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Lunes 18 de Diciembre de 2017

El verdadero Ochoa Reza y su simulación contra la corrupción

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Apenas se está estrenando como líder nacional del PRI, y Enrique Ochoa Reza ya enfrenta serios escándalos por conductas moralmente inaceptables, como se desprende del pago que recibió al haber renunciado a la CFE, y más cuando se pretende autoerigir en un cruzado contra la corrupción dentro de su propio partido, lo cual es -dicho sea de paso- a todas luces, un despropósito.

La investigación periodística del semanario Proceso, firmada por Homero Campa y por Mathieu Tourliere, publicada este domingo 25 de septiembre, ofrecía detalles de por qué no le correspondía, conforme a la ley laboral, cobrar un millón 206 mil pesos a Ochoa Reza, sino una cifra bastante menor a esa.

El encono ciudadano no se hizo esperar, y se expresó en foros y redes sociales, al punto de hacerse trending topic en Twitter, en donde miles de usuarios calificaron como ambicioso y corrupto a Ochoa. O sea, un priísta más, de la larga lista de oscuros políticos que en nada ayudan a que México sea mejor.

Ochoa Reza renunció a la CFE el pasado 8 de julio, y lo hizo presentando una carta dirigida a Peña Nieto, en la que manifestaba su deseo por ser el nuevo líder del PRI, en sustitución del saliente Manlio Fabio Beltrones.

Entonces buscó el más amplio pago posible por parte de la CFE, a través de un acuerdo, y con ello -siempre según la pieza periodística arriba aludida-, eludió el Manual de Trabajo para Servidores Públicos de Mando, el cual señala que si se diera una “separación voluntaria” de un cargo, los beneficios son para aquellos funcionarios que lleven más de tres años laborando en la empresa. Ochoa sólo trabajó en CFE dos años y 155 días. Pero buscó firmar un “Convenio fuera de juicio” y todo fue tramitado rápidamente a su favor.

Con estas retorcidas maniobras para conseguir el mayor monto posible al irse de CFE, que fueron reveladas a través de documentos originales filtrados a Mexicoleaks, Ochoa Reza deja al descubierto que su discurso de combate anticorrupción dentro de la filas del tricolor es sólo de dientes para afuera.

Su discurso es mera simulación, y en el fondo, en los hechos, en la vida real, el dirigente del PRI es totalmente capaz de hacer lo que sea con tal de llevarse el mayor beneficio económico posible para su propio bolsillo, a costa, claro, de nuestros impuestos.

Su comportamiento rapaz que buscó sacar todo el jugo posible de la CFE antes de irse a “servir” a su partidazo y a Peña, invalida con contundencia cualquier voluntad de ir contra los corruptos del PRI, someterlos a juicio y hacer de ese instituto un enclave angelical, transparente y honesto, si es que alguien pudiera jamás creer esto posible.

No posee autoridad moral el señor Ochoa para emprender y encabezar una lucha contra la corrupción dentro del PRI (y tampoco fuera de él), luego de que estos penosos documentos han sido dados a conocer a la opinión pública vía Méxicoleaks.

Y si eso es su dirigente nacional, nada bueno podemos esperar de la gran lista de gobernadores y ex gobernadores señalados por graves actos de corrupción, cuando incluso algunos de ellos están por ahí escondidos tratando de evitar ser aprehendidos por las autoridades para que respondan por sus actos.

¿Cómo Ochoa Reza luego de este episodio puede erigirse en juez de los Moreira, que en Coahuila han hecho lo que han querido a costa de endeudar a la gente? ¿Cómo Ochoa piensa sentar en el banquillo de los acusados al impresentable Javier Duarte, al banquero-gobernador César Duarte, al amigo de los terrenos y de los bienes inmuebles Roberto Borge, y a un sinfín de mandatarios del PRI en las mismas condiciones deplorables?

Ochoa, por no dejar ni las migajas en la CFE y quererse ir con las bolsas bien llenas, y por hacer malabares administrativos opacos para lograrlo, hoy ha cavado un hoyo en su propio nombre y en su supuesta credibilidad. Aunque, a decir verdad, a mí siempre me pareció que todo su proyecto contra la corrupción y de renovación moral no era nada, que era un muy mala copia del discurso panista de toda la vida, una copia para buscar no quedarse atrás, pero una búsqueda infructuosa.

Porque la lucha contra la corrupción dentro de las paredes del PRI, sobra decir, es algo “contranatura”, y no quedaría piedra sobre piedra si algún prócer virginal intentara realmente efectuar una purificación del cochambre de corrupción que siempre ha habido en esas filas.

Pero eso no va a pasar. Ochoa Reza es un priista como todos los otros. No hay nada bueno que se pueda esperar de sus proyectos luego de tener en la mano los documentos de Mexicoleaks que prueban su verdadero rostro. Que es el rostro de mismo viejo PRI que vamos a sacar de los Pinos en 2018.

Es la hora de luchar.

Twitter: @raultortolero1

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