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Domingo 9 de Diciembre de 2018

TLCAN vs Inversión Extranjera Directa

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Por Dr. Adolfo Laborde

El día 17 de junio de este año, la Oficina Ejecutivo de la Presidencia de los Estados Unidos dio a conocer lo que a su juicio, deberán ser los temas que estarán en la mesa de negociaciones de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCAN) con sus contrapartes mexicana y canadiense. El documento de 17 páginas hace referencia a 24 puntos, desde la justificación para dicha renegociación hasta el tema de las monedas. Independientemente que algunos analistas hayan enfocado sus preocupaciones al artículo XIX del tratado, el referente al Capítulo XIX: Revisión y Solución de Controversias en Materia de Cuotas Antidumping y Compensatorias, otro punto además de este que representa una gran encomienda y reto para nuestra delegación comandada por Herminio Blanco será el concerniente al de las reglas de origen (página 5). No es casual que este apartado aparezca en las primeras páginas del documento. La razón es que gran parte del déficit en la balanza comercial  de Estados Unidos con México que en el 2016 fue de alrededor de 60 mil millones de dólares, responde precisamente a la lógica (de Trump) de que no hay reglas claras y justas en la relación comercial mediante el TLCAN.

La preocupación de Trump no es errónea del todo. Las reglas de origen son un mecanismo por el cual mediante dos mitologías (ver mi artículo sobre el tema) se calcula la composición nacional o regional de un producto que en caso de cumplirlas tendrá acceso preferencial al TLCAN, es decir, no pagar aranceles (impuestos). Esto funcionaba en un mundo donde los procesos de fragmentación productiva eran bien vistos en aras de una mejora en la competitividad. Eso explica el establecimiento de fabricas de firmas globales, muchas de ellas de origen estadounidense, en los países en vías de desarrollo. Algunos autores llaman el fenómeno: globalización. En mi opinión, el término es más complejo, prefiero nombrarlo globalización económica.

De esta manera, se ha caído en un juego de búsqueda de mejora y abaratamiento de los procesos productivos. México no ha sido la excepción. El resultado de la incorporación de este tipo de encadenamiento productivo global es precisamente la dispersión de e integración posterior de los procesos de producción de un producto. Por eso la importancia de las reglas de origen en el TLCAN. No necesariamente un producto cumpliría, en caso de que estas se radicalicen, es decir, pedir una mayor composición de insumos regionales (zona del TLCAN). Aquí hay una contradicción entre la lógica competitiva global y la posición de Trump.

Siendo objetivos, dicha posición tiene cierta validez si la ligamos con las promesas de campaña de Trump (América primero) en el sentido de la repatriación de las fabricas de su país que se han manejado bajo la lógica de la globalización económica, sin embargo, esto en el encarecería los precios de los productos por una razón de salarios. No es lo mismo pagar 12 dólares por hora que 1.

¿Pero cómo afecta esto a México? Sencillo. Nuestro país además del TLCAN, ha sustentado su política económica en la atracción de Inversión Extranjera Directa (IED). La gran mayoría de las inversiones que han llegado a México son precisamente por la lógica de utilizar a México como trampolín al mercado norteamericano. De cambiar esto, nuestro país perdería interés y con ello IED. Todo un tema. La pregunta en cuestión es ¿Qué es más importante, el TLCAN o la IED? Gran dilema para nuestros negociadores.

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