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Miércoles 12 de Diciembre de 2018

AMLO se hace hace el muerto

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Por Rubén Cortés.

“La pregunta de mañana es: ¿quiénes quieren que gobierne: la clase política corrupta o la gente?”

Esta pregunta no la hizo AMLO aquí. La hizo Trump en su último día de campaña. Pero AMLO la ha hecho muchas veces.

También la han hecho Pablo Iglesias, jefe de Podemos en España; Nigel Farage, líder del Brexit en Reino Unido; Alexis Tsipras, conductor de Syriza en Grecia; Marine Le Pen, adalid del Frente Nacional en Francia; Beppe Grillo, paladín de Iniciativa Popular en Italia…

Porque esta pregunta es el mascarón de proa de la exitosa corriente populista y antisistema que recorre el mundo y produce votos como la lluvia produce hongos en la pradera, porque la respuesta intuitiva de los electores es contra “la clase política corrupta”.

De ahí que AMLO viva el mejor contexto de su vida política, por lo cual, en su estilo intuitivo y taimado, ha preferido hacerse el muerto: a menos de una semana de la victoria de Trump escribió un artículo en el periódico Reforma para que sea leído con una impronta testamental.

AMLO escribe lo que anunció y no cumplió hace cuatro años: que si pierde de nuevo se irá a su finca de Chiapas a sembrar plantas, leer libros y a hacer de maestro rural. “Me retiraré del protagonismo político”, escribe imaginándose derrotado y en retiro.

A ritmo senil y mesiánico de cualquier caudillo redactando reflexiones en un periódico de su propiedad, AMLO se extravía en informes que a nadie importan, pero que como todo gran guía caudillo, cree que los súbditos deben saber:

Tengo sembradas las dos imprescindibles verduras para el puchero: la yuca y el macal; hay calabaza, momo y camote; y, ante lo rogado del chile amashito, cuento con pico de paloma. Me asombra lo interesante de la canela, su aroma y su sabor está en la corteza del árbol. Reconozco que no pude con su cultivo; es delicado y la hormiga arriera depreda. En cuanto a las flores hice un caminito dedicado a Beatriz, con hawaianas entreveradas con palma real de lado a lado. No deja de haber chicharras, sapos, ranas, culebras, arañas, lagartijas y alacranes negros”.

Y, a diferencia de hace 16 años cuando pedía lo dieran por muerto, ahora él se quiere dar por muerto: “Si pierdo en 2018, diría: quise ser como Juárez, Madero y Lázaro Cárdenas, y no pude o no supe hacerlo”.

Pero es mentira, como su República Amorosa en 2012, cuando convirtió su campaña realmente en una república de odio. Porque AMLO está en la flor de su talento. Hoy, más que nunca, pervive su gran mejunje populista de pueblo-oligarquía, arriba-abajo, ciudadanía-mafia del poder.

Por eso quiere que todos piensen en chile amashito.

 Y camote.

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