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Miércoles 26 de Abril de 2017

¿Enseñar que “Dios” nos creó?

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Por Carlos Arturo Baños Lemoine

Profesor UAM-Xochimilco y UPN-Ajusco

Me puse a revisar algo de la prensa de días anteriores y me encontré esta vileza: un estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) encontró que el 47.3% de la gente considera que a los niños se les debe enseñar que la vida la creó un ser supremo, que algunos llaman “Dios” (La Jornada, viernes 06 de enero, p. 35).

Así, como lo leyeron. Casi la mitad de la gente considera que las creencias religiosas deben tener al menos el mismo estatus que las nociones científicas. ¿Así puede un país avanzar en serio?

A ver, debemos decirlo simple y concreto: los seres humanos no necesitamos dioses, ni religiones, ni iglesias. Todas estas cosas son rémoras para la civilización moderna, son herencias sombrías de sociedades atrasadas y son pesados fardos para nuestros tiempos.

Las personas que creen en fantasmagorías, como la de “Dios”, deben sentirse avergonzadas por ofender de esa forma a sus propios cerebros, y por ofender a la historia del conocimiento humano.

El miedo y la ignorancia son los factores que alimentan la idea de “Dios”, y darle importancia a esta idea es sentir respeto por el miedo y por la ignorancia. ¿Qué ser humano sensato y digno puede hacer esto? Sólo la gente cerril y pusilánime puede creer en esa cosa llamada “Dios”.

La idea de “Dios” es una idea indigna de la razón humana, como lo son las supersticiones, la hechicería, la magia, el derecho divino de los reyes, los seres sobrenaturales, etc.

Eso que la gente llama “fe” es un enorme insulto al escepticismo y a la capacidad de investigación de la mente humana. Quien “cree” religiosamente renuncia de manera voluntaria al gran poder que se ha generado en nosotros, como especie, a través de algunos millones de años de evolución: la razón.

Solamente la sinrazón puede hacernos pensar que existe un “ser todopoderoso” que hizo el cosmos enterito, pero que no puede construir sus propios templos ni puede sufragar las necesidades materiales de sus propios “ministros”, motivo por el cual estos “ministros” se la pasan esquilmando a los tontos feligreses.

Solamente la estupidez puede hacernos creer que un “Dios todopoderoso y todo amoroso” es incapaz de rescatar a los niños inocentes que, como Aylan Kurdi, mueren ahogados en las aguas del Mediterráneo al tratar de llegar a costas euroccidentales.

Solamente la insensatez puede hacernos pensar que un “Dios todopoderoso y todo amoroso” no puede mitigar el hambre de las 25,000 personas que, según la ONU, todos los días mueren de inanición a todo lo largo y ancho del mundo.

Solamente la bobería puede hacernos creer que un “Dios todopoderoso y todo amoroso” está impedido para aclararles a “sus hijos bien amados” cuál de todas las religiones dice la verdad en torno a él. ¿Y así quiere que caminen hacia la salvación?

Solamente la mentecatez puede convencernos de que es digno de seguimiento y de veneración un judío megalómano, que quizá ni existió históricamente, que según fue torturado por los romanos; judío ególatra que ha servido para fundar una mitología que enaltece la humillación y el masoquismo. Y esto sólo por hablar de la mitología cristiana, que es la mitología hegemónica en América Latina.

Y podría seguir mencionando todos los sinsentidos inherentes a todas las religiones que han existido y existen sobre la faz de la Tierra, incluidas las que no se consideran a sí mismas religiones para no ahuyentar a la clientela de antemano.

Y ya ni hablemos de las terríficas masacres, represiones, torturas, persecuciones, imposiciones, expulsiones, marginaciones, etc., que se han llevado a cabo “en nombre de Dios” a lo largo de la historia. La inmundicia de la especie humana en este sentido nos avergonzaría por varios años.

El hecho de que prácticamente la mitad de la población mexicana (demos por bueno el estudio de la UNAM) esté a favor de la enseñanza de ideas sin sustento, equivale a que algo no está funcionando bien en nuestro sistema educativo ni en nuestro ambiente cultural.

Vaya, se trata de personas que ignoran hasta el contenido más elemental del artículo 3º constitucional, que bien dice que la educación debe ser laica (por tanto, ajena a cualquier doctrina religiosa), y se impartirá con base en los resultados del progreso científico, en lucha permanente contra la ignorancia y el fanatismo.

Si dentro de nuestro Estado Laico (artículo 40 constitucional) se mantiene la tolerancia hacia las ideas religiosas es porque éstas, finalmente, se inscriben dentro del derecho a la libertad de pensamiento y a la libre manifestación y difusión de las ideas (artículos 6º y 7º constitucionales). No por otra cosa.

Las religiones deben desaparecer, sin duda, pero no a través de la imposición dogmática del ateísmo, como lo hicieron las dictaduras comunistas de Rusia y China. Esto no funcionaría y hasta resultaría contraproducente. Deben desaparecer por extinción, como producto del avance de la cultura científica y escéptica de la humanidad.

Tarea difícil, por cierto, muy difícil. El miedo y la ignorancia de la gente son enormes y no ceden con facilidad. Pero hay que mantener viva la utopía al menos como hoja de ruta.

Algunas citas de grandes pensadores sobre el tema:

“Si quieres salvar a tu hijo del polio puedes rezar o puedes vacunarlo” (Carl Sagan).

“El primer pecado de la humanidad fue la fe; la primera virtud la duda” (Carl Sagan).

“No sé si exista Dios, pero sería mejor para su reputación que no” (Jules Renard).

“Dios… un ser cuya única definición es que está más allá de la capacidad de la mente humana para ser comprendido” (Ayn Rand).

“Cuando una persona padece delirios se le llama locura. Cuando muchas personas padecen de un delirio, se le llama religión” (Robert M. Pirsig).

“La religión es demencia colectiva” (Mijaíl A. Bakunin).

“Lo cierto es que mucho más crímenes y abusos infantiles han sido cometidos por fanáticos en el nombre de Dios, Jesús y Mohammed, que los que se han cometido en el nombre de Satanás. A muchas personas no les gusta este hecho pero muy pocos tienen algo que argumentar al respecto” (Kenneth V. Lanning).

“Con jabón, el bautismo es algo bueno” (Robert G. Ingersoll).

“El ateo no dice “Dios no existe”, sino “No sé qué significa dios; no tengo una idea de dios; la palabra dios es para mí un sonido que no transmite ninguna afirmación clara ni distinta. No niego a dios, pero no puedo negar aquello de lo cual no tengo un concepto, y el concepto que tiene quien afirma que sí existe es tan imperfecto que es incapaz de definírmelo” ” (Charles Bradlaugh).

Y terminemos con esta genial y ya clásica obra de arte a cargo de mi siempre admirado George Carlin (1937-2008), maestro de la Critical Stand-Up Comedy. Disfrútenlo, mis estimados librepensadores:

Religion is Bullshit!

https://www.youtube.com/watch?v=s1MdRzZWQMo

 

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