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miércoles, abril 24

Cuba y Obama: negocio redondo

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Ah-Muán Iruegas

La política exterior de una potencia mundial, no debe analizarse como se hace con la política exterior de cualquier otro país. En el caso mexicano, por ejemplo, las consecuencias de su política exterior son solamente bilaterales en la mayoría de los casos -y en algunos pocos, son regionales. Casi nunca tiene importancia mundial lo que México diga o haga; lo mismo pasa con Cuba.

En el caso estadounidense, en cambio, su política hacia cualquier país casi siempre tiene dos dimensiones: es una política tanto bilateral como global. Y las relaciones con los Estados Unidos son vitales para la mayoría de los países del globo.

Desde hace casi 90 años, un presidente estadounidense no visitaba Cuba -el último fue Calvin Coolidge en 1929. ¿Por qué va entonces Obama a la isla en estos momentos?

En principio, no resultaría plausible una visita presidencial estadounidense a Cuba hoy. Lo anterior, debido a que los Estados Unidos están en plena campaña presidencial. Por lo tanto, las palabras del presidente Obama suenan un poco huecas, pues a Don Barack le quedan solo nueve meses en la presidencia.

Pero precisamente porque a Obama le resta poco tiempo en su puesto, el presidente estadounidense quiere afianzar su legado. Para lograrlo, aprovecha los inevitables reflectores que su sola presencia en la isla conlleva.

Obama pronunciará un par de discursos en Cuba, asistirá a un juego de béisbol y hablará con opositores al régimen de Raúl Castro. En sus discursos dará algunas pistas de sus ideas respecto de la isla y su gobierno, aunque lo principal ya está dicho: Obama quiere la reconciliación estadounidense con los cubanos.

El problema es que no todos los estadounidenses quieren ser amigos de los cubanos. Varios republicanos se oponen a la terminación del embargo y mientras el Congreso estadounidense esté dominado por el Partido Republicano, el embargo no cesará.

Uno de los principales opositores al fin del embargo, es el republicano Ted Cruz, candidato presidencial, segundo en las encuestas de su partido para las elecciones internas, luego de Donald Trump. Éste, al parecer no se opone al fin del embargo, como sería esperable de un empresario que ve jugosos negocios a la vista en Cuba.

En Florida, la comunidad cubano-americana se opone como es natural al fin del embargo, sobre todo si es a cambio de “nada”, como algunos sostienen. Si bien las violaciones a los derechos humanos persisten en Cuba, (el gobierno de la isla considera que los derechos humanos son asunto “interno” que no está a discusión con Obama ), creo que la reconciliación no es “a cambio de nada”, como se ve a continuación.

Junto con Obama, llegaran dos hoteles que serán propiedad de estadounidenses, así como una fábrica de tractores, también propiedad yankee. Los negocios son para extraer dinero -como cualquier negocio-, de manera que las concesiones estadounidenses no serán a cambio de “nada”, sino son y serán a cambio de circulante, papel moneda, es decir: dinero para los estadounidenses.

Lo que sí es un hecho, es que el pueblo cubano seguirá siendo igual de oprimido que siempre. Los van a seguir apaleando por criticar a la dirigencia cubana, a su incompetencia, a sus fracasos de décadas, a que tengan a su pueblo muriéndose de hambre, a que hayan conducido a Cuba al atraso tecnológico y económico en general, además del retraso mental y moral que significa tener a cientos de niñas cubanas trabajando como putas en su malecon … mientras el gobierno “revolucionario” de Raul Castro mira hacia otro lado -hacia Miami.

El turismo sexual con niñas cubanas se denuncia hasta por Internet (en la página Web de Yahoo). Y no es que en México seamos unas blancas palomas al respecto. Por el contrario, en Cancún hay redes de pederastas que operan con la protección de las autoridades estatales y del coordinador parlamentario del Partido Revolucionario Institucional (PRI) mexicano -un aliado histórico de los Castro.

Tanto las autoridades cubanas como los priístas mexicanos deben ser enviados por el caño (mexicanismo por “el tubo del drenaje”), hasta que dejen de tolerar la prostitución infantil y de convertir en burdeles a sus respectivos territorios (la esposa del presidente se robó una casa y debe ser enviada por la misma tubería).

Volviendo al tema, la política estadounidense hacia Cuba es relevante no sólo para los cubanos, sino tiene importancia mundial. Porque los Estados Unidos están reconfigurando su política regional y eso tiene consecuencias mundiales.

El viaje del presidente Obama no es sólo a Cuba. De La Habana viajará a Buenos Aires. En Argentina, los estadounidenses pretenden mejorar sus relaciones con el nuevo gobierno del presidente Macri. Esto, porque Argentina está abandonando la política económica independiente de los Kirchner y eso los estadounidenses lo quieren promover.

Al acercarse a Cuba y Argentina al mismo tiempo, Obama está ahuyentando de la región a los chinos -entre otros-, los que se atrevieron a meterse a su patio trasero -por ejemplo, a Venezuela. Y, al mismo tiempo que auyentan a sus rivales, los estadounidenses hacen dinero. Negocio redondo.