estas 300 personas.
En Siria, por otra parte, no se podrá combatir desde los aires a ISIS sin causar un número importante de bajas de ciudadanos sirios -totalmente ajenos al terrorismo. De modo que estamos ante una próxima violación masiva de derechos humanos de nacionales sirios por parte de franceses, estadounidenses, británicos y amigos -“bajas colaterales”, será lo que arguyan.
Por otro lado, no puede olvidarse que el caos en Medio Oriente viene en buena parte de aquellos tiempos en que franceses y británicos dividieron a esa región en zonas Norte y Sur, trazando casi “con una escuadra en un mapa” las fronteras artificiales de Estados completos que a la larga, por provenir de decisiones y de criterios extranjeros e imperialistas, sólo se pudieron sostener con gobiernos totalitarios. Nada de eso se está considerando por Monsieur Hollande, y por ello afirmo que el bombardeo es una respuesta visceral, destinada un tanto al restañar el orgullo herido del pueblo -y pronto electorado- francés. 
Tampoco parece “políticamente correcto” recordar ahora la serie de agresiones que ha dirigido Occidente contra los árabes, por su petróleo. Pero las agresiones occidentales a los árabes son hechos histórico que no se dieron con el noble propósito de combatir el terrorismo o el fanatismo, sino sólo por el petróleo y en ocasiones con pretexto del terrorismo o armamentismo -por ejemplo, las inolvidables “armas de destrucción masiva”, la falsa coartada de George Bush en su invasión a Irak. 
Esas agresiones a los árabes durante décadas, más el apoyo de Estados Unidos a Israel a pesar de las claras violaciones a derechos humanos del gobierno israelita contra palestinos y otros, sin justificar ningún acto terrorista, repito sin justificarlo, sí explican en parte la animadversión en el Medio Oriente contra los occidentales. La cual degenera en ocasiones en movimientos terroristas, o nacional-terroristas como la Organización para la Liberación de Palestina.
En lo que sí acierta el presidente Hollande es en que a ISIS no se le puede contener, sino se le debe destruir. El grupo está completamente fuera de la civilización moderna y resulta casi medieval o bíblico con sus crucifixiones, sus cabezas cortadas, su escavitud para mujeres y niñas, etc.
Con grupos ultra-radicales, que no están dispuestos a negociar sus demandas excéntricas como las del “Califato” en Irak y Levante, no es posible negociar. Además de que no son negociables para Occidente los derechos humanos, en esta ocasión. Sí se ignoran los derechos humanos por los occidentales, pero no cuando las víctimas provienen de sus propios pueblos.
Los tercermundistas sí somos prescindibles, pues ¿qué potencia declaró la guerra cuando cientos de centroamericanos y mexicanos fueron inmolados en San Fernando, México y otros lugares de ese país? Nadie, que yo sepa, pues esas violaciones son toleradas o ignoradas por Occidente, así como los cerca de cien mil muertos de la guerra mexicana contra el narcotráfico. Que no lo quitaron el sueño a ninguna de las potencias.
Adicionalmente, hay un acuerdo o negociación  urgente -y a la cual hizo referencia también Francois Hollande. La negociación que resulta urgente es entre Rusia y los Estados Unidos. 
Rusia atacó previamente posiciones sirias, pero más bien de opositores al régimen sirio de Bashar al-Asad, pues buscan apuntalar a éste último. Lo quieren los rusos firme en su puesto, pues él garantiza la permanencia de la base rusa en territorio sirio que posibilita a Rusia una salida al mar Mediterráneo y por tanto le mantiene sus sueños de volver a ser una “super potencia”.
La intervención en Siria se decidirá por potencias con armas nucleares, como Rusia, Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña. En general, decidirá la Unión Europea en lo que se refiere a la defensa interior del continente europeo. Y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas intervendrá de forma aún incierta, pues falta ver en qué términos se presentará y quizá aprobará una resolución sobre el asunto.
Si en Bruselas, Nueva York y París se decidirá el futuro de Siria, estamos ante un “déjà vu”. Se va a decidir en Occidente el futuro de ISIS, Siria y en general del Medio Oriente como ya se hizo durante el siglo XX, lo cual apunta a una nueva “solución no duradera”.
Adicionalmente, el bombardeo no resuelve la muy probable existencia, ya en territorio europeo, de células “durmientes” o que participaron en los atentados de París. De ahí que la estrategia militar de basar sus ataques en la fuerza aérea, resulte totalmente insuficiente.
Y el problema más general del terrorismo tampoco se atiende. El terrorismo florece cuando un grupo de gente considera que es preferible matar civiles inocentes que prescindir de ciertos valores propios considerados “no-negociables”. Los valores a defender pueden ser el Islam o la “jihad”, la independencia de un cierto país o incluso los derechos de los animales, en un extremo caricaturesco -aunque real. Pero siempre son considerados los propios como valores no negociables, y el mecanismo de la radicalización es el mismo. 
Es por ello que resulta necesario entender por qué cientos de jóvenes -sirios, franceses o británicos, al menos- aceptan realizar actos terroristas. Algo está pasando en sus mentes, por sus vidas o con sus valores, que es necesario entender -y eso tampoco se logra con una serie de bombardeos.
A pesar de todo, sí parece necesaria la negociación entre Rusia y Estados Unidos, pues si no negocian ambos, la intervención rusa y la francesa, británica, estadounidense y en general occidental, va a degenerar en un desgaste inútil que va en algunos casos a apuntalar y en otros a debilitar al lider sirio al-Asad.
Si negocian rusos y estadounidenses -cosa que sí ha mencionado Hollande- habrá al menos unidad de propósito en el bombardeo y se concentrarán en atacar a ISIS. Para ello, me parece, será necesario conceder a los rusos el acceso a su base mediterránea. Si no se les asegura a los rusos ese acceso, allí es donde las negociaciones se pudieran empantanar.
También influye el estilo y personalidad del líder ruso Valdimir Putin. En Siria se juega Rusia su calidad de “gran potencia” a la cual Putin no estará dispuesto a renunciar. Sólo sacrificarán los rusos a Bashar al-Asad si Occidente les garantiza su base. Lo cual entra en conflicto con los intereses de los Estados Unidos, que no quieren que aumente la influencia de los rusos en la región -ni en Ucrania, de modo análogo.
De ahí que una posible solución sea la creación en Siria de una suerte de Protectorado (por su menguada soberanía y sus escasas o inservibles instituciones), supervisado por las potencias occidentales y la ONU. Protectorado es una forma de administración de un territorio donde la política exterior y de defensa son decididos por la potencia “protectora”. Ya Francia y España ejercieron un Protectorado en su momento sobre el sultán de Marruecos; algo así pudiera ponerse al día en Siria.
Sin embargo, al final el Protectorado, si bien tiene cierta base en el derecho internacional, es por otra parte una solución externa, lo cual nos lleva de nuevo a una solución falsa -que no durará. O generará problemas mayores, como ya ocurrió en el siglo XX. Pero como Occidente requiere al menos un paliativo, un velado Protectorado es viable, a mi juicio, en Siria 
Y todo ello, a pesar de lo que opine el pueblo sirio, que seguramente, no estará de acuerdo en que el porvenir de su país, lo decidan los extranjeros o los imperialistas, como está ocurriendo en estos precisos momentos (aludo al sentido genérico del término “imperialismo” como expansión violenta del poder de un Estado, y no al uso que del término hicieron los marxistas). Entonces, estamos ante una “solución” de algún modo imperialista al problema de los ataques terroristas en París.