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Martes 17 de Octubre de 2017

Coordinación disfuncional en los tres niveles de gobierno, una realidad criminal

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Por Miryam Gomezcésar.

La reciente detención de Leticia Rodríguez Lara alias “Doña Lety” o “La 40”, a quien alguien atinadamente llamó “La reina del sur”, y a quien achacan la violencia de los últimos tiempos en la zona norte de Quintana Roo, por su liderazgo del cártel de Cancún que controla el trasiego de las drogas, más que tranquilizar, preocupa a quienes conocen el riesgo de lo que puede desencadenar este hecho policíaco que es como medir fuerzas cuando alguien desde la autoridad se atreve a meterse con los líderes traficantes. La desafiante reacción de estos grupos es temeraria porque para ellos es importante demostrar quien es quien, sobre todo con las ejecuciones, levantones y balaceras que van en aumento junto a la debilidad mostrada por los gobiernos, desde el de Felipe Calderón Hinojosa que decidió sacar de sus cuarteles a las Fuerzas Armadas para enfrentarlas, al de la imprecisión de Enrique Peña Nieto.

Si la aprehensión de la lideresa se realizó en un hotel de Cholula en el estado de Puebla por elementos de la SEMAR y la SEIDO, su detención tuvo el beneplácito inmediato del Gobernador, Carlos Joaquín González y del Presidente Municipal de Benito Juárez, Remberto Estrada Barba, aunque para los habitantes de las zonas donde el avance de los traficantes es más evidente y hay focos rojos como en Solidaridad y Benito Juárez, el pronóstico sea sombrío, sobre todo por el contexto de que la detención haya sido semanas después de que, en junio pasado, un comando policíaco detuviera en Cancún a su contador e hijo Daniel Pérez Badillo alias “El Dóber”, tras una persecución espectacular cuando transitaba en una camioneta blindada con su novia y su chofer, conun guardaespaldas, y era custodiado por otro vehículo con un par de escoltas más. El pavoroso episodio del que los acompañantes terminaron heridos (se encuentran en calidad de detenidos), ocasionó un gran movimiento policíaco y terror a los habitantes de la zona.

La gente duda porque sabe que éstas acciones no se dan por mera casualidad o producto de la suerte de los oficiales sino de un minucioso trabajo de investigación.

Es probable que con éstas detenciones se obtengan más pistas, esas huellas indelebles que lleganmás lejos. ‘Tope donde tope’, dicen los clásicos, ya nos enteraremos del tamaño del tope.

En momentos que el nerviosismo domina el ambiente oficial, las Fuerzas Armadas hacen rondines por las principales vialidades de Benito Juárez y Solidaridad en prevención a lo pudiera ocurrir y, no es para menos si consideramos que en lo que va del año tan sólo en Cancún ya se rebasó el centenar de ejecutados, con cargo al crimen organizado.

Pero la intranquilidad no sólo es por las acciones vengativas que, por lo regular, se generen tras detenciones como éstas, sino de lo que derive de la confesión de los detenidos sobre sus nexos, unalista de contactos que para muchos es inquietante y podrían proporcionar los detenidos para ser beneficiados si cooperan. La información requerida, para susto de los involucrados en ésta zona de influencia, podría impactar incluso a la cúspide del poder en cualquiera de los tres niveles y, desde luego, con un costo electoral diferente al saboreado.

Pero el susto no es exclusivo por hechos de violencia y muerte tan lamentables, agresivos y frecuentes del crimen organizado en estos parajes. La creciente presencia de la delincuencia común que observa desde cualquier punto a su probable víctima en la ciudad de Cancún,  es una realidadlatente que poco se atiende o no se ven los resultados de las acciones de la policía preventiva.

Hay sitios en la ciudad por los que es mejor no pasar. El alto riesgo de la inseguridad en la zona, la falta de vigilancia y la gran cantidad de personas que pululan y se aglomeran, en momentos es asfixiante. Cuando hay conflictos pareciera que la policía prefiere no intervenir o llega tarde.

El desorden es tal que en dos ocasiones  consecutivas en una misma zona de la transitada y céntrica avenida Tulum conocida como El Crucero, dos personas en eventos distintos fueron apuñaladas ante el asombro, temor, morbo y cierta dosis de indiferencia social de quienes prefirieron no intervenir para no arriesgar el pellejo, dejaron solos a las víctimas y esto, que permitió a los testigos grabar en sus dispositivos portátiles el nivel de agresividad callejero para mostrar en videos las escabrosas ydesoladoras imágenes del desastre social, esos estrujantes hechos compartidos con los usuarios de las redes sociales, en las grabaciones se advierte el hastío, la imperante anarquía donde la mórbida existencia se apareja y convive con la amenaza y donde, al parecer, como dice la canción de José Alfredo Jiménez, ‘la vida no vale nada’.

En Playa del Carmen es lo mismo. El turismo se desplaza en la inconciencia de su riesgo pero también padece los efectos del clima delictivo, mientras los lugareños, cansados de la acechanza de los maleantes piden a sus autoridades frenar tan doloroso avance que atestiguan la escalofriantefrialdad con la que actúan las poderosas pandillas de criminales que persiguen y eliminan a sus enemigos sin un hito de piedad y mucho menos pensar en el efecto refractario que esto representapara la economía de todos cuando la artera actividad se acelera, luchan todos los días para que la autoridad municipal reaccione, proceda, haga algo más allá de las promesas, piden que cumpla y haga cumplir los reglamentos porque constatan que, ante los hechos, los métodos de prevención sirven muy poco cuando no se organizan ni se aplican.

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