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Jueves 19 de Octubre de 2017

De tragedias, allá y aquí

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Por Carlos J. Pérez García.

Bueno, pues estos días suceden muchas cosas. De lo que pasa en el país, decíamos, en los estados se generan reflejos naturales e involuntarios, al igual que actos voluntarios con respecto a lo nacional… de los gobernadores con el presidente de la República. Las partes, claro, integran y definen el conjunto, lo cual se da también en sentido inverso (desde Oaxaca, Chiapas, Morelos).

Es lamentable que el titular del Ejecutivo Federal no ha predicado con el ejemplo en materia de honestidad, ni contribuye a promoverla o incentivarla de manera convencida y eficaz. Pero, ojo, amplias franjas de la población en general podrán exigirlo y mostrar el camino, tanto ahora ante las reparaciones de desastres naturales como más adelante en el voto y el difícil cierre del sexenio.

En la política nacional y local en nada ayudan los payasos irreverentes que generan más miedo que risas. Su notoria irresponsabilidad los vuelve sumamente peligrosos, hasta catastróficos, lo que ya confunde y desalienta a los ciudadanos.

Por otro lado, entre el horror surge el México chingón que inspira y resulta alentador. Es la mejor faceta de la mayoría en nuestra sociedad: un país de héroes generosos, tristes pero animosos, que logran reponerse del fregadazo y el aturdimiento para apoyar en lo posible a quienes están más amolados. Excluyo a violadores y feminicidas.

Frente a las desgracias, impresiona la respuesta solidaria hacia los afectados por los terremotos. Y, claro, de muy buena gana en las numerosas posibilidades de ayuda (incluso entre los que tratan —o tratamos— de no estorbar). Destacan el orden y cierto civismo, aunque siempre habrá pillos o aprovechados.

Y coincidimos: Si en estos tiempos de tragedia y solidaridad algún mexicano intenta robar, se podrá proceder a lincharlo a la brevedad (de todos modos, oigan, nuestro estado de Derecho ya vale madre en muchos de sus componentes). Hay que hacer de las malas, buenas.

En cuanto al tremendo temblor del último 19 de septiembre, este escribano pensó que no la libraba (aun más que con el de 1985… el peor de tantos que había sentido en la CdMx). El edificio confirmó que era una maravilla y sabía moverse, pero en esos largos segundos pensé que si yo estaba angustiado en ese cuarto piso tan seguro, en otros lados la iban a pasar muy mal.

Días después se aguanta uno las ganas de llorar, aunque los sicólogos recomiendan enterarse y desahogarse lo más posible. Pienso en eso ahora al escribir, y en lo mucho que ha crecido el odio contra los partidos políticos, los malos gobernantes y los diputados o senadores.

Miren, los dos terremotos fueron bastante diferentes en su origen (intraplaca, no entre placas tectónicas), su distancia a la capital (120 kilómetros, en vez de 400 o 720) y su aceleración sísmica (el movimiento en el suelo o superficie: de intensidad, no de magnitud en la liberación de energía en la escala de Richter, ni de daños producidos como en la antigua de Mercalli).

Leo que la aceleración alcanzó 60 en el de 7.1 grados esta semana, mientras que fue de 32 en el temblor de 8.1 grados Richter hace 32 años.

En fin, el historiador Enrique Krauze nos recuerda aquella frase que cité en un artículo al inicio del Milenio: En tanto dure el mundo, nunca acabará, nunca se perderá, la gloria y la fama de México-Tenochtitlan (Chimalpain, cronista texcocano de Coluhacan).

* EN ALGÚN RINCÓN DE la Patria se preguntan si tantas cosas malas sólo les suceden a ellos. ¿En realidad, están peor que otros? ¿Podrá mejorar un estado, en vez de empeorar? ¿Acaso es normal que se tengan tantos locos, tontos y rateros… o resulta que son demasiados allí? Como sea que estén los demás ¿se vale tratar de mejorar lo más posible o, digamos, de estar cada día un poco menos mal?

Unos 25 estados del país se verán en serias dificultades presupuestales a partir de los recortes previstos y, aún más, de los recursos requeridos ante la catástrofe en 6 o 7 entidades. Eso, desde luego, sucederá en períodos electorales.

A su vez, fíjense, llaman al gobernante un “ente apático”, lo cual sería menos bueno que quienes buscan cambios para forzar la marcha hasta donde se pueda, pero no tan malo como los gobernadores demenciales, ladrones y echados pa’delante en Veracruz y otros estados. Aun así, no es aceptable que casi se pierdan seis años sólo para no caer en excesos de imprudentes y desvergonzados.

Dicen que es peor la ineptitud que la ignorancia, que los equipos tienden a ser un reflejo del gobernante, y que las virtudes se ven opacadas por los defectos o limitaciones. En todo caso y aun con una sonrisota, la soberbia no ayuda nada. Hasta opinan y escriben que la tolerancia o indiferencia hacia un priísta cuestionado, indica que quiere “destruir su propio partido” o que no le disgusta que el Poder Legislativo esté más mal que el Ejecutivo.

* PARA AMLO VIENE A ser una tontería eso de que él pudiera tener cierto parecido con Trump o los presidentes Chávez y Maduro o el líder supremo Kim Jong-un. Y sí, alega él, nunca ha visitado Venezuela (la República Bolivariana) o Corea del Norte (la República Popular Democrática) ni ha tratado a ninguno de esos individuos. Sin embargo, las semejanzas no se dan en eso ni en que sean güeros o mexicanos, que hablen inglés o algún otro idioma y resulten ricos o austeros como él.

La alusión se refiere a que, de modo similar a López Obrador, esos cuatro personajes han acreditado trastornos de personalidad en cuanto a mesianismo, egocentrismo y autoritarismo, así como altos grados de ignorancia e irresponsabilidad que espantan a sus críticos. Más allá de las campañas en su contra, son un verdadero “peligro” para sus respectivos países e incluso para el mundo en dos casos. Acá, si nos fijamos, AMLO no es el único peligro.

Igual han mostrado comportamientos ladinos o marrulleros, de mitomanía y de resentimiento social, a la vez que se dedican a insultar y pelearse o a callar a los medios de comunicación, en lugar de reconocer alguna posible falla. Seguido se encaprichan y, simplemente, nunca aceptan errores o derrotas, ni tampoco que por acá el favorito de hoy en las encuestas tiene también más “opiniones negativas” que, como en otras ocasiones, lo podrán afectar a la larga.

cpgeneral@gmail.com

@cpgarcieral

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