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martes, abril 23

“El Pana”, el último romántico en la fiesta de los toros

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En el año de 1978 en México un novillero llamaba la atención por su excentricidad y manera diferente de ejecutar el toreo , se trataba de un joven tlaxcalteca de origen humilde que levantaba la expectación entre los aficionados al grado de torear doce veces en la temporada de novilladas en ese mismo año, este joven se llamaba Rodolfo Rodriguez “El Pana”.

Rodolfo Rodriguez “El Pana.

“El Pana” recibe la alternativa el 18 de marzo de 1979 y en su presentación aunque no hubo triunfo dejó ver que la genialidad y la controversia le acompañaban acaparando la atención de los aficionados hartos de ver siempre lo mismo cuando por esos años lo que imperaba era la monotonía en la Fiesta Brava.
 
Y así, el pintoresco personaje se fue metiendo en el corazón de los aficionados, no en el de los empresarios y figuras de aquel entonces que comenzaron a ver al Pana como un “torero incómodo” y en consecuencia empezaron a surgir los vetos contra el nuevo personaje que llegaba a pisarles los callos.
 
Contra todas estas arbitrariedades “El Pana” reaccionó con rebeldía y comenzó a tener confrontaciones con la gente que manejaba el espectáculo taurino en aquel entonces principalmente con Manolo Martinez quien era el mandón de la Fiesta en México quien de plano relegó a El Pana a segundo término sacándolo de muchos carteles e incluso ferias para acabar de una vez por todas con el intruso que hacía sombra.
 
Decepcionado e impotente ante tantas injusticias El Pana se refugia en el alcohol y durante varios años dejar el alcoholismo fue su principal lucha mientras era internado varias veces en clínicas de rehabilitación.
 
En todo este lapso “El Pana” pidió en diferentes ocasiones que le dieran la oportunidad de reaparecer en la Plaza México e incluso una vez se puso en huelga de hambre a las puertas de la plaza y hasta se hincó de rodillas frente al empresario Rafael Herrerías para que este le diera una nueva oportunidad y así lo hizo, entonces.
 
“El Pana” reaparece en la Monumental el año de 1995 y corta una oreja pero nuevamente y debido otra vez a sus impertinencias el diestro tlaxcalteca vuelve a ser vetado cuando se mete al ruedo de la plaza a defender una causa que no le incumbía.
 
Pasaron los años hasta que en la temporada 2006-2007 el empresario Herrerías le ofrece una corrida de despedida y el 7 de enero de 2007 surge el milagro cuando “El Pana” consigue un rotundo triunfo toreando al toro Rey Mago de Javier Garfias y este triunfo catapulta al Brujo de Apizaco a grandes alturas, le llueven los contratos, evidentemente se aborta el tema del retiro y Rodolfo Rodriguez empieza ahora sí aunque tardíamente a disfrutar de las mieles del triunfo en todos los sentidos desde el artístico hasta el económico.
 
El Pana, un personaje surrealista, romántico, barroco, el de actitudes pintorescas como la de llegar a la plaza en calesa tirada por caballos, partir plaza fumándose un puro de tamaño gigante y envuelto en un sarape de Saltillo, el que le brindó un toro a todas las putas del mundo el día de su supuesta despedida, el que pegó un trincherazo monumental al toro Rey Mago que hasta Silverio Perez se asomó a verle.
 
El torero que daba la vuelta al ruedo arrastrando los pies a paso cansino con una oreja en una mano y un bolillo en la otra, este torero hoy se encuentra cuadrapléjico, un percance con un toro lo tiene confinado para el resto de sus días a una cama o camilla sin poder mover brazos y piernas.
 
El Pana, personaje de controversia querido y odiado ya no volverá a torear y con su ausencia se pierde al último romántico de la fiesta de los toros en México, el siempre decía en entrevistas y con los amigos que el era torero de los pies a la cabeza dentro y fuera de la plaza y que cuando le llegara la hora de su muerte quería que fuera en las astas de un toro bravo…y casi lo consigue.
 
“El Ñor”.