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domingo, abril 21

México, por sus fueros en la prensa mundial

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Ah-Muán Iruegas

Para Alicia Natividad, con afecto

Dos casos relativos a nuestro país, han sido mencionados por la prensa mundial, en los últimos días. El más sonado es la recaptura del conocido delincuente Joaquín Guzmán Loera. Pero no es la única “mención honorífica” que ha recibido México.

En días pasados, el New York Times, considerado el diario más influyente del mundo, publicó un demoledor editorial sobre el presidente mexicano, Enrique Peña. De manera breve pero letal, dejaron al señor presidente “barrido y trapeado”, como dicen las trabajadoras de jerga y cubeta.

El editorial yankee dice que Peña será recordado como un político que constantemente elude o “le saca la vuelta” (to skirt, en lengua inglesa) a la rendición de cuentas.

El editorial se titula, traduciéndolo al español: “México tercamente resiste la rendición de cuentas” y menciona que bajo la supervisión de Peña, el gobierno mexicano “sistemáticamente” minimiza los escándalos y se dedica a blanquear horrendas verdades.

Eso no es novedad para los mexicanos, pues el Partido Revolucionario Institucional (PRI) siempre ha tratado de endulzar sus amargas verdades sobre sus delincuentes, sus robos y sus asesinatos.

Y la reputación de Peña no podría ser peor. La mala fama de Peña se internacionaliza. Ya el Financial Times, The Guardian, The Economist, el Washington Post y las demás estrellas de la prensa anglosajona, han aporreado no solo al Jefe del Ejecutivo mexicano, sino a su consorte, la Primera Dama, mencionada también por el citado editorial.

Pero México ha estado también presente en los titulares del mundo, por la captura del narcotraficante Guzmán Loera. Los principales diarios del planeta le han dado varios días de difusión al caso del señor Guzmán. Los portales de las principales agencias noticiosas, diarios españoles, franceses, argentinos y otros, mencionan que el delincuente Guzmán Loera fue capturado durante su trayecto por unas tuberías del drenaje y lleno de… lo que suele haber en esas profundidades.

Por su parte, las cañerías de la presidencia mexicana son también destapadas por el editorial del New York Times. Alude el texto al despido del grupo de periodistas de MVS –sin mencionar por nombre a su líder, Carmen Aristegui-, como represalia por investigar las casas del presidente y su cónyuge. Menciona las atrocidades contra los derechos humanos durante el peñismo y dice que aún si se permite a los expertos de la OEA entrevistarse con militares –por la masacre de Iguala-, eso será insuficiente para salvar la reputación presidencial.

No se habla en la prensa global de grandes artistas mexicanos, ni de grandes científicos o “lumbreras” similares. Se habla de temas delincuenciales: los de Don Chapo y los negocios inmobiliarios de Don Enrique Peña.

Por su parte, la Presidencia de la República (mexicana) envió una carta al diario estadounidense, ejerciendo su derecho al pataleo, porque según ellos ofendieron a su patrón. Yo creo que el diario dice “la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad”. Pero en Los Pinos creen que no y enviaron una misiva que, al menos los primero días, no fue publicada por el rotativo. Ni los “pelaron” (mexicanismo por “fueron ignorados”).

Por su parte, la prensa mexicana también ignoró en lo general el editorial estadounidense. Salvo honrosas excepciones, entre quienes se cuenta el escritor Jorge Castañeda. Sólo el diario Reforma situó en su portada información sobre el punzante editorial neoyorquino –El Arsenal sí le dedicó un espacio.

No obstante, que no se haya difundido en México la catilinaria que le endilgaron a Peña en el New York Times, no salva al señor presidente de una soberana golpiza que le enderezaron a su imagen y a su nombre. La anterior fuga de Guzmán Loera es otro de los puntos que reclamaba el editorial estadounidense –se publicó días antes de su recaptura-, junto con la masacre de 43 estudiantes en Ayotzinapa.

Ahora bien, la captura de Guzmán Loera, que como todo delincuente tiene un alias (“Chapo”, es decir la contracción de “chaparro”, lo que en inglés se diría “short for shorty”), lavará un rato la cara del peñismo. Pero si Peña extradita al narcotraficante a los Estados Unidos, se arriesga a que salga a flote toda la porquería del gobierno priista que le permitió fugarse dos veces de la cárcel, y exhibirá a los gobernadores que al parecer alquilaban rutas para trasiego de drogas. Por ejemplo, en Tamaulipas, donde un par de ex gobernadores del PRI están siendo buscados por la justicia estadounidense.

