web analytics
Domingo 17 de Diciembre de 2017

El PRI, debilitado: ganar así es perder

0

Hoy en día, el PRI no parece poder ganar una elección si no a través de la compra del voto. Y cuando un partido tiene que recurrir a toda suerte de artimañas para alzarse con el triunfo, es porque no cuenta con el respaldo de los ciudadanos. Estos métodos reprobables y profusamente usados son radiografía que revela el verdadero estado de ese instituto: estamos a un paso de su fin. Ganar así no es ganar. Es perder.

Contrario a lo que algunos sostienen, se puede discernir que el PRI vive una profunda crisis, que busca ser escondida tras el jolgorio de sus presuntos éxitos. 

Los recientes procesos electorales, en especial el del Estado de México, aportan centenas de pruebas de un ahogado que da sus últimas patadas, de un cuerpo vegetativo que respira artificialmente.

¿Cómo llamar a la suma de malas prácticas con las que pretender “ganar” las elecciones ese partido? Es un respirador artificial, de dinero y dádivas, con lo que el PRI busca mantenerse vivo. Ya nadie cree en el PRI por sí mismo. Es la decadencia.

No fue novedad la manera en que el PRI operó durante meses en 2017 -y aún antes- para “ganar” la gubernatura del Estado de México, porque nunca en ese partido, en la historia, ha habido otra cosa que operaciones electoreras, fraguadas bajo la sombra de la ilegalidad.

¿Qué más podía hacer el PRI para “triunfar” en la elección en Edomex, si en todo su devenir ha hecho lo mismo? Sólo que hoy todo ha cambiado. Y esta forma irregular de “ganar” una elección, a través de acciones de apoyo al margen de la ley, del gobierno federal y del gobierno estatal, con regalos, tarjetas, dinero, aplicación parcial de programas sociales, coacción y amedrentamientos, hoy no es ninguna prueba de fuerza del PRI, sino al contrario, es constancia de su debilidad extrema. 

El PRI que hoy sólo puede ganar una elección con mecanismos antidemocráticos, como derroches de dinero para asegurar el voto, es un partido que vive horas extras. No convence con propuestas, con ideas, y sus perfiles y cuadros son lo más alejado del ideal de liderazgo, transparencia, y de contacto real con la gente. Son la antítesis de la representatividad popular. Sólo se representan a ellos mismos, a sus grupos de interés. El PRI no tiene argumentos. 

Las elecciones en Edomex han sido, en realidad, un rotundo fracaso del PRI. Un gran fracaso que preludia su salida de Los Pinos en 2018. ¿Por qué? Porque esta forma de hacerse del triunfo en Edomex sólo muestra que no son capaces de ganar dentro de un marco legal y positivo, convenciendo a la ciudadanía, con argumentos y sin trampas. 

Pero no se pueden ya ganar las elecciones en el 2018 echando mano de este nutrido catálogo de mapacherías y trampas típicas del PRI. Esto que pasó en Edomex, no puede durarles ni más tiempo, ni ser reproducido en todo el país. No es lo mismo Edomex, donde el PRI tiene el mejor control de las cosas, que el resto de México. Y aún ahí es dudoso su triunfo. Sus funcionarios dadivosos no pueden visitar la suma de las entidades tanto como lo hicieron en el Estado de México.

Hoy los ciudadanos somos otros totalmente, otros que quienes vieron por desgracia nacer ese instituto en los represores tiempos de Plutarco Elías Calles, o los que sufrieron las crisis y mentiras de Echeverría y las de López Portillo, y la suma de irregularidades electorales en épocas de Carlos Salinas, hasta las de hoy, durante la administración de Peña Nieto.

Hoy vivimos con información y comunicación instantáneas. Tan accesible es la información, su flujo, la intercomunicación entre ciudadanos, que prácticamente todo está expuesto todo el tiempo. 

Los canales enormes para compartir opiniones están ahí, y llegaron para quedarse, y no pueden ser regulados por ningún gobierno nacional -gracias a Dios-. De esta manera, cada operación ilegal en una elección puede ser documentada y exhibida de forma inmediata, por cualquiera y para todos. 

Así, mucho que antes quedaba oculto, ahora se conoce en tiempo real. La ciudadanía por ello hoy exige transparencia y cumplimiento de la ley, a gritos. La era de la información ha revolucionado la participación ciudadana.

Todo esto opera en contra del PRI. Todo ciudadano con un celular en mano, puede bien documentar durante un proceso electoral, las transgresiones a las leyes electorales que encuentre a su paso, y difundirlas masivamente. Cosa que efectivamente ocurrió en Edomex, donde hay bastante documentación para probar la elección de Estado que tuvo lugar ahí.

¿Qué resultados electorales habría obtenido el PRI si los secretarios y funcionarios federales no hubieran ido a Edomex durante muchos meses a entregar regalos a manos llenas a la gente, y con ellos comprar el sentido del voto? ¿Qué resultados habría obtenido el PRI si el gobierno estatal no hubiera entregado apoyos de todo tipo para que muchos votaran por el PRI?

Por supuesto, el PRI hubiera perdido, rotundamente, y su única forma de ganar es pagando por el voto. Y esa manera de ganar no es sostenible: no pueden calcar ese esquema para 2018. Simplemente no les da.

Es la hora de luchar. 

Compartir.

Deja un comentario