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Lunes 18 de Diciembre de 2017

Tres años de despropósitos del gobierno federal

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Raúl Tortolero

Como era de esperarse, al cabo de tres años del gobierno de Enrique Peña Nieto, estamos peor que en 2012. No sólo en lo que para la gran mayoría de mexicanos es realmente importante, como lo es la economía, sino también, en el segundo tema trascendente para la cotidianidad nacional, que es la seguridad pública. Y por supuesto, en el tercer tema que incomoda a la gente, la corrupción y falta de transparencia del gobierno federal.

Hoy, como bien sabemos, y luego de inútiles cruzadas contra la pobreza y presupuestos millonarios destinados a combatir los rezagos en las zonas más atrasadas del país, simplemente hay dos millones más de personas que se pueden contar dentro de los márgenes de pobreza.

Hace poco fuimos testigos de los jaloneos por el presupuesto, y quedó claro que mucho de los 4.76 billones de pesos aprobados, lamentablemente no serán útiles para resolver las demandas más sentidas de la población.

¿Por qué? Porque como sabemos, el PRI y sus operadores lograron recortes de gran impacto en el desarrollo social y en la inversión pública, según lo cual, sólo cerca del tres por ciento del PIB irá para estos renglones, lo cual es el índice más bajo en las últimas cuatro décadas.

La deuda pública también nos da una idea de la gravedad de la situación en la que nos han sumergido el PRI y el gobierno peñista. Datos de Hacienda revelan que la deuda del sector público federal creció de 5.5 billones al inicio del sexenio, en 2012, a 8.21 billones en 2015, lo cual representa un aumento del 38.04%, algo tan escandaloso como lamentable.

Además, el crecimiento ha ido totalmente a la baja, llegando a estar en menos del 2% anual, lo que implica un grave anquilosamiento de la fuerza productiva a nivel nacional. Y esto, sin que el gobierno haya siquiera tenido que sortear crisis de alto impacto como la que se vivió en escala mundial en 2009.

La reforma tóxica fiscal –uno de los mayores empeños y despropósitos federales- ha mostrado también no sólo su gran ineficacia sino el serio deterioro que ha producido en la economía familiar, y de manera acentuada en las fronteras, donde miles de negocios han tenido que cerrar.

La micro y pequeña empresa en toda la Nación se ha visto muy afectada también ante estas medidas desatinadas y ampliamente criticadas, aunque no por ello corregidas por el gobierno, lo cual revela los niveles de insensibilidad y desconexión con la realidad social que prevalecen entre los burócratas del PRI.

En 2012 el tipo de cambio se encontrada en menos de 13 pesos, fluctuando alrededor de los 12.90 pesos por dólar. El precio del barril de petróleo, a la llegada del presidente Peña aún se hallaba por encima de los 100 dólares. Pero pronto todo empezó a empeorar, y sin freno. Ahora el dólar está siempre tocando los 17 pesos, y el barril de petróleo está por los suelos, en cerca de 40 dólares.

Pero eso no es todo. El Índice de Desempeño de los Programas Públicos Federales 2015, que publica la organización “Gestión Social y Cooperación” (GESOC), revela que de 161 programas analizados, un el 85% tiene un desempeño pobre y opaco.

Los programas del gobierno federal fueron calificados penosamente con un 60.6 sobre una escala del 0 al 100. Además, la inutilidad de los programas es muy alta, ya que, de acuerdo con ese mismo estudio, 8 de 10 programas no han podido alcanzar sus metas, y no han podido resolver las situaciones para lo que fueron pensados.

Y si eso es a grandes rasgos lo que ha sucedido en materia económica en México, en seguridad las cosas tampoco andan nada bien. Aún hay un gran miedo a viajar en carreteras en todo el país, lo cual es un síntoma de la inseguridad que genera el crimen organizado y su penetración, sobre todo a nivel municipal. Miedo a caminar en las calles, miedo a salir en las noches, miedo a viajar.

Acapulco, principal destino turístico en el país, concentra el mayor índice de asesinatos de muchas ciudades de América Latina. Y si eso es en un lugar frecuentado por cientos de miles de turistas, qué podemos esperar en zonas despobladas de Guerrero, Michoacán, Jalisco, Durango, Tamaulipas…

Ejemplo del terror al que no tenemos por qué acostumbrarnos, es el caso de la desaparición de los 43 jóvenes normalistas de Ayotzinapa, uno de los momentos más trágicos de la historia moderna nacional, más frustrantes y traumáticos, y peor manejados por las instancias del gobierno.

La fuga del Chapo Guzmán ejemplifica perfectamente los altísimos niveles de corrupción que campean como si nada en los sistemas penitenciarios, que por supuesto, no se mueven solos, sino sólo con la obvia connivencia de las muy altas esferas de seguridad en el país. El propio presidente, cuestionado en el pasado respecto a si podría volver a ocurrir una fuga de este capo, respondió en una entrevista que “sería imperdonable”, y en eso sí tenía razón. Y sin embargo, sucedió. Sucedió, y no pasa nada…

Por ello no es sorpresa que, según un informe de la OCDE denominado “¿Cómo es la vida?”, México obtiene de calificación un 0.4, sobre una escala de 0 al 10, en materia de desempeño en Seguridad.

Y en cuanto al combate a la corrupción y promoción de la transparencia, este gobierno está más que reprobado. Los porqués son evidentes. La Secretaría de la Función Pública, que fue resucitada para sólo volver a hacer el ridículo, con el nombramiento de Virgilio Andrade como su titular, dejó en claro la nula voluntad del gobierno para realmente investigar la corrupción y castigarla de acuerdo a la ley.

Pero que Presidencia nombre a sus amigos para investigar a su titular, señalado por conflictos serios de intereses en el episodio de la Casa Blanca, fue algo realmente patético. Muy lejos de estudiar las evidentes irregularidades que pululan en el desempeño del gobierno federal en muchas o acaso todas sus instancias, se escogió un camino que sabíamos iba a terminar en la broma de la exoneración del propio Ejecutivo, sin más explicaciones de por medio.

Esta democracia, si lo es, no es seria, y como ciudadanos no podemos de ninguna manera tomar todo esto a la ligera, por el bien del país y de su futuro. El gobierno no está haciendo nada que realmente valga la pena, y lo único que hace es dejar que se escape el tiempo y nuestros impuestos en acciones insulsas, e inacciones repudiables, y que generan un grave rechazo popular.

En resumen, tal es el regreso del PRI. Para los que lo habíamos ya sufrido por décadas, un recordatorio. Para los jóvenes que lo están conociendo ahora, para que aprendan rápido la lección y todos juntos hagamos lo que tengamos que hacer, en las próximas elecciones, que ya se avecinan en 12 entidades. Es la hora de luchar.

@raultortolero1

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