Por su parte, tras la aprehensión de Loera, revive el secretario de Gobernación, Miguel Angel Osorio como candidato presidencial, pues se va a colgar las medallas por la captura. Pero eso no borra las sospechas de deshonestidades del señor Osorio Chong, que no ha querido aclarar cuántas propiedades tiene, a pesar de que prometió decirlo. No puede Usted hacerse eternamente el disimulado, jovenazo, sin que la prensa anglófona pronto se lo reclame.

Contra el New York Times, un simple secretario tercermundista como Osorio Chong, no puede hacer gran cosa, salvo mandar alguna cartilla que será ignorada. No puede mandar golpear o matar a sus periodistas, a la usanza del PRI, pues allí terminarán sus aspiraciones presidenciales –los gringos lo liquidarían, al menos políticamente. Y el público estadounidense no va a dar crédito al reclamo de un político mexicano –sería ridículo que lo tomaran en cuenta. Pues a los políticos mexicanos y sobre todo a los priístas, en los Estados Unidos se le desprecia.

Los personajes mexicanos de hoy son: el “Chapo Guzmán” y Enrique Peña. México está regresando a los titulares del mundo pero a causa de los peores temas. Capturaron a Guzmán, pero la violencia mexicana sigue tan saludable como antes. Apenas hace una semana fue asesinada, delante de su propia madre, la alcaldesa de Temixco, Morelos, quien contaba con… 24 horas en el cargo. El estado de Guerrero, o más bien sus delincuentes, están engullendo al pequeño estado de Morelos. En la Ciudad de México han aparecido hombres ejecutados y colgados en la delegación Iztapalapa, y restos al parecer humanos en bolsas plásticas, en la delegación Tlalpan. Pero esa pobre gente no alcanzó un sitio en los titulares del mundo, sino sólo un modesto lugar en “el otro mundo”.

Lo que destaca entonces sobre nuestro país, son los delincuentes. Reputados delincuentes mexicanos, ocupan los titulares de la prensa global.

La captura de Guzmán es un logro, aunque momentáneo, pues no borra el rechazo que se le tiene a los priistas en los Estados Unidos. Su gobierno cortó fondos de la Iniciativa Mérida hace unos meses, en un claro acto contra el peñismo. Sus funcionarios filtran noticias contra el gobierno mexicano cada cierto tiempo. Peña casi ni se aparece por Washington –por algo será. Y la justicia del país del Norte anda tras varios ex gobernadores del PRI. Nada de eso será olvidado por los estadounidenses, aunque hoy le arrojen un par de croquetas a sus lebreles mexicanos, por haber capturado a Guzmán Loera.

Si la Marina Armada de México capturó al narcotraficante, eso no borra los asesinatos cometidos por los marinos en otros casos –como el de Ciudad Satélite. Si los soldados ayudaron a atraparlo, eso no evapora que el Ejército mexicano haya salido a decirle mentiras al mundo, en el caso Tlatlaya, donde todo indica que soldados mexicanos ejecutaron a una docena de… mexicanos.

No es la eficiencia lo que caracteriza a México, aunque Guzmán haya sido atrapado. Esto, por la sencilla razón de que detuvieron a un “super-delincuente”… que el mismo país produce. Como produce a otros miles de narcos. Como produce a “otros” presuntos delincuentes que le dan ese toque especial a nuestro país, con su fama de gobierno de rateros.

Son ocasionales los logros, mientras que los yerros y las suciedades los peñistas las producen “sistemáticamente”, según el término que se utiliza en Nueva York.

Por lo que Peña hace, por eludir la rendición de cuentas –y sobre todo de “sus” cuentas-, resulta dañado México. Pues el editorial citado no se titula “Peña se resiste a…”, sino: “México se resiste a la rendición de cuentas”.

Es México y todos los mexicanos quienes resultamos perjudicados, gracias a un destacado miembro del PRI: Enrique Peña.

La delincuencia y la corrupción son hoy el sello de nuestro país. Los casos más destacados de la actualidad, tienen que ver con que un delincuente se escapa y luego lo vuelven a atrapar. O que un presidente aparece “mágicamente” una casa dentro de sus propiedades. Eso es lo que se dice sobre México, en los principales diarios del mundo, tan sólo la semana pasada